Fútbol
EFE 504d

Previo del Grupo D: España busca revancha tras fracaso en Brasil

ESPAÑA, NUEVA IMAGEN MISMA ESENCIA EN BUSCA DE UN NUEVO HITO

España busca un nuevo hito en la Eurocopa 2016, convertirse en la primera selección que consigue cuatro títulos y enlaza tres consecutivos, con una nueva imagen diseñada por Vicente del Bosque, con relevo de jugadores sin querer modificar el estilo que condujo a la gloria.

El que se presenta como último torneo de Del Bosque como seleccionador y puede ser broche de oro a una era sobresaliente con la conquista del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012, es el del cambio en la Roja. El técnico dio un giro en la elaboración de una convocatoria renovada, en una línea opuesta a lo ocurrido en el Mundial 2014, donde la eliminación a las primeras de cambio sirvió de lección.

En esta ocasión no ha habido reconocimientos para futbolistas que marcaron la etapa dorada del fútbol español. A la cita mundialista de Brasil acudieron como último servicio a la causa, jugadores claves en el éxito -Xavi Hernández, David Villa, Xabi Alonso- y el final no estuvo a la altura. Entre ellos incluye Del Bosque a Fernando Torres, al que de nada sirvió el espectacular final de temporada con el Atlético de Madrid. Es un ciclo cerrado.

Difícil continuidad tendrá también la de Diego Costa, apuesta personal de Del Bosque que incidió en su acople al grupo, pero un solo tanto en sus apariciones con la Roja y la temporada brillante de Aritz Aduriz con el Athletic Club (36 goles en 55 partidos), modifican la filosofía del seleccionador.

A sus 35 años, sin pasado como internacional más que tres apariciones puntuales, Aduriz será la referencia en punta porque Del Bosque también descartó al máximo goleador de la fase de clasificación a la Eurocopa, Paco Alcacer, autor de seis tantos en trece partidos. Así, el número de 'nueves' queda reducido a dos con la presencia fija de Álvaro Morata tras un irregular año en el Juventus. Del Bosque dio un toque de atención a los dos jóvenes puntas tras mostrar confianza en ellos en la convocatoria pese al bajón de nivel en sus clubes, y finalmente tomó una decisión que sorprendió pero buscando el bien para los intereses de la selección.

Reaparece de esta manera la variante táctica que fue clave para la conquista del último título europeo, en Kiev, la figura del falso delantero centro. En aquel momento fue Cesc Fábregas el elegido. Algo menos probable en el presente, obligado a cambiar automatismos de centrocampista al mando desarrollados en el Chelsea y que con su experiencia de internacional desea extender en la selección. David Silva, Nolito o Pedro Rodríguez son opciones más firmes.

España mantiene una columna vertebral de su época de ensueño. Con Iker Casillas en plena "transición dulce" en portería, Sergio Ramos, Gerard Piqué, Sergio Busquets y Andrés Iniesta. A ellos se suman nuevas generaciones acostumbradas al éxito en categorías inferiores, los Thiago Alcántara, César Azpilicueta o Koke Resurrección.

La portería dejará un debate que se va apagando entre David De Gea y Casillas con Sergio Rico de espectador. En defensa Juanfran y Héctor Bellerín pelearán por el lateral derecho, Azpilicueta complementará el izquierdo de Jordi Alba, Ramos y Piqué los jefes de la zaga con Marc Bartra como tercer central. Su presencia generó ruido por la falta de minutos en el Barcelona. No hubo opción de regreso para Raúl Albiol, que era fijo de la Roja cuando no jugaba en el Real Madrid y ahora no cuenta jugándolo todo a buen nivel en el Nápoles. Tampoco se produjo el regreso de Javi Martínez, con ya más de dos años de ausencia, pese a volver a brillar en el Bayern. Un problema de tobillo invita a no arriesgar al seleccionador.

La gran novedad de la renovación que se le encomendó a Del Bosque tras el Mundial es Lucas Vázquez. El gallego el perfecto jugador 12, siempre cumpliendo con el Real Madrid cuando tuvo la oportunidad. Hereda en la Roja un papel que en el pasado interpretó Jesús Navas. Jugador muy específico de banda, diferente al resto y único en el plantel. Encara y desborda. Con más gol incluso. Figura muy útil en un torneo corto para partidos que se traban.

REPÚBLICA CHECA

Jaroslav Plasil, Petr Cech y Tomás Rosicky suman juntos 103 años. El primero y el segundo tienen 34 y, el tercero, 35. Su veteranía es sinónimo de experiencia en una selección, la de República Checa, que en esta Eurocopa, de momento, vive del pasado. Y, precisamente, los tres son los únicos supervivientes de sus últimos días brillantes.

Desde 2004, cuando acabaron en la tercera posición de la Eurocopa de Portugal, la República Checa no ha conseguido dar la nota en ninguna gran competición. En la Eurocopa de Suiza y Austria 2008 no pasaron de la primera ronda, mientras que en Polonia y Ucrania 2012, los cuartos de final marcaron el límite.

Tampoco fueron mejor las cosas en los Mundiales. En Alemania 2006, la fase de grupos fue demasiado para los checos y en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, ni se clasificaron. Por eso, el recuerdo de Portugal 2004 todavía está en la retina.

Aquella selección consiguió ilusionar a todo un país, que se quedó a las puertas de la final por una eliminación sorprendente en semifinales ante Grecia, que después ganaría la Eurocopa. Un "Gol de Plata de Traianos Dellas acabó con una generación en la que despuntaban Pavel Nedved, Karel Poborsky, Jan Koller, Milan Baros y los tres protagonistas de esta historia.

Rosicky, Cech y Plasil tenían 23 años el primero por los 22 del segundo y el tercero. Eran prácticamente unos chavales y su situación individual era, en algún caso, diferente a la actual. Sobre todo para Rosicky, que en aquella Eurocopa participó en cuatro de los cinco partidos que disputó la República Checa.

El jugador del Arsenal, que no seguirá en el club inglés la próxima temporada, jugó el curso 2003/2004 en el Borussia Dortmund alemán. Allí sumó 2.100 minutos en todas las competiciones repartidos en 27 encuentros en los que marcó 3 goles.

Ahora, su situación es mucho peor. La Eurocopa de Francia incluso puede servirle como escaparate. Será su última oportunidad para agarrar un buen contrato y seguro que Rosicky hará todo lo posible para que su selección llegue lejos. Y todo, por culpa de una temporada aciaga para él.

La mitad de ella se la perdió por una lesión grave en una rodilla. Cuando volvió en enero en un partido de la FA Cup ante el Burnley, sufrió una rotura muscular. Al final, solo jugó 4 partidos más, pero con el Arsenal sub-21. Incluso fue homenajeado por sus compañeros tras un partido ante el Aston Villa. Esta Eurocopa suena a despedida para Rosicky, por lo menos de su selección.

En diferente situación se encuentra Jaroslav Plasil. Aunque en la Eurocopa de Portugal fue prácticamente un convidado de piedra (solo jugó 70 minutos ante Alemania), ahora puede ser una pieza clave en el centro del campo. Pese a que no tiene la titularidad asegurada, mantiene el nivel respecto al de hace 12 años.

Entonces no jugaba en el Girondins de Burdeos. Lo hacia en el Mónaco, donde sumó 2.247 minutos en 46 partidos en los que marcó 4 goles. Este año, tiene más minutos (2.756), menos partidos (36) y las mismas dianas. Plasil mantiene su buena forma pese a la edad. Es incansable.

Pero de los tres supervivientes, es Petr Cesc el que jamás ha bajado el ritmo. El portero del Arsenal, que en la campaña 2003/2004 estaba en el Rennes francés, fue pieza indispensable de aquella República Checa exitosa y volverá a serlo en su selección 12 años después.

Cech ha seguido contando con la confianza de Arsene Wenger en el Arsenal. Los años no pasan por él y con 34 ha sumado muchos más minutos que con 22. En total, este año ha llegado a la cifra de 3.780 en 42 partidos por los 2.909 en 33. La marca Cech sigue al alza y su seleccionador, Pavel Prva, la seguirá usando como un cerrojo bajo los palos.

España en su estreno se verá las caras con un equipo que vive del pasado con tres nombres que lo representan. Rosicky, Cech y Plasil siguen incombustibles para mantener viva la llama de la gran República Checa, que siempre está lista para sacar una nueva hornada de buenos jugadores para dar la sorpresa. En Francia, esperan conseguirlo.

TURQUÍA, EL FACTOR SORPRESA ES SU MAYOR ESPERANZA 

Turquía se presenta en la Eurocopa de Francia con un equipo ilusionado aunque consciente de la dificultad de pasar de la fase de grupos, en la que tendrá a España como adversario más temido.

La aspiración más realista del equipo, que también se tiene que enfrentar a Croacia y Chequia, es llegar a cuartos de final, algo que sólo ha conseguido dos veces, en 2000 y en 2008.

La presencia del legendario, pero también polémico, seleccionador Fatih Terim a la cabeza del equipo da ciertas esperanzas, porque fue bajo su batuta cuando la selección logró su mayor éxito hasta ahora, llegar a unas semifinales.

También fue con Terim como técnico que Turquía jugó su primera Eurocopa, en 1996, aunque entonces no pasó de la primera fase tras perder sus tres partidos.

El entusiasmo que sabe suscitar Fatih Terim entre los jugadores puede suplir la falta de nivel, pero para mantener ese impulso es necesario que Turquía gane su primer partido, el 12 de junio, contra Croacia.

La mayor debilidad es una frágil defensa, algo habitual en el fútbol turco, donde sobra entusiasmo para lanzarse al asalto de la portería enemiga pero falta solidez para cerrar el camino a los contraataques.

Ante esta situación, la esperanza de la afición es el centrocampista Mehmet Topal, exjugador del Valencia y actualmente en el Galatasaray, que ya estuvo en la Eurocopa de 2008.

Junto al veterano Selçuk Inal darán color al centro del campo los más jóvenes Hakan Çalhanoglu y Oguzhan Özyakup.

La afición también celebra la presencia de Arda Turan, que desde su pase al Barcelona es un héroe nacional en Turquía, pero del que los expertos creen que, debido a casi no haber jugado durante la última temporada, tendrá pocas posibilidades de brillar en el campo.

Otra de las debilidades es que los jugadores, acostumbrados a la Liga turca, no tienen el hábito hacer frente al ritmo rápido de los equipos a los que se medirán durante la Eurocopa.

La capacidad de improvisación y la habilidad de sorprender al adversario con un juego original es, en cambio, el mayor punto a favor de la plantilla de Terim, que ya alguna vez ha conseguido llegar lejos gracias a esta capacidad.

Desde el punto de vista técnico, es una ventaja contar con jugadores internacionales que pueden enriquecer la plantilla con lo que el experto Cem Dizdar llama "mente occidental" en el fútbol.

Aparte de Arda Turan, con su larga experiencia en el Atlético y ahora en el Barça, estarán los centrocampistas Nuri Sahin, del Borussia Dortmund; Çalhanoglu, del Bayer Leverkusen, o Yunus Malli, actualmente en el Maguncia.

También hay confianza en el sólido juego de Burak Yilmaz, uno de los mejores goleadores de Turquía, que forma desde 2006 parte de la selección nacional, y en el portero Volkan Babacan, habitual defensor de la red desde 2014, cuyas artes permitieron a Turquía superar la fase de selección de la Eurocopa.

CROACIA, GRANDES JUGADORES Y NECESIDAD DE ARMAR UN BUEN BLOQUE

Croacia, uno de los rivales de España en la fase de grupos, acude a la Eurocopa de Francia con un conjunto de jugadores de enorme talento pero sin que el seleccionador Ante Cacic haya acabado de afinar el sistema y el modelo de juego.

Con estrellas como Ivan Rakitic o Luka Modric, Croacia llega a la Eurocopa con el mejor plantel de futbolistas desde que en 1998 quedó tercera en el Mundial, también de Francia, con hombres como Robert Prosinecki y Davor Suker en la selección.

La acumulación de estrellas contrasta con el perfil del seleccionador, Ante Cacic, un entrenador de poco éxito en el pasado, al que se le achaca falta de autoridad para liderar un equipo potente.

En los partidos amistosos para la Eurocopa, Cacic todavía experimenta con el sistema de juego y recientemente ha probado con un 3-5-2, una distribución no usada por Croacia desde hace tiempo.

Croacia venía repitiendo plantilla y sistema desde hace años, apoyándose sobre todos en sus estrellas distribuidas por las mejoras ligas europeas.

El veterano capitán, el defensa Dario Srna, se mantiene en la defensa, pese a tener ya 34 años, ocupando el puesto que muchos expertos creen debería ser para Sime Vrsaljko.

Tampoco está en la zaga Dejan Lovren, del Liverpool, por desavenencias con el técnico.

También en la defensa está Gordon Schildenfeld, un veterano en la recta final de su carrera, cuyo juego no es especialmente impresionante.

El único nombre que infunde optimismo atrás es Vedran Corluka, que destaca por saber colocarse bien, su calma y su buena técnica. Otro eslabón firme es el portero del Mónaco, Danijel Subasic.

En el medio campo, el panorama es distinto. Croacia se jacta de tener el mejor centro en Europa, con Ivan Rakitic del Barcelona; Luka Modric y Mateo Kovacic, del Real Madrid; las sensaciones Marcelo Brozovic e Ivan Perisic; y el favorito del seleccionador: Milan Badelj.

Mario Mandzukic es un delantero seguro, un "carro de combate" que no afloja el ritmo en los 90 minutos en la lucha por el espacio y en los saltos para anticiparse a los rivales, aunque tiende a fallar si no cuenta con la asistencia de buenos laterales.

Uno de ellos será Ivan Perisic y el otro podría ser Marko Pjaca, fuerte y físicamente preparado, mientras que Halilovic, uno de los futbolistas jóvenes croatas de más talento, que esta temporada jugó en el Sporting de Gijón cedido por el Barcelona, quedó fuera de la lista.

En definitiva, Croacia no llega a esta Eurocopa peor preparada que en el último campeonato europeo o en el Mundial de Brasil, en los que quedó tercera de grupo en la fase inicial.

Cacic dispone indudablemente de un equipo que, por su calidad y profesionalidad, debería ser capaz de pasar al menos de la fase de grupos.

Para ello, debe sumar a la calidad individual de los jugadores ideas y una atmósfera positiva de grupo.

Croacia figura en un grupo difícil, D, junto con España, Turquía y Chequia.

Croacia derrotó a España son goles de Suker y Robert Prosinecki en Valencia en 1994, pero desde entonces ha sufrido tres derrotas ante la Roja, incluida un 1-0 en la Eurocopa de 2012.

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