Fútbol
EFE 555d

Los checos Plasil, Rosicky y Cech son ídolos en Tours

TOURS -- ¡Plasil! ¡Plasil!, ¡Cech, Cech!, ¡Rosicky! Los nombres de los tres jugadores de la República Checa no dejan de sonar en la grada del estadio Stade de la Vallée du Cher, en Tours, donde la selección centroeuropea inició este miércoles sus entrenamientos en tierras francesas.


El futbolista del Girondins de Burdeos, junto a Tomás Rosicky y Petr Cech, son los más conocidos de toda la ciudad. Plasil, tal vez por jugar en la Ligue 1 francesa, donde ha pasado casi toda su carrera con excepción de un parón de dos temporadas en Osasuna, es el jugador cuyo nombre fue más repetido en la sesión a puerta abierta de la República Checa en su primer día en Tours.



El cuadro centroeuropeo, carente de estrellas nuevas, vive de las pasadas, con los únicos tres supervivientes del tercer puesto de la Eurocopa de 2004 como jugadores franquicia de un equipo que aspira a dar la sorpresa en Francia y llegar lo más lejos posible.



Por eso, Plasil, Cech y Rosicky fueron los más aclamados por los cerca de dos mil espectadores que se trasladaron hasta el estadio del Tours para recibir a los jugadores checos. Cada detalle técnico, cada gesto y cada situación de juego del entrenamiento, fueron coreados por casi toda la grada.



Si Plasil fue el principal foco de casi todos los gritos, Rosicky fue el ganador de las imágenes. El jugador del Arsenal estaba presente en muchos pósters de diferentes espectadores que esperaban la firma de su ídolo al finalizar el entrenamiento.



Pero, en ese aspecto, ganó Cech por goleada. El portero checo, con una paciencia infinita, empleó más de veinte minutos al finalizar el entrenamiento para firmar autógrafos a todos aquellos que así lo pidieron. Al final, el veterano portero, de 34 años, se ganó el cariño de todo el público. No dejó a nadie sin su firma.



El entrenamiento discurrió con tranquilidad y sin sobresaltos. El técnico Pavel Vrba contó con todos sus jugadores y no tiene ningún lesionado. Tras una sesión física suave, con carreras alrededor del campo, el balón cogió protagonismo en un partido a medio campo en el que no dio pistas sobre la alineación que empleará contra España.



Al final, los tres grandes jugadores checos acapararon casi todo el protagonismo de una sesión que pasará a la historia por ser la primera de la República Checa en tierras francesas. Pero, sobre todo, por el cariño que recibieron los tres ídolos de Tours.

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