Fútbol
EFE 518d

Au revoir, Zlatan

NIZA - Quince años y medio después de debutar en las Islas Feroe, ante 1.500 espectadores, Zlatan Ibrahimovic jugó su último partido con su selección. Frente a 34.011 aficionados y con su equipo al borde de la eliminación, el mejor jugador sueco de las dos últimas décadas no logró evitar la eliminación prematura de su equipo.

Había un cierto aire de nostalgia en el Allianz-Riviera. Las camisetas amarillas con el 10 y el Ibrahimovic en la espalda eran mayoría entre la afición sueca.

Y el capitán buscaba disfrutar de cada instante. Concentrado desde el túnel de vestuarios, donde no habló con nadie mientras el resto intercambiaba saludos. Con la mirada perdida mientras sonaba el himno, Zlatan sabía que quizá estaba ante su último gran partido vestido de amarillo.

Le costó entrar en él. Tocó su primer balón a los 6 minutos y medio y no logró disparar más que en una ocasión, veinte minutos después, un tiro cruzado que levantó a su grada.

Para entonces, ya era el protagonista absoluto. De los suyos, que entonaban "Zlatan Ibrahimovic", con la música del tema Go West de Pet Shop Boys. Y de la afición rival, que lo transformaba en "Au revoir" con la misma música. Pero "Ibra" apenas entraba en juego.

Lo intentó todo tras el descanso el capitán sueco, cabeceó, disparó a puerta cada vez que pudo, pero cuando no encontró un rival que le taponó, fue un asistente el que anulaba su gol por falta previa de un compañero (m.62) y le impedía despedirse con un gol.

Y, mientras, su afición vivía a la espera de un toque de magia, de algo de inspiración de "Ibracadabra", que abriese la puerta de octavos. Pero el mago no sacó nada de la chistera, ni siquiera cuando dispuso de una falta a 20 metros. La lanzó bien, superó por un lateral a la barrera...y apareció Courtois, el antagonista dispuesto a amargarle la despedida.

No hubo mucho más. Zlatan se despidió sin gloria de su sexta gran competición. Deja los mejores números goleadores de la historia del equipo (62), pero no ha logrado convertirlo en un aspirante a nada.

"Llegué como un rey y me voy como una leyenda", dijo meses atrás al abandonar el París Saint Germain. También es leyenda en Suecia, que le despidió como un héroe pese a la eliminación y hasta entre la afición belga, que reconoce su trayectoria y no tuvo reparo en despedirle: "Au revoir, Zlatan".

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