Fútbol
Jordi Blanco | Enviado 487d

Llega oportunidad de revancha para Irlanda ante Francia siete años después

Irlanda no olvida a Martin Hansson, el árbitro sueco que en noviembre de 2009 se cargó a los verdes en la eliminatoria de repesca para el Mundial de 2010. Quien les tomó el pelo.

Una mano clamorosa de Henry y el gol de Gallas sacaron a flote a la Francia de Raymond Domenech en la prórroga de aquel partido que no olvidan en la isla y del que sueñan con sacarse la espina, tomarse la revancha, el domingo en Lyon.

"Fue un golpe muy duro y difícil de asimilar", convino Giovanni Trapattoni, veterano entrenador italiano a quien se espera el domingo en París para asistir al duelo de la azzurra con España y que dirigía en aquel momento a la armada verde.

Francia e Irlanda quedaron emparejadas para disputarse cara a cara una plaza en el Mundial de 2010. En Dublín decidió un afortunado gol de Anelka y los galos se vieron ya clasificados... Pero la vuelta, disputada el 18 de noviembre en el Stade de France, se convirtió en un auténtico suplicio.

Robbie Keane marcó a la media hora e incendió el ambiente del estadio nacional francés, donde el ánimo de los 25 mil fans irlandeses se entremezclaba con la protesta de la hinchada local, desenamorada de su equipo y rabiosa con el seleccionador.

Pero en la prórroga, cuando el hundimiento francés se contemplaba ya inminente, llegó la jugada fatal. Un balón lanzado al área de cualquier manera, en el minuto 103, lo controló descaradamente con el brazo izquierdo Henry, para acomodarse el centro con el pie, fácil, que remató de cabeza a gol Gallas.

La claridad de las imágenes no sirvió para nada. Ni el árbitro ni sus asistentes atendieron a las protestas de los irlandeses, y Francia, con el empate, acabó llevándose el billete para el Mundial.

Irlanda llegó a elevar una protesta oficial ante la FIFA solicitando la repetición del partido, contando, incluso, con la colaboración del gobierno, cuyo ministro de Justicia en aquel momento, Dermot Ahern, proclamó que no podían quedarse de brazos cruzados. "Si no pasa nada, tendrán la impresión que el resultado, cualquier victoria, vale aunque sea gracias a las trampas", explicó el político irlandés, mientras Henry, de regreso a Barcelona, confesaba que la mano existió. "Pero yo no soy el árbitro", se disculpó ante la avalancha de críticas recibidas por su actuación.

La FIFA, claro, hizo caso omiso a las quejas irlandesas. Al cabo de un mes y medio, en enero de 2010, el el Comité Disciplinario de la FIFA emitió un comunicado en el que informó de la resolución sobre la mano del francés. "El Comité ha llegado a la conclusión de que no hay fundamentos legales para abordar el caso porque una mano no puede ser concebida como una infracción seria, tal y como estipula el artículo 77 del Código Disciplinario de la FIFA". Y fin de la historia.

La justicia, podría llamarse poética, derrumbó de mala manera a Francia en aquel Mundial de Sudáfrica, quedando en último lugar de grupo, con solamente un mísero empate frente a Uruguay, sendas derrotas ante México y Sudáfrica y un escándalo en la plantilla, con insultos al propio seleccionador por parte de jugadores como Anelka que provocó una grave crisis en Les Bleus.

Aquello, sin embargo, no consoló a Irlanda. Siempre mantuvo que la eliminación "fue un fraude" en palabras de Robbie Keane, autor del gol en el Stade de France y que ha vuelto a tierras galas con la misma disposición de toda la Irlanda futbolística.

Les ha llegado el momento de la revancha...

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