Fútbol
Jordi Blanco | Enviado 484d

Eurocopa retro: Recuerdos del Irlanda-Holanda en 1988 que cambió la historia

Marco van Basten. Una volea para la leyenda. Un título para los libros. Holanda, ausente en Francia, logró hace 26 años, en 1988, su único gran título en la Eurocopa que se disputó en Alemania gracias al considerado aún mejor gol en la historia del torneo. Pero la historia de aquel campeonato pudo ser muy distinta…

La Holanda de Michels comenzó con mal pie aquella Eurocopa. Derrotada de entrada por la URSS (1-0), ganó en la segunda jornada a Inglaterra (3-1) y se jugó cara a cara con Irlanda el pase a los cuartos de final en el cierre de grupo.

El partido se disputó en Gelsenkirchen y a la Irlanda que dirigía Jackie Charlton (una victoria y un empate) le bastaba con sumar un punto para clasificarse junto a los soviéticos.

Abrumada por la responsabilidad, Holanda dominó estrellándose una y otra vez ante la portería de Pat Bonner. Y la tragedia comenzó a hacerse presente. Pero aquel 18 de junio estaba escrito que debía empujar a los naranjas y castigar con crueldad a los verdes. Animosa y orgullosa, Irlanda fue creciendo y creyendo en sus opciones hasta que un corner provocó el éxtasis. Y la decepción.

El balón centrado llegó a la cabeza de McGrath y su remate cruzado fue a estrellarse en el palo de Van Breukelen, con la fortuna de que Aldridge no fue lo suficientemente rápido para recoger un rechace que habría significado el gol. El gol que lo habría cambiado todo.

No marcó Irlanda y acabó haciéndolo Holanda, a los 82 minutos por medio de Kieft, para voltear la clasificación del Grupo B cuando los verdes acariciaban el sueño.

El partido acabó con el triunfo de la Naranja Mecánica y su pase a las semifinales (en aquella época solo participaban 8 equipos divididos en dos grupos) junto a la Unión Soviética. Allí Holanda remontó con goles de Koeman y Van Basten el inicial marcado por Matthaus para Alemania (en aquel entonces ‘Federal’) y se plantó en la final otra vez frente a la URSS.

Gullit y la inolvidable volea imposible de Van Basten definieron aquel torneo en la final que se disputó el 25 de junio de 1988 en Múnich. Y Holanda se sacó los fantasmas del pasado, las decepciones de 1974 y 1978, para coronarse como campeona de Europa con un equipo plagado de figuras, con Van Basten, Koeman, Gullit y Rijkaard a la cabeza.

Pero en el imaginario del campeonato siempre quedó instalado aquel cabezazo de McGrath, una semana antes, que pudo cambiar la historia para dar el pase a Irlanda y dejar en nada la posterior leyenda de los holandeses.

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