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El Pulso: Cruz Azul, entre la miseria, una 'gesta' y el América

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Agónico triunfo del Cruz Azul lo coloca en liguilla (0:45)

La Máquina se jugaba la vida en su estadio y respondió con un 1-0 ante Veracruz. (0:45)

EL PULSO


CIUDAD DE MÉXICO -- Entre las obligaciones impuestas por la historia a los equipos considerados ‘grandes’ (o populares) en el futbol mexicano hay tres que resultan ineludibles: jugar bien, clasificar a la Liguilla y pelear por el título.

Cruz Azul tenía seis torneos sin ubicarse siquiera entre los primeros ocho de la tabla general, en una competencia sumamente generosa en la que casi la mitad de los clubes disputan los Cuartos de Final.

Por ello la victoria en casa ante Veracruz representó un gran desahogo al terminar con un trauma de tres años que solo hizo más grande el lastre de casi dos décadas sin ganar un campeonato.

El festejo de la afición y de los integrantes del plantel celeste es totalmente entendible. Sin embargo, La Máquina está lejos de haber conseguido una “gesta” como presumió su técnico Paco Jémez al término del partido.

Clasificar en la Jornada 17 tras superar con mucho sufrimiento y por la mínima diferencia al equipo condenado a descender, está lejos de ser una gesta. Es apenas el primero de los objetivos cumplidos de acuerdo con la exigencia que tiene el conjunto cementero en cada temporada.

Dicho sea de paso, el propio Jémez señaló también que en la Liguilla (ante el América) no quieren “cagarla”, y que desea que su equipo sea “valiente y ofensivo”, características que no tuvo ante Veracruz, pues tras el 1-0 sacó del campo al delantero Felipe Mora (autor del gol) para meter a Enzo Roco y defender la ventaja en lugar de buscar ampliarla.

Para realizar una analogía entre la Selección Nacional y Cruz Azul, existe un argumento simplista en el que se ‘defiende’ al técnico Juan Carlos Osorio por los fracasos del Tri en competencias oficiales, bajo la teoría de que clasificó al Mundial sin contratiempos.

Lo mismo sería si se considera que Jémez ya cumplió al conseguir clasificar a la Liguilla con La Máquina solo porque el club tenía tres años sin lograrlo.

A estos técnicos se les contrató para TRASCENDER con los equipos que dirigen, porque clasificar es un valor entendido en las competencias que disputan: eliminatorias mundialistas en Concacaf y Liga MX, respectivamente.

Sucede que Cruz Azul tiene tanta hambre, que cualquier bocado le sabe a gloria… O a gesta.

CUADRO DE HONOR

Monterrey Dominante

Dominó el torneo de punta a punta. Monterrey fue el mejor equipo durante 17 jornadas sin dejar lugar a dudas, pues incluso en la última fecha dio un golpe de autoridad al imponerse en el clásico regio a los Tigres para reafirmarse como líder general y máximo candidato al título. Tony Mohamed tenía una revancha pendiente con Rayados y ya dio el primer paso para solventarla; sin embargo, el equipo está obligado a refrendar su gran campaña con la obtención del trofeo o todo quedará en anécdota. Desde luego que tuvo sus altibajos, pero fueron menores, pues Monterrey se caracterizó por el poderío ofensivo sobre todo en casa, la verticalidad para generar peligro y una pegada letal. Viene el reto mayúsculo en fase decisiva y el primer escollo es el Atlas, que no luce como una gran dificultad.

REPROBADO

Pumas Pesadilla

Terminó un torneo de pesadilla para los Pumas en el que se ubicaron en el penoso último lugar general. Pasaron tres técnicos: Paco Palencia, Sergio Egea y David Patiño, y la historia fue la misma: un conjunto con escaso talento, sin idea colectiva y una cantera sumamente pobre incapaz de competir en Primera División. El principal responsable de la debacle universitaria tiene nombre y apellido: Rodrigo Ares de Parga, presidente del Patronato, pues a su llegada desmanteló al equipo que había armado Guillermo Vázquez, cambió al cuerpo técnico y apostó por una fallida e improbable filosofía en la que se pretendió revivir a las fuerzas básicas del club de la noche a la mañana. Por si fuera poco la elección de los refuerzos fue a todas luces equívoca: Joffre Guerrón, Mauro Formica, Nestor Calderón y Marcelo Díaz estuvieron lejos de ser solución, y esto aunado a las múltiples lesiones de Nicolás Castillo, quien hace y deshace a su antojo en el club, dio al traste con la temporada. Es urgente la salida de Ares de Parga y la implementación de una verdadera e inteligente reestructura en el Club Universidad.