Fútbol
Paola Núñez, ESPN Digital 442d

Julen Lopetegui acertó en los cambios ante Liechtenstein

MADRID -- Tres puntos para empezar la eliminatoria hacia el Mundial 2018 que no supusieron un esfuerzo mayúsculo, un buen colchón de goles para colocarse en el primer lugar del grupo G y una inyección de confianza para los hombres de Lopetegui. Con la victoria por 8-0 sobre Liechtenstein, más que cumplir con la misión de vencer sin sobresaltos, España mostró fiereza en ataque y, sobre todo, capacidad de reacción sobre la marcha para salirse con la suya.

Una goleada era lo mínimo que se esperaba de España ante Liechtenstein; un equipo por demás modesto, que ocupa el ranking 182 de FIFA, el cuarto peor ubicado del continente tan sólo por delante de la recién admitida Kosovo, San Marino y Andorra. Que debía, pues, mostrar una superioridad incontestable. A eso se abocó hasta lograrlo, aunque Julen Lopetegui tuvo que modificar sobre la macha un equipo en el que ya había introducido un cambio crucial con respecto al de su estreno en Bruselas pero que no cobraría sentido hasta pasada la primera mitad.

“En la primera parte (los rivales) estaban muy ordenados. Es un equipo honrado y muy ordenado técnicamente. Todo lo que pasó en la segunda mitad, se gestó en la primera. Les hicimos correr. No digo que estuviera mal en la primera parte, pero faltó hacer a lo mejor ese segundo gol", explicó Lopetegui.

Liechtenstein puso un muro frente a su portería para impedir que España intentara, si quiera, asediar. Y durante 45 minutos, las llegadas españolas vinieron a cuentagotas. Tres intentos, en total, y sólo un gol producto de una jugada a balón parado. Un saldo paupérrimo si se trata de meterle miedo a Italia, el rival más fuerte de su grupo y a quien enfrentará en octubre. De ahí que a la vuelta del descanso, Lopetegui enviara a Nolito – un hombre letal por banda y uno de los mejores asistentes del equipo español – en lugar de Thiago. Sacrificó así al que pinta como su lugarteniente en la cancha, pues ya lo era desde las categorías inferiores, para dar más dinamismo y verticalidad al ataque.

Cambió además el parado de su equipo. La zaga, en la que Sergi Roberto ocupaba el lateral diestro, se convirtió en una línea de tres, mientras el jugador del Barça se movió al centro del campo para ayudar a Busquets y David Silva, a su vez, se colocó detrás de Diego Costa en un 3-5-2. Un cambio que no tuvo nada de sutil, pues a partir de entonces el conjunto español bombardeó lo que quiso al arquero rival para acabar firmando otros ocho tantos.

“Es algo que estábamos trabajando y era alternativa sin cambiar el estilo, porque el estilo lo ponen los jugadores.

Hay jugadores versátiles (como Sergi Roberto) que pueden jugar en distintas posiciones y poder cambiar en un partido la manera de jugar sin hacer cambios también es importante. Es un chico que está creciendo y se está consolidando en el lateral derecho de Barcelona pero también tiene otras cosas”, explicó Lopetegui.

España contabilizó 25 disparos en total; 12 de ellos a puerta, la mayoría tras una jugada colectiva. Los hombres de ataque, jugando con total libertad, y por una vez, fueron los que cargaron con la mayor parte del peso del departamento goleador: Siete de ocho goles fueron autoría de hombres de ataque. Hubo, además, tres dobletes, de Diego Costa (que además rompió una sequía de casi dos años con la Roja) Morata y David Silva.

Lopetegui ya había comentado que no había que “hacer cambios radicales” y que sólo intentaría mejorar las bases del trabajo realizado durante años por el cuerpo técnico anterior. Y como hiciera con Bélgica, se mantuvo en ese principio de tener el balón el más tiempo posible, los toques en corto y las jugadas bien estructuradas desde atrás. España acabó con el 64% de la posesión; más allá de la debilidad del rival, no pasa por inadvertido que sea exactamente el mismo registro que tuvo frente a Bélgica, una selección dentro del Top 10 del ranking mundial. En total, España completó 619 pases de los 668 que intentó para un 92% de acierto, números que se encuentran dentro de la media habitual de la España de la última década.

“(Liechtenstein) no dejan espacios; piensan en defender y atacar muy de vez en cuando. Yo creo que sacamos cosas muy positivas de este partido. No hemos permitido ni una acción ofensiva por parte de ellos. Eso ha hecho que estemos sólidos y concentrados, que pudiéramos encontrar espacios y hacerles daño”, señaló Lopetegui en la zona mixta del Reino de León tras el encuentro.

No fue un partido duro para la defensa, que sin mayor problema apenas permitió un disparo a Liechtenstein que, por lo demás, se fue desviado. Serán Italia y Albania, sus próximos rivales, quienes realmente pongan a prueba la capacidad defensiva de los hombres de Lopetegui. Pero por el momento, España puede atreverse a volver confiar, al menos en su ataque.

^ Al Inicio ^