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Albania, 30 años después

BARCELONA -- Tirana y Shkodër están separadas por 37 millas… Y 30 años. España regresa este domingo a Albania a disputar un partido frente a una selección que mantiene la luz que la iluminó hacia la pasada Eurocopa y que en poco, o nada, se parece a la que visitó hace tres décadas.

El 3 de diciembre de 1986 Julen Lopetegui formaba parte de la plantilla del Castilla (el filial del Real Madrid) y del teórico once titular que presenó el seleccionador en el estadio Loro Boriçi solamente habían nacido Iniesta, Sergio Ramos y David Silva. Había comenzado la fase de clasificación para la Eurocopa de 1988 con España derrotando a Rumanía en Sevilla (1-0, gol de Michel) y en la capital albanesa se disputaba la segunda jornada del grupo que completaba Austria.

Andoni Zubizarreta, portero titular en aquella época de la selección española, rememoró en un reportaje de El Periódico lo que se encontraron en aquel desplazamiento a, por aquel entonces, el país más hermético de Europa. “La carretera contenía en las cunetas decenas de personas apostadas, observando el paso de nuestro convoy. Y lo hacían sentadas en cuclillas, de esa manera tan original que se sientan en algunos países asiáticos” rememoró Zubi, a la vez que Joaquín explicó su sensación de “estar en un país fantasma, con una capital fantasma, llena de zombis. El día del partido, cuando nos despertamos, no se oía nada. Ni coches, ni bocinas, ni pitos... ¡nada! Y, cuando corrías las cortinas de tu habitación, te enfrentabas a un paisaje casi lunar”.

Con Mijail Gorbachov liderando la ‘perestroika’ en la Unión Soviética, Europa se dirigía sin saberlo a un futuro absolutamente desconocido, pero mientras los aires de cambio empezaban a dejarse notar en la extinta Yugoslavia, en la también desaparecida Checoslovaquia o en Rumanía se producían las primeras protestas contra el régimen de Nicolae Ceausescu, Albania permanecía impermeable a cualquier síntoma de cambio.

Fue, en aquellos años 80, cuando Ramiz Alia (el presidente del país que sucedió en el cargo a Enver Hoxha) apagó cualquier posibilidad de darle un empuje a una economía depauperada y la emigración, la escapada, la huída, se multiplicó provocando que hoy se cuenten por encima de 8 millones los albaneses o sucesores suyos que viven repartidos por el mundo.

“Los dos días que estuvimos en Tirana tuve la sensación de estar en el país más triste del planeta, más pobre, sumiso y silencioso. Era como volver 50 años atrás. Era una ciudad fantasma habitada por zombis” relató Poli Rincón, hoy comentarista y titular aquel 3 de diciembre del 86.

EL PRESENTE

La España de Miguel Muñoz, a las tres de la tarde y en un terreno de juego infame, venció por un ajustado 1-2 con goles de Arteche y Joaquín. Cumplió, sin ningún síntoma de brillantez, la lógica y abandonó Albania con la sensación de regresar a la civilización, dejando atrás a un país condenado a la miseria.

Al cabo de tres décadas la realidad es muy distinta. No existe la URSS ni permanece el bloque comunista de sus países satélite. Albania, sin embargo, mantuvo hasta 1997 una suerte de aislamiento que perjudicó de tal manera su progreso que aún hoy existe el convencimiento de ser la nación europea que, sin necesidad de guerras sangrantes como las que motivaron la desintegración de Yugoslavia, menos ha evolucionado…

Pero el orgullo albanés, al sur de los Balcanes, se ha multiplicado y provocando cierta recuperación a todos los niveles ha contribuido a que su selección haya abandonado la invisibilidad para convertirse en un equipo que ni es ya desconocido ni mucho menos mediocre.

La España de Lopetegui no jugará este domingo en Tirana, sino que lo hará en Shkodër, una ciudad al norte a la que llegó la expedición después de un ‘accidentado’ viaje por carretera desde el aeropuerto de la capital, en el que permanece la sensación para cualquier extranjero de regresar al pasado, porque Albania mantiene ese sabor añejo.

El equipo que dirige Giovanni De Biasi se estrenó con victoria ajustada (2-1) frente a Macedonia y venció con igual poco brillo en Liechtenstein por 0-2 para liderar el grupo G que está llamado, en buena lógica, a ser dominado por España e Italia.

Pero si social y políticamente Albania no tiene nada que ver con aquella que encontró la expedición de 1986, futbolísticamente también existe una diferencia total. Conocida su selección como ‘Las Águilas’, el 7 de septiembre de 2014 protagonizó una victoria histórica en Portugal (0-1) que la puso en el escenario y que desembocó en su clasificación, histórica, para la Eurocopa superando en la clasificación a Dinamarca o Serbia.

En Francia, una injusta derrota frente a Suiza y otra encajada en tiempo añadido frente a la anfitriona la devolvieron a casa (despidiéndose con triunfo frente a Rumanía) al acabar la primera fase. Lo hizo, sin embargo, habiendo presentado sus credenciales a toda Europa y dejando claro que este presente ya no tiene nada que ver con aquel pasado.

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