Fútbol
Jordi Blanco, ESPN Digital 433d

España, en camino de recuperar la esencia perdida

BARCELONA -- España se ha reencontrado. La selección hace tiempo que necesitaba una sacudida y tras el derrumbe en la Eurocopa, donde fue retratada por Italia, la despedida de Del Bosque le dio la oportunidad de reinventarse.

Villar aparcó sus batallas particulares y en una decisión personal e intransferible decidió darle el mando del equipo nacional a Julen Lopetegui, en una elección tan sorprendente como puesta en cuestión desde varias tribunas deportivas, que consideraron insuficiente el currículum deportivo del entrenador vasco…

Aquello ocurrió el 21 de julio pero al cabo de 81 días y después de cuatro partidos disputados bajo sus órdenes nadie se atreve ya a poner entre interrogantes el acierto del discutido presidente de la Federación Española de Fútbol.

“Se trabajan más los aspectos tácticos” convino en la previa del partido en Italia Sergio Busquets, en una afirmación tan alejada de buscar polémica como cierta a la vista de lo que ha sucedido.

En Albania Lopetegui no cesó en dar indicaciones a sus futbolistas y éstos, como en Bélgica o en Italia, las siguieron con tal exactitud y en ocasiones brillantez que la selección española ya ha enterrado la depresión que abrazó en el Mundial de Brasil.

Dos años y cuatro meses después España impone nuevamente miedo a cualquier rival. A quien pudiera restarle peso a Albania habría que recordarle, solamente, que fue capaz de ganar en Portugal no hace tanto y clasificarse para una Eurocopa por delante de Dinamarca. O de poner de los nervios a la propia Francia en París en la fase final.

España, bajo un diluvio, le demostró al equipo del héroe nacional albanés que está de vuelta. Tal y como lo hizo en Turín con la misma Italia que le había bailado cuatro meses antes o como ya demostró en Bruselas, donde el sucesor de Del Bosque se estrenó con un amistoso con muy poca calma y mucho futbol.

Lopetegui ha devuelto a la selección española el ánimo perdido con una velocidad de juego que recuperó la memoria de los mejores días de Luis Aragonés o la primera mitad de Vicente del Bosque en el puesto, cuando entre el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012 convirtió a La Roja en un equipo excepcional.

Hoy ya nadie duda del seleccionador. A los que pudieron en su momento insinuar que su permanencia estuviera atada a los resultados de estos primeros encuentros respondió el equipo con tres actuaciones que llegaron a rozar en algunas fases la excelencia.

Y Julen Lopetegui, con un grupo de futbolistas entregados a la causa, ha dejado claro que está aquí para quedarse. Y para devolver a España a la excelencia perdida.

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