Fútbol
Jordi Blanco, ESPN Digital 431d

La nueva 'guerra' de Piqué

BARCELONA -- Gerard Piqué incendió quizá sin pretenderlo, pero sabiéndolo a conciencia, el entorno de la selección anunciando su retiro del equipo nacional tras la disputa del Mundial de 2018.

Y al día siguiente la España futbolística se sobresaltó por la polémica desatada a raíz de sus palabras. A Piqué se le señaló, que no es nuevo, considerándole un “mal patriota” en una cantinela que lleva mucho tiempo arrastrando.

¿La última? Recortarse las mangas de la camiseta para que le acusaran de menospreciar la enseña nacional… Que curiosamente no aparecería ni en largo ni en corto.

Una locura que sobrepasó a la misma Federación, que a toda prisa acudió a mostrarle su apoyo por más que desde el entorno del futbolista se considere una decisión “sin vuelta atrás”. “Chapeau a lo que ha dicho”, afirmó secamente su padre, Joan, que no quiso hacer más declaraciones a la finalización del acto de presentación de la biografía de Johan Cruyff.

“Está harto, cansado de verse señalado continuamente”, se traslada desde el entorno de Piqué, quien llegó a Barcelona de madrugada con un fastidio evidente y dando por descontado que esta guerra entre las dos Españas ha acabado con su paciencia.

Piqué “ha sido muy combativo contra el Madrid, ha adoptado posturas radicales en sus declaraciones casi sin precedentes”, escribió Alfredo Relaño, director del diario As, quien en un editorial que pretende ser de disculpa recuerda “el conflicto que mal sobrellevamos desde hace tanto tiempo sobre la identidad catalana”.

Ahí puede entenderse una clave de la cuestión. Gerard Piqué nunca, jamás, ha ocultado su postura favorable a la realización de una consulta política en Cataluña y eso ha provocado que desde no pocas tribunas periodísticas se le pase factura sin atender a su compromiso con la selección española.

Gerard Piqué, 501 partidos como profesional, jugó en todas las categorías inferiores de la selección hasta que debutó en el equipo absoluto el 11 de febrero de 2009, en un amistoso frente a Inglaterra. Desde entonces y hasta el partido en Albania el central catalán se vistió en 85 ocasiones la zamarra del equipo nacional.

Campeón del Mundo y de Europa, futbolista indiscutible en los mejores momentos de la selección española, Piqué mantuvo el tipo y aguantó toda clase de ataques personales cuando el argumento de los malos resultados dio a pie a que el foco se trasladase a su persona.

Hasta que se hartó. Su explosión en los vestuarios del estadio Loro Boriçi provocó que España se despertase incrédula. “Mi tiempo ya se acaba. Perdí las ganas de luchar por algo cuando mucha gente no quiere que esté aquí”, resumió Piqué en Albania.

Y no parece que, conociendo su personalidad, vaya a cambiar de opinión.

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