Fútbol
Paola Núñez | ESPN Digital 339d

La España de Lopetegui, con dudas por despejar

MADRID -- La ‘Nueva’ España, de gran potencial y talento en sus filas, tiene mucho trabajo por hacer si aspira a ser digna heredera del equipo que durante ocho años dominó al mundo, la llamada generación dorada que conquistó dos Euros y un Mundial.

Eso quedó patente en el empate 2-2 ante Inglaterra, cuando sólo en tiempo de compensación y por amor propio de dos o tres jugadores con hambre de protagonismo, lograron salvar la cara.

Aunque se trataba de un amistoso, España necesitaba cerrar el año dando una buena imagen ante un rival de ‘nivel’, pues aunque el equipo de Lopetegui empieza a gustar y a recuperar la confianza perdida tras la decepción de la Europcopa, aún le quedan dudas por despejar. La más importante: ¿qué pasará cuando los líderes pierdan la carrera con el tiempo y tengan que hacerse a un lado?

Y falló estrepitosamente en esa misión en particular.

A Lopetegui le faltaban cuatro hombres base, todos miembros de la vieja guardia y quienes llevan la voz cantante en el equipo: Gerard Piqué, Sergio Ramos, Andrés Iniesta y Jordi Alba. Además, perdió a Diego Costa a última hora. Resolvió bien el primer compromiso de la jornada internacional con un 4-0 sobre Macedonia. Un partido en que aún sin los ‘jefes’ de la defensa se vio a salvo con la presencia de Nacho Morneal y Marc Bartra, pese a que no inspiran la misma seguridad.

Pero ante Inglaterra, un rival de su propio calibre, Lopetegui decidió salir con los segundos suplentes a modo de premio por el esfuerzo. Se vio un equipo frágil atrás, temeroso en medio y sin rumbo. David Silva, que portaba el gafete de capitán por veteranía, está lejos de imponerse por carácter y no había a quién voltear a ver como referencia.

España se enteró poco y nada de lo que pasó en el partido. Apenas tuvo tres intentos en toda la primera parte –todos desviados– y no inquietó a Joe Hart hasta el minuto 55, cuando ya perdía 2-0 producto de dos terribles errores defensivos. Dos pérdidas de balón en la media y una mala colocación y lentitud de reacción por parte de los centrales.

España perdió, en total, 66 balones, la mayoría de ellos en la media, donde Thiago se vio particularmente asediado y sin ayuda dado que el juego de Inglaterra se basó en anular al único español con algo de autoridad en la cancha, Sergio Busquets. El cuadro ibérico tampoco produjo gran cosa en ataque, apenas cinco disparos a puerta, todos en la segunda mitad.

Y sí, el equipo de Lopetegui sigue profesando un amor infinito por tener el balón. Esta vez se hizo con el 66 por ciento de la posesión, pero estuvo a segundos de pasar de dato anecdótico a bochornoso.

De nada sirve tener el balón si no se tiene una idea de qué hacer con él y resultó muy claro desde el arranque que los únicos que tenían intención de hacer algo con él eran los hombres de las bandas. Dani Carvajal, que acabó poniendo el servicio para el 2-2, César Azpilicueta y, en el segundo tiempo, Iago Aspas, un debutante de emergencia que dejó un buen sabor de boca con su tenacidad, pues si no fuera por él, España no habría podido acercarse a la portería de Hart.

Ni Morata ni Aritz Aduriz logran convencer como centro delantero de garantías para suplir a Diego Cosa. Cosa curiosa, el atacante del Chelsea sufrió la misma suerte en sus primeros años como internacional y no fue hasta la llegada de Lopetegui, que ha empezado a jugar con más libertad y por tanto, a brillar.

“Ha sido un partido muy complicado para los centrales, pero les doy buena nota porque han tenido que jugar contra jugadores muy rápidos con espacios”, dijo el técnico Julen Lopetegui tras el encuentro.

Íñigo y Nacho están aún muy lejos de la jerarquía y nivel de juego de los pilares de su defensa. Y ese es el problema. Fue la primera vez en siete años que España se las tuvo que arreglar sin sus centrales titulares y lejos de mostrar fortaleza que brinde seguridad al ‘cambio generacional’, sembró más dudas.

La zaga permitió hasta seis remates a puerta a un equipo que apenas tuvo el 34 por ciento de la posesión. Peor aún es que no sobran zagueros de élite en España. Se quedó sin probar a Sergio Escudero, que acudió a su primer convocatoria con la selección. Pero más allá del sevillista, no hay centrales seleccionables que puedan competir siquiera con Íñigo o Nacho (suplente en su equipo, por cierto). 

Para 2018, cuando se dispute el Mundial, Sergio Ramos tendrá ya 32 años; Gerard Piqué estará disputando sus últimos partidos como seleccionado, si es que no se arrepiente, o le convencen de lo contrario. La buena noticia es que tiene dos años para terminar de forjar a los pocos prospectos que tiene. O reza porque a Piqué, sobre todo, no le vuelva a dar ni un resfriado.

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