Fútbol
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A 35 años de la tercera Copa del Mundo para Italia

El Estadio Santiago Bernabeú, de la capital española, fue el escenario del último juego en el que se disputó la Copa del Mundo de 1982 entre las selecciones de Italia y Alemania. Los azzurris se alzaron campeones en esa edición del Mundial de Futbol, por tercera vez en su historia, luego de sobreponerse a un inicio de torneo que no fue precisamente brillante.

La conquista fue de la mano del técnico Enzo Bearzot.

En ese entonces, delantero estrella de la escuadra, Paolo Rossi fue la bujía que condujo a Italia hacia el título. El multipremiado atacante brilló en el Mundial de 1982, ganó la Bota de Oro con seis anotaciones, y se inscribió en la historia de esta justa no sólo como máximo goleador, también como una suerte de héroe.

Tras el incierto arranque de torneo, Italia tomó su nivel y superó invicta la segunda ronda de la competencia; dejó en el camino a Argentina -campeón defensor- y a Brasil, favorito en cada campeonato.

La aduana por librar en ronda de semifinales fue Polonia, un rival que no fue tal y que no opuso resistencia en la pelea por el boleto al juego final. Rossi lució de nuevo, despachándose con dos goles ante los polacos. En la instancia definitiva, Italia se topó con la Selección de Alemania que, por su parte, había vencido a su similiar de Francia en un partido memorable en el que los germanos vinieron de atrás para empatar el marcador y que terminaron ganando por la vía de los penales.

La final se celebró el 11 de julio de 1982. Rossi hizo el primer gol del partido por el campeonato en el segundo tiempo, después de que los primeros 45 minutos en el Santiago Bernabeú transcurrieron sin daños.

El revolucionado Rossi hizo el tanto de la ventaja en el minuto 57; después, en el 69, Marco Tardelli anotó el segundo. Alessandro Altobelli remató a los germanos con el tercer gol de los azzurris al minuto 81. Paul Breitner descontó por Alemania en el 83, pero la anotación no fue siquiera una amenaza para los italianos. El triunfo por marcador de 3-1, selló el tercer campeonato mundial en la historia de Italia.

El rey Juan Carlos de España fue el encargado de entregar el trofeo de monarcas a los azzurris.

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