Fútbol
Paola Núñez | ESPN Digital 46d

"Piqué siempre ha sido un jugador ejemplar de la selección": Ramos

MADRID -- Gerard Piqué jugará como local en el Santiago Bernbéu y solo el destino sabe el trato que recibirá.

En Madrid crece la expectación, casi mórbida, de la manera en que lo recibirá la grada cuando salte a la cancha para disputar el encuentro de eliminatoria mundialista entre España e Italia este sábado.  Por enésima ocasión tuvo que salir el capitán del combinado español a pedir lo obvio: respeto de la afición para uno de los suyos.

“El tema de los pitos lo vamos alimentado cada vez que hay una rueda de prensa. No he podido ser más claro que en estas últimas veces. Dijimos el otro día y recalcamos: A los jugadores que visten el escudo de su país merecen el máximo respeto”, insistió el capitán de la selección española de futbol, Sergio Ramos, en rueda de prensa celebrada este viernes.

No gusta, en el seno de la selección, que la atención “se desvíe” de esta manera cuando, en palabras de su capitán, Sergio Ramos, “hay un Mundial en juego” para España. La lógica indica que “un escenario como el Bernabéu, que impone respeto” debería beneficiar a los locales. Que “ellos sientan la marea roja”, como ocurrió en la ida en Turín.  

En la selección imploran por que se imponga esa lógica. Pero como ha quedado patente en los últimos dos años, ni Ramos tiene tanta influencia para controlar a las 90,000 almas que se darán cita en las gradas de Chamartín.

Por eso tuvo que recordarles la razón por la que Piqué suma 89 partidos disputados con la Roja y dos títulos, un Mundial y una Eurocopa. Y que no quedan muchos jugadores en la selección que puedan presumir de lo mismo.

“Piqué siempre ha sido un jugador ejemplar de la selección”, recalcó Ramos.

“A los fans siempre se les pedirá que arropen a su selección y nos hagan sentir en casa. El Bernabéu es un estadio muy especial y es lo único que pedimos. Que el resultado nos acompañe y todos rememos en la misma dirección. Intentar desviar atención con temas de pitidos no ayuda a nadie. Mientras más en casa nos sintamos, mejor para todos”, agregó el defensa central del Real Madrid.

Las súplicas, en vano, por el respeto a Piqué han sido recurrentes en los últimos dos años. Pero no siempre ha sido así.

El central vivió en santa paz con la afición española durante seis largos años. Arropado y vitoreado como el resto en las victorias, consolado en las derrotas. Pero llegó el verano de 2015 y todo cambió.  

Hacía poco más de un año que la Roja había caído eliminada en la fase de grupos del Mundial de Brasil y, más que el equipo, la afición no había terminado de lamerse las heridas.  

Lo pagó el catalán, que no imaginó que un ‘chascarrillo’, en pleno jolgorio de celebración enfundado en la camiseta azulgrana, le traería consecuencias como jugador de la selección. Fueron aquellas polémicas palabras tras la conquista del título de Champions League con el Barcelona en que se mofó directamente del Real Madrid.  

“Gracias a Kevin Roldán, contigo empezó todo”, tobo a bien decir, en referencia a la fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo después de que el Real Madrid cayera goleado por el Atlético de Madrid.

El detalle incomodó, como es lógico, en el feudo merengue. Y habría pasado por desapercibido con la selección si no fuera porque, pocos días después, se presentaba en León. Una ciudad pequeña, profundamente españolista, y con importante presencia de aficionados merengues.

Y ahí, en el Reino León, “empezó todo”. La primera vez fue durante el entrenamiento previo a un  amistoso frente a Costa Rica. Más de 12,000 personas se acercaron al estadio para presenciar la práctica… Y repudiar al central catalán. A quien, encima, se le tiene por independentista (que si lo es, o no, jamás se ha pronunciado públicamente al respecto).

La rechifla hizo palidecer a Piqué y confundió al resto. Fue un entrenamiento extraño, tenso. Desconcertante para la mayoría de jugadores y para el entonces técnico Vicente del Bosque, que ese mismo día empezaron a pedir “respeto al compromiso de Piqué como jugador de la selección”.  Pero no ha llegado la hora en que hagan entrar en razón a sus aficionados.

Se le dio tregua durante la Eurocopa, donde incluso llegó a marcar un gol, pero apenas volvieron ‘a casa’ para hacer frente a la eliminatoria rumbo al Mundial, las rechiflas han cobrado fuerza de nuevo.

Piqué, que en un principio se lo tomó con calma, se ha cansado. Empezó en octubre pasado por poner fecha a su retiro como internacional tras el Mundial de Rusia 2018, y asumiendo que su situación no mejoraría, acabó por sacar su vena crítica con el Real Madrid en plena fecha FIFA en marzo pasado, cuando tras el encuentro amistoso frente a Francia, criticó duramente los “valores” del cuadro merengue y atacó a la directiva al señalar que no le gustaba la manera en que “se mueven hilos en el palco” del Santiago Bernbéu.

No será el mismo Santiago Bernabéu, el que habitualmente le hace vivir un infierno particular, al que se enfrente este sábado, pero no distará mucho de serlo. La gran mayoría de los 90,000 aficionados que asistan al encuentro serán madrileños o, bien, se acercarán desde ciudades cercanas.

El entrenador Julen Lopetegui ha optado por un voto de fe a su afición, recordando, claro está, que el partido es demasiado y España debe mostrar un frente unido.

“Estamos tremendamente ilusionados con la reacción que va a tener el Bernabéu que será apoyarnos y transmitirnos energía; en momentos del juego nos tendrán que ayudar porque Italia es un gran equipo. Estamos seguros que nos van a apoyar, es lo único”, señaló el técnico. 

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