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Diego Armando pasó de cuidar coches a entrenar con selección brasileña

El sábado pasado cambió la vida de quien normalmente trabaja en las oficinas de la Arena de Amazonia, lugar donde entrenó la selección brasileña para la jornada de eliminatoria. Con el día libre, Diego Armando repentinamente se encontró con la oportunidad de entrenar junto a Neymar, Dani Alves, Gabriel Jesus y compañía.

En realidad, fue invitado. Compartió el vestuario con los jugadores, oyó consejos de Tite y participó de la actividad abierta con el grupo. Más de 36 mil personas presenciaron el entrenamiento.

Diego Armando, curiosamente apodado 'Maradona', tiene 28 años y trabaja como becario en las oficinas del estadio. "Estaba ayudando a la gente aquí fuera en el estacionamiento cuando me llamaron para entrenar con la selección, porque un chico que había sido invitado no pudo venir. Siempre soñé con eso y acabó siendo una experiencia única, una bendición en mi vida. Lo llevaré para siempre, no sólo por el recuerdo, sino como experiencia dentro de la profesión", dijo Diego en una entrevista con GloboEsporte.com.

Nacido en 1989, fue bautizado Diego Armando como homenaje de su padre al mejor jugador de la época. Hasta siguió en el fútbol, ​​jugando en las categorías de base de clubes locales. Pero a los 28 años, está sin trabajo hace algún tiempo, a causa de la falta de oportunidades en el escenario amazonense.

Alumno de Educación Física, 'Maradona' pasa por una fase no tan buena en la vida. Su padre está enfermo, lo que casi le impidió aprovechar la oportunidad de entrar en el campo con la selección. Thiago Durante, su jefe, reveló que él había recibido permiso de faltar al trabajo por esa situación. Sin embargo, insistió para contribuir con el servicio en el entrenamiento abierto.

Y acabó siendo premiado por el azar, con una oportunidad que nunca más olvidará. En el campo con los ídolos, encontró amistad y fuerza.

"Hablé con todos los jugadores. Alisson me dio una fuerza enorme, porque no estoy pasando por un buen momento en mi familia, con mi padre enfermo. Fue una experiencia única, que ningún dinero paga. Así que estoy muy contento".

Maradona, así como Raphael Renardy, jugador de las básicas del Nacional, también amazonense, ayudó en el entrenamiento. Además de conversar con los jugadores, escuchó orientaciones de Tite, que, según él, pidió que los invitados se sintieran en casa.

"Él explicó el trabajo, agradeció y pidió que no fuésemos tímidos, que nos soltáramos y nos sintiéramos a gusto. Para mí sirvió de aprendizaje, incluso porque estoy muy lejos de jugar al lado de jugadores así", concluyó.

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