Fútbol
Simon Kuper | ESPN FC 44d

Tras su eliminación, Holanda urge de nuevas ideas y estrategas

Vemos la selección de Holanda que consiguió una insignificante victoria 2-0 sobre Suecia el martes pasado, mientras le decía adiós a la posibilidad de asistir al Mundial de Rusia 2018, y lo primero que se piensa es: jugó la B.

Eso explicaría la presencia de los nombres de nivel bajo dentro de la plantilla: Kenny Tete del Lyon, Karim Rekik del Hertha Berlín y el eterno viajero en búsqueda de oportunidades Ryan Babel, quien fue descrito en una ocasión como un futbolista que pelea siempre con sus propios pies. Pero no es el caso: en el equipo también se encontraba Arjen Robben, el mejor jugador holandés de este siglo. Realmente fue el primer once que Holanda podía confeccionar. No tenemos nada mejor, especialmente considerando que Robben, con 33 años y tras anotar ambos tantos de Holanda, se retiró de la competencia internacional inmediatamente después del partido.

La crisis actual del fútbol holandés masculino (las damas son campeonas de Europa) nos recuerda la queja hecha por Johan Cruyff en un inglés nada perfecto, cuando jugaba para los Washington Diplomats en 1981: "¿Por qué debería volver cuando todo lo que están haciendo con el fútbol en Holanda está mal?".

Cruyff, padre del fútbol holandés moderno, falleció el año pasado. Pero la crisis de hoy en día es en parte su culpa: El balompié de los Países Bajos ha caído en las manos de una red de ex jugadores que no desean siquiera igualar el nivel al de los mejores extranjeros.

El tradicional fútbol de ataque holandés, o “fútbol total” como lo llama el resto del mundo (los holandeses lo denominan 'Escuela Hollandse') dejó de funcionar hace mucho tiempo. La mayor parte de los mejores momentos de Holanda en la última década han provenido de defensivas repletas y rápidos contraataques, que usualmente involucran a Robben.

Piensen en las palizas a Italia y Francia en la Euro 2008, el segundo tiempo contra Brasil en el Mundial 2010 y 28 gloriosos minutos contra España en el triunfo 5-1 en Salvador de Bahía, Brasil, en 2014.

El analista de fútbol holandés Pieter Zwart ha hecho seguimiento a la reciente "Robben-dependencia" de los naranjas: Desde 2014, tienen en promedio un gol por partido más con él presente que sin él, pero siendo honestos, Robben nunca fue realmente un jugador de estirpe holandesa. Creció en una villa aislada del noroccidente, cercana a la frontera con Alemania. Fue el único talento local, y no había entrenadores profesionales cerca de él, por lo cual quedó libre para driblar el balón a su gusto.

Si Robben hubiese crecido en el occidente, la academia Ajax o la Feyenoord  lo hubiesen tomado para sí y le prohibirían el driblar: entonces, se hubiese convertido en otro delantero holandés más, proclive a los pases por las bandas. Robben se convirtió en Robben única y exclusivamente porque evadió el sistema holandés. "Arjen, gracias", cantaba la multitud en Ámsterdam durante minutos sin fin en el partido ante Suecia.

Si alguien se pregunta cómo es posible que Vicent Janssen, rechazado por el Tottenham Hotspur, es el atacante abridor de Holanda debería saber que no hay nadie más a quien poner en frente en los Países Bajos. Les mostramos otros hechos sorprendentes, cortesía de Zwart:

  • Número de asistencias por parte de delanteros holandeses en las ligas inglesa, alemana, española e italiana este año: Cero.

  • Número de delanteros holandeses que han anotado en estas ligas: 1 (Robben, obviamente). Por el contrario, Zwart nos muestra que el número de minutos jugados por defensas holandeses en estas ligas (por ejemplo, Daley Blind con el Manchester United, Virgil van Dijk con el Southampton y Stefan de Vrij con la Lazio) nunca ha sido mayor. Hay mucho talento creativo holandés en ciernes, pero no proviene del lado masculino.

Mientras que la selección nacional femenina ganó la Euro 2017 con seis triunfos en igual cantidad de compromisos con 13 goles anotados, los varones llegan a un punto bajo.

Siendo Holanda un país tan globalizado, la solución es obvia: mirar al extranjero. Eso fue lo hecho por los alemanes cuando su fútbol llegó a las catacumbas en 2004. Se pasearon por Europa y se robaron las mejores ideas. En casa, refrescaron sus ideologías futbolísticas, considerando como candidatos a técnicos a gente más allá de los sospechosos habituales. Joachim Low, nunca ampliamente conocido como jugador, fue designado como DT de la selección nacional.

Hombres de la talla como Thomas Tuchel y Julian Nagelsmann, quienes jugaron muy poco a nivel profesional, o no llegaron a tal nivel, fueron contratados como técnicos de clubes grandes. Cuando los alemanes aplican su inteligencia, no dejan espacio para nadie más y ahora, son los campeones del mundo.

Bélgica, reclutó a un sorprendente Roberto Martínez como seleccionador nacional, tras haber ofrecido la vacante por internet.

La única ventaja que los pequeños Países Bajos han tenido en el balompié es su inteligencia. Como bien dijo Cruyff: "El fútbol es un deporte que se juega con la cabeza". Pero los hombres que manejan el fútbol holandés parecen temer a los extranjeros inteligentes con ideas nuevas.

Esta primavera, hice nexos entre la federación de fútbol holandesa, la KNVB, y Jorge Sampaoli, el argentino entonces DT del Sevilla, quien había venido de convertir a Chile en campeones de la Copa América. Estaba interesado en ser técnico de Holanda. Soy apenas un periodista, pero pensé que la KNVB estaría complacida con un entrenador que había tomado como propio el estilo de la 'Escuela Hollandse' y lo modernizó en el escenario internacional más alto.

Los equipos de Sampaoli juegan una especie de "Fútbol Total 3.0", pero la KNVB decidió contratar a Dick Advocaat (quien cumplió 70 años el mes pasado) en su tercera oportunidad como DT de Holanda. Sampaoli, por su parte, asumió las riendas de la albiceleste.

Decisiones como estas nos revelan el rechazo de las autoridades futbolísticas holandesas de evolucionar como lo hizo Alemania, en parte porque, como país pequeño, tiene menores expectativas y porque el fútbol holandés es un mundo diminuto (un “club de caballeros”, como lo llama el escritor holandés Michiel de Hoog) en el cual todos conocen a todos, incluso desde la adolescencia. Tres de los cuatro últimos técnicos de la selección holandesa (Advocaat, Danny Blind y Louis van Gaal) jugaron juntos en el Sparta Rotterdam en 1981. Los viejos amigos se dan trabajo entre ellos.

El Ajax Amsterdam, el único club holandés con dinero suficiente para hacer algo de impacto en Europa, está explícitamente organizado de acuerdo al principio de los "viejos amigos". Cuando Cruyff se apoderó del control del club en 2011 mediante un “golpe de estado”, ordenó que sólo ex jugadores del club podían gerenciar o entrenar al equipo. Marc Overmars, Edwin van der Sar y Dennis Bergkamp ahora forman el "corazón técnico" del Ajax, y el ex jugador Marcel Keizer entrena el primer equipo.

El Ajax no ha hecho prácticamente nada en Europa durante 20 años excepto en la pasada temporada bajo el mando de Peter Bosz, técnico que nunca jugó con el Ajax. Bosz puso a sus jugadores en forma física envidiable, y los puso a jugar un estilo alemán con ritmo de Fútbol Total 3.0, lo cual los llevó a la final de la Europa League. Ahora es técnico del Borussia Dortmund, mientras que el Ajax volvió al estilo lento por las bandas de la escuela contemporánea holandesa. Fueron eliminados de la Europa League antes de la fase de grupos a manos del noruego Rosenborg.

El club de viejos amigos en Holanda parece no preocuparse mucho por las derrotas. Tras la felpa 4-0 propinada por Francia a Holanda, Advocaat reveló quien podría ser su sucesor ideal: su asistente, Ruud Gullit. "Holanda", dijo a una revista holandesa, “se olvida de la gran figura que fue Gullit. Tras el partido con Francia, todos los jugadores franceses saludaron primero a Ruud. Si cuentas con un embajador de este tipo, benefíciate de él, pienso yo”. No importa tampoco que Gullit siquiera tiene historial como técnico ganador e innovador en el mundo del fútbol. No importa que no ha entrenado un equipo en años, tampoco. Lo que cuenta es que Gullit es un "embajador" … Y que él y Advocaat tienen una relación que data más de 30 años.

Estoy suscrito a la misma revista de fútbol holandesa, Voetbal International, desde los años 70. Solía devorarla al momento de su llegada. Ahora no soporto abrirla. Lo peor es que parece que no hay posibilidades que Holanda regrese a la cima del balompié. Podremos ver a la época entre 1974 y 2014 como la era dorada y perdida del fútbol holandés.

Simon Kuper es colaborador de ESPN FC y co-autor, junto a Stefan Szymanski, del libro Soccernomics.

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