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Mario Fernandes, un lateral derecho anda suelto en el mercado

El brasileño nacionalizado ruso Mario Fernandes se ha convertido en uno de los jugadores más apetecidos del Mundial. Lateral derecho con estatura de central, técnica brasileña y disciplina europea, ya suena para Milán y Valencia.

"Un soldado no hace un ejército", comentó Mario antes de los cuartos de final ante Croacia. Ese dicho ruso demuestra lo bien que el brasileño se ha adaptado a su país de adopción.

Recibió en 2016 la ciudadanía de manos del presidente ruso, Vladímir Putin, pero por motivos burocráticos no pudo debutar con la selección nacional hasta el Mundial. Fabio Capello quiso llevarlo a la Copa del Mundo de Brasil, pero era demasiado pronto.

La espera mereció la pena. Fue el mejor jugador en el campo contra España junto a su compañero Kutépov. A buen seguro que Jordi Alba aún tiene pesadillas con el defensa del CSKA Moscú, que le cerró todas las vías de pase.

El partido que descansó ante los uruguayos fue el único que los rusos perdieron en el tiempo reglamentario. Si contra los españoles estuvo inconmensurable, ante los croatas cubrió toda la banda derecha, tanto en ataque como en defensa.

Además, marcó el gol del empate en la prórroga. Y es que Mario no sólo puede marcar, subir la banda y centrar, sino que también es un buen rematador de cabeza. Lo demostró ante los centrales croatas Lovren y Vida.

Pocos recuerdan que el Real Madrid lo tuvo en su punto de mira cuando militaba en el Gremio en 2011, pero se le adelantó el equipo del Ejército ruso.

En cuanto llegó a Moscú la federación rusa entendió que era un jugador seleccionable. Había disputado un amistoso con la Canarinha contra Japón, pero por motivos personales optó por solicitar la ciudadanía rusa.

Atrás quedan los días en que desapareció de casa y no se presentó a una convocatoria de la selección de su país de origen, desplante que estuvo a punto de acabar con su carrera.

Tiene los días contados en el CSKA, pero no sólo porque la liga rusa le queda pequeña, sino porque el club ruso tiene unos graves problemas financieros. Aleksandr Golovín está en la puerta de salida y lo mismo ocurre con Mario.

Varios clubes ya están haciendo cola en las oficinas del CSKA. Fernandes es una ganga. El club ruso no exigirá cifras desorbitadas. Como ejemplo, Golovín, una de las revelaciones del Mundial, cuesta menos de 30 millones de euros.

Chéryshev ya le ha debido contar cómo es la liga española. Estos días eran inseparables en los entrenamientos de la selección. Denís hablaba en español y Mario en portugués intercalando palabras castellanas.

La prensa brasileña lamentaba estos días que Mario vista la camiseta rusa y no la canarinha. Pero el jugador ya no mira al pasado. Se ha vuelto ruso de cuerpo y alma.

Empezó de defensa central, ya que mide 1,87 metros, pero ahora es un lateral consumado. Los clubes grandes habrán tomado nota. A sus 27 años le ha llegado la hora de cambiar de aires, pero Rusia, el país que le ha dado todo, seguirá siendo su casa.