Gallagher salva el estreno de Potter en Chelsea ante Crystal Palace

(EFE) -- Al borde del minuto 90, con el empate como único destino aparente y merecido para su partido frente al Crystal Palace, surgió Conor Gallagher para reanimar al Chelsea con un golazo imprescindible y balsámico para el proyecto de Graham Potter, que esquivó un fiasco y disimuló todos sus insistentes problemas con un triunfo apurado por 1-2, entre la indefinición y la inconsistencia con la que jugó este sábado en Selhurst Park.

Conor Gallagher anotó el gol del triunfo blue sobre el final
Conor Gallagher anotó el gol del triunfo blue sobre el final
EPA

El exjugador del Crystal Palace, cuya antigua afición ovacionó a su entrada al terreno en el minuto 76, cambió el encuentro y el futuro a corto plazo del conjunto blue, con la tranquilidad de una victoria de un valor mucho más incalculable en lo cuantitativo que en lo cualitativo, conseguida por dos toques sensacionales del centrocampista: con el primero sorteó a un rival, con el segundo creó la parábola a la escuadra con la que ganó el encuentro.

Hay muchos matices en el juego. De vuelta a la competición dos semanas y media después, no ha reaccionado el Chelsea en ese sentido. También empezó por detrás en el marcador, con el 1-0 en contra en tan solo siete minutos, y logró empatar antes del descanso por una acción de inspiración y pegada de Aubameyang, aparte de alguna parada de Kepa Arrizabalaga, ante un adversario que no ha ganado ninguno de sus últimos cuatro choques.

En su retorno a la 'Premier', Aubameyang remarcó su eficacia. No había tocado un balón apenas en más de media hora, nada más un remate fallido dentro del área unos instantes antes, cuando maniobró con la agilidad de un bailarín -tras un toque de cabeza de Thiago Silva- y golpeó con la pegada de un delantero incontestable, a la media vuelta, de primeras, con la derecha, ajustado al poste, imposible para Guaita y vital para el Chelsea.

Porque el conjunto londinense había naufragado hasta entonces. Y aún lo hizo después, por más que ganó el duelo. En los niveles de posesión en los que se manejó el grupo dirigido por Graham Potter (64 por ciento), ante su estreno en la Premier con los Blues, es extraño generar tan poco sobre la portería contraria como lo había hecho hasta entonces, con apenas un cabezazo de Mount, fuera, y un rebote y un apurado remate de Sterling que repelió el poste, también por fuera.

Todos con 1-0 en contra con el que el Crystal Palace se adelantó en el minuto 7. Tiene trabajo por delante, sobre todo en defensa, el sustituto de Thomas Tuchel, porque el Chelsea desprende por momentos una apariencia de vulnerabilidad impropia de un equipo de su categoría. El gol lo puso en evidencia, con el remate lanzado de Edouard del que no se percató Fofana, su marcador. En la vorágine millonaria de la 'Premier' en el mercado de verano, el central costó más de 80 millones de euros.

Habría sido peor, incluso, de no haber mediado Kepa Arrizabalaga en el siguiente tiro, con un paradón con la mano derecha a Olise, o de no haber intervenido lo suficiente en otra acción del futbolista local, que encendió ya las alarmas del Chelsea, un manojo de nervios cuando intuía a su adversario cerca de su territorio, pero también un equipo previsible, insustancial, cuando debía concretar su potencial en ocasiones realmente claras, hasta que lo hizo Aubameyang. En esa jugada se lesionó Clyne, inmovilizado en su rodilla y en camilla.

Entonces sí sintió el Chelsea controlado a su oponente, pero no se percibió ganador, dentro de un ritmo cansino, por debajo de la exigencia de un resultado tan inquietante y de un equipo con tantas posibilidades, realmente sin la aceleración que requería el empate que aún se sostenía inalterable en el marcador más allá de la hora de partido, sin crear nada más que unos cuantos amagos frente a Vicente Guaita mientras el tiempo decaía sin contemplación.

En la calma tensa del tramo final, en la incapacidad aparente del Chelsea para alterar la igualada, aún debió resurgir Kepa para sostener el 1-1 en un tiro de Zaha, antes del golazo de Conor Gallagher. Un alivio para su equipo, aún a ocho puntos del liderato del Arsenal, aún sin ser todo lo que pretende.