Golf
Ignacio Colombo 70d

Emiliano Grillo necesita un milagro en Chicago

La lucha es cuerpo a cuerpo en el BMW Championship, la tercera y la más cruel de todas las etapas de los Playoffs de FedEx Cup.

De los 70 jugadores que llegaron a Chicago para jugar en el Conway Farms Golf Club, solo los que queden entre los primeros 30 de la clasificación pasarán a jugar en Atlanta el Tour Championship.

La mayoría de los que empezaron esta semana dentro de esos 30 puestos pasarán seguro. Aquellos que están en el final de la lista, deberán hacer algo decente para que no los pase alguno que esté por debajo y sobresalga en este torneo.

Van algunos ejemplos de estas interesantes situaciones, luego de las dos primeras vueltas del BMW Championship:

El sueco Henrik Stenson, que está en el puesto 26° de la FedEx, no debe quedar más abajo del puesto 37° en el BMW para pasar a la etapa final. Está en el 35°. Debe cuidarse mucho.

Sergio García está en el puesto 34° de la FedEx, o sea que está afuera por ahora. Para entrar a la etapa final, el español no debe quedar más abajo del puesto 18° en el BMW. Está en el 22°. Debe ser agresivo para saltar esos cuatro puestos.

El estadounidense Phil Mickelson, que está en el puesto 36° de la FedEx, para entrar en la etapa final no debe quedar más abajo del puesto 13° en el BMW. Está en el 12°. Será clave lo que haga el veterano zurdo el fin de semana.

El italiano Francesco Molinari entró al BMW Championship en el puesto 42°. Necesitaba casi un milagro: no quedar por debajo del puesto octavo. Va quinto hasta ahora.

El argentino Emiliano Grillo estaba afuera de los 70 mejores antes de la segunda etapa, el Dell Technologies. Entró al BMW gracias a una sólida actuación que lo dejó en el puesto 62 de la FedEx. En el BMW debería salir no peor que tercero para pasar al Tour Championship. Está en el puesto 54°. Muy pocas posibilidades para el joven chaqueño.

La emoción y la expectativa que genera este dramático corte de la FedEx Cup le saca por momentos protagonismo al resultado propio de este gran torneo. Es así que entre los cálculos y las especulaciones, las dos magníficas vueltas del australiano Marc Leishman pasaron a un plano menos notable. El gigante barbudo hizo -9 en la primera vuelta y -7 en la segunda, y es el cómodo líder con -16, un score casi obsceno.

Leishman entró al BMW en el puesto 7°, es decir que va cómodo para el Tour Championship. Pero si ganara este torneo, quedaría en el puesto cuarto y eso le daría la chance de ganar la FedEx Cup si obtuviera también el Tour Championship, independientemente de lo que hagan sus co-competidores. Una situación soñada, para un jugador que ha estado muy cerca de los grandes logros y que siempre se ha quedado corto.

Otra performance extraordinaria fue la de otro australiano Jason Day. Él estaba en el puesto 28° de la FedEX Cup; es decir, dentro del grupo de los que pasarían al Tour Championship. Day hizo dos soberbias vueltas el jueves y el viernes y, con -13, marcha segundo en Chicago. Así las cosas quedaría en el octavo lugar de la FedEx. “Tarde pió el pajarito”, podrían decirle, pero en ese puesto tiene chances de pelear por los 10 millones de dólares del premio mayor en el Tour Championship la semana que viene en Atlanta. Ya se sabe de lo que es capaz Day, cuando la zanahoria se le pone cerca.

Si a los creadores de la FedEx Cup les hubieran preguntado por un escenario ideal, sin duda este, que se da hoy luego de dos vueltas en la antesala de la gran definición en Atlanta, habría sido uno de los más buscados. Gran mérito del PGA Tour que, luego de muchas idas y vueltas y pruebas y errores, ha logrado armar una serie de eventos que mantienen en vilo a los fanáticos, a la audiencia, y, lo que es aún más difícil, también a los jugadores.

A pleno este fin de semana, con una definición emocionante de cara al show final que se disputará en apenas siete días en Atlanta. ¡Esto es la FedEx Cup!

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