Rhiannon Walker | The Undefeated 57d

Tal día como hoy en la historia latina: Nace El Santo, leyenda de la lucha mexicana

Nota del Editor: Pueden ver la versión en inglés de esta historia aquí.

Rodolfo Guzmán Huerta, el legendario luchador conocido como "El Santo", nació el 23 de septiembre de 1917.

Huerta, que tuvo una carrera de cinco décadas, se convertiría en el hijo más popular de México. Nacido en Tulancingo, Hidalgo, Huerta luego se mudó a Ciudad de México, lugar en el cual se enamoró de la Lucha Libre.

A los 16 años, inició su carrera en la lucha luego de entrenar para convertirse en peleador profesional en un gimnasio local. Su nombre escénico en su pelea debut fue el de Rudy Guzmán, y compitió como rudo. Coincidiendo con el ascenso de la lucha con máscaras que se apoderó del deporte en 1934, Guzmán comenzó a usar máscara y llamó a su nuevo personaje "El Murciélago II". Eso fue por breve tiempo, ya que el Murciélago original decidió reclamar el uso de su nombre.

Al tercer personaje fue la vencida y así inició una carrera masivamente exitosa. No fue sino hasta que Guzmán leyó la novela de Alejandro Dumás "El hombre en la máscara de hierro" que tuvo la idea de su famoso nombre escénico. El Santo provino de un personaje en el libro que fue encarcelado y obligado a usar una máscara de terciopelo negro. Aparte de usar máscara plateada, también vestía una larga capa plateada que completaba su aspecto el cual se convirtió en su marca de fábrica.


El Santo se convirtió en un fenómeno cultural tras su serie de historietas semanal de 1951 y más de 50 películas que ayudaron a popularizar el género de horror y lucha libre dominante en los años 50 y 60. Las Mujeres Vampiro, en la cual El Santo rescata a la hija de un profesor de los vampiros que la secuestraron, fue estrenada en 1962 y se convirtió en una de sus cintas más populares.

En varias cintas, El Santo compartía la escena con las superestrellas de la lucha Mil Máscaras y Blue Demon. Siempre peleaba contra las fuerzas del mal y se convirtió en un símbolo de la justicia en el cuadrilátero, historietas y el cine. Parte de la leyenda y mito de El Santo era que nunca se quitaba su máscara. Cuando comía, usaba una máscara especial sin cubrirse la quijada y así tenía mayor flexibilidad para ingerir. Usaba su máscara al reunirse con políticos. Al viajar, ingresaba por una entrada distinta en el avión para que nadie lo viera pasar por seguridad sin su máscara. Y al ser sepultado, también vistió su máscara.

Cuarenta años luego que el público conociera por primera vez a El Santo, el ícono de la cultura popular se retiró de la lucha libre el 12 de septiembre de 1982. El menor de sus 10 hijos sería el único en tener una carrera en la lucha profesional. El Hijo del Santo debutó poco después del retiro de su padre.

Si bien El Santo se había despedido de los cuadriláteros, eso no quería decir que la máscara iba a ser removida. En apariciones televisivas tras su retiro, El Santo seguía cubriendo su rostro.

Luego, sin ninguna advertencia previa, El Santo se quitó su máscara en público por primera vez el 26 de enero de 1984, durante la transmisión del programa de entrevistas Contrapunto, en la televisión mexicana. Días después en el Teatro Blanquita, mientras El Santo reposaba en su vestidor, tuvo un ataque cardíaco, según informó Variety, el 22 de febrero de 1984. Fue trasladado al Hospital Mocel, donde falleció a los 68 años de edad.

México ha visto pocos funerales de la talla de la ceremonia de El Santo. Se requirieron horas para el traslado del ataúd de la funeraria hasta la carroza fúnebre, porque miles de personas trataron de rendirle un último tributo.

Mil Máscaras y Blue Demon lloraron en frente al ataúd. Los restos de El Santo fueron depositados en un mausoleo de Ciudad de México, con una placa en la cual se ve su retrato, con su famosa máscara, obviamente.

^ Al Inicio ^