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Fiasco de Illarramendi evidencía falta de director deportivo en el Madrid

MADRID -- El fiasco de Asier Illarramendi vuelve a poner en evidencia la necesidad del Real Madrid de contratar un director deportivo. Nominalmente, el puesto está vacante desde que hace un año Miguel Pardeza abandonara la institución pero que, en la práctica, ha absorbido Florentino Pérez desde que volvió a la institución en 2009.

Hace dos años, el mediocampista vasco Asier era presentado con bombo y platillo como el ‘futuro’ de la media merengue. Se le consintió, incluso, que lo acompañaran los amigos del pueblo en el estrado sin que ello provocara que sonaran las alarmas. Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, temía un abandono precipitado de Xabi Alonso (mismo que se produjo un año después) y, precipitadamente, se contrataba al que en Anoeta se había designado como su ‘sucesor’ por 30 millones de euros.

Seis meses después, Illarra sólo había logrado destacar por haber infringido el código interno de conducta del club. Y hasta ahí llegó la máxima aportación del mediocampista vasco que este miércoles fue enviado de vuelta a su club de origen en una operación que ascendería a los 15 millones de euros. La mitad de lo que costó.

Un fichaje fallido más en la criticada gestión de Florentino Pérez que se habría evitado si en el Real Madrid existiera alguien encargado exclusivamente de la gestión deportiva.

Lejos de ello, la reestructuración del organigrama, que ha afectado particularmente a la cantera con la desaparición de un equipo, ha dado más poder en la toma de decisiones deportivas a la directiva.

El ‘scouting’ y análisis minucioso de la personalidad y hábitos de cada jugador antes de su contratación, en el Real Madrid sólo se pone en práctica cuando se trata de nutrir a las fuerzas básicas. Mientras, para reforzar al primer equipo, o se ficha por urgencia, o tomando en cuenta el impacto en el mercado y como ocurre últimamente, antes de que lo fiche la competencia.

Esa era, precisamente, una de las principales preocupaciones de Rafa Benítez al llegar al Real Madrid. Tanto, que no pudo evitar lanzar el velado recordatorio que la causa del fracaso en la última campaña con Carlo Ancelotti al frente, cuando apenas pudo contar con el único fichaje solicitado por el cuerpo técnico, Mateo Kovacic, mencionó que “ya sabemos lo que pasó la temporada pasada cuando se lesionó Luka Modric”.

Y es que tras 1,200 millones de euros gastados en fichajes en 13 años para una cosecha, más bien pobre, de 14 títulos, la llegada de un suplente más por 35 millones de euros no hizo más que intensificar las críticas al derroche de Florentino Pérez.

La salida de Illarra con más pena que gloria, recuerda sonados fiascos, como el de Kaká, que en su momento costó 60 millones de euros pero que mientras vistió de blanco nunca pudo llegar al nivel que alguna vez le ganó el Balón de Oro. O el de Nuri Sahin (10 millones) y sus 624 minutos jugados y la veintena de nombres que salen a la luz cada que un jugador merengue se marcha por la puerta de atrás.

Lo grave, no obstante, radica en que las pérdidas y la larga lista de suplentes de 30 millones de euros no harán más que aumentar hasta que no se modifique la política de fichajes del club. Y habrá que ver la manera en que se gestiona la próxima salida, la de Lucas Silva, fichaje ‘express’ del invierno pasado de un costo de 14 millones de euros ante la cantidad de ofertas que, en teoría, se apilaban en las oficinas del Cruzeiro brasileño y que llegó a ocupar el último escalón en el equipo. Detrás, incluso, de Asier Illarramendi.