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El dóping de Maradona

WASHINGTON -- Cuando la enfermera Ingrid Maria ingresó al terreno de juego del estadio Foxboro de Boston para tomar de la mano a Diego Maradona y acompañarlo al control antidóping, nadie pensó en todo lo que representaría aquella imagen pocos días después. Porque a pesar de lo extraño de la situación -nunca antes había pasado-, el triunfo y el gran funcionamiento de la Selección Argentina frente a Nigeria estaban en el primer plano, por sobre cualquier cuestión externa.

Pasaron cinco días hasta que la FIFA confirmó la suspensión de la Copa del Mundo de Estados Unidos del ídolo argentino por haber dado positivo en el control antidóping. El mismo día en el que Maradona se iba a convertir en el futbolista con mayor cantidad de partidos mundialistas disputados, se dio a conocer la noticia más dura del torneo. En el control se hallaron rastros de efedrina y sus derivados, debido a la supuesta ingestión de un suplemento vitamínico. El máximo organismo del fútbol mundial suspendió de manera fulminante al futbolista, que ni siquiera pudo apelar.

Después de ser expulsado también de la concentración argentina -Julio Grondona tomó esta decisión después de hablar con el presidente de la Nación Carlos Menem-, Maradona dio una entrevista de prensa entre lágrimas, muy dolido por la situación. Estas son algunas de sus frases: "Me preparé como nunca para este Mundial. Hablan de efedrina, pero yo después del partido corrí diez kilómetros, tengo testigos. Esto me duele mucho, porque me cortan las piernas, me dan por la cabeza en un momento donde uno tiene la posibilidad de resurgir".

El día que me drogué fui y le dije a la jueza: ¿qué hay que pagar? Pero ahora no lo entiendo, porque no tienen argumentos. Yo creí que la justicia iba a ser buena, pero conmigo se equivocaron. Yo no sé por qué apareció la sustancia. Quizás fue por un descuido nuestro, pero no es como lo que están diciendo. Juro por mis hijas que no me drogué para jugar, porque si yo me entreno como me entrené no necesito nada para jugar. Estaba enterito, estoy enterito.

No quiero dramatizar, pero creeme que me cortaron las piernas. A mí, a mi familia, a los que están al lado mío. Ahora nos sacaron la ilusión. Y creo que me sacaron del fútbol definitivamente. Tengo los brazos caídos, el alma destrozada. Quiero que les quede claro a todos los argentinos que no corrí por la droga, corrí por la camiseta.

Mis compañeros lloraron conmigo. El tema de los dirigentes es muy bravo, muy sucio. Yo quisiera creer en Havelange, en Blatter. Pero después del penal, de esto, me dejan sin poder hablar de ellos, ni bien ni mal. La FIFA me defraudó, creí que yo ya había pagado mi pena con lo de Italia. Ellos sabían que lo que había consumido estaba muerto, pero ahora me dieron por la cabeza sin asco. Yo creí que había pasado ese rencor contra Maradona. Si hay un Dios, dentro de ellos se tendrán que replantear todo. Atrás de todo esto hay familias, hay un pueblo".

El secretario general de la FIFA, Joseph Blatter le comunicó la notica personalmente al presidente de la AFA Julio Grondona: "Lo siento mucho Julio, pero el análisis de Maradona dio positivo. Mañana se hace la contraprueba", le dijo. El dirigente argentino después afirmó: "Peleé más que nadie para que pudiera continuar jugando, pero el sentido común indicaba que retirarlo era lo más conveniente para el jugador y por el bien de todos".

Por su parte, el presidente de la FIFA, Joao Havelange, dijo que él se ocupó de "cuidar" al Seleccionado argentino: "Yo estaba preocupado porque podían tomar la decisión de que toda la delegación argentina se fuera. Entonces le sugerí a Julio Grondona que desligara a Maradona. Y así fue. La delegación se quedó. Cumplieron con la programación y lamentablemente el jugador se quedó afuera. Yo no se si tomó o no, pero los exámenes dijeron que si".

El entrenador de la Selección Argentina, Alfio Basile, dijo: "Yo no puedo sostener que a la Argentina la quisieron voltear, aunque pienso que nos perjudicaron. Nadie me explicó lo de la efedrina y todo ese despelote. Aquellos que creían que Maradona y Argentina no existían nos apuntaron cuando vieron quienes éramos. Nos sacaron del camino porque éramos peligrosos. A nosotros nos apuntó la cúpula de la FIFA. Pero tengo en claro que era la última oportunidad que disponía Brasil para ganar la Copa del Mundo bajo la gestión de Joao Havelange, además los brasileños venían de fracaso en fracaso y tuvieron la ayuda que necesitaban. Cuando vi a la gordita entrar a la cancha buscando a Diego Maradona ya empecé a sospechar. No me olvido que un par de días antes del debut llevamos al plantel a Harvard a realizar unos análisis integrales. Y a nadie le saltó nada".

Según publicó el diario español La Vanguardia, la efedrina, una sustancia muy común, se puede encontrar en la medicación más inocente para curar una gripe o un catarro nasal, pero está clasificada como un estimulante y las organizaciones internacionales de la mayoría de deportes la consideran una droga prohibida; de forma creciente, la efedrina es el centro de polémicas batallas de tipo ético y legal. El problema con la efedrina deriva de su doble uso: tomada como medicamento es un efectivo antihistamínico y puede aliviar algunos íntomas de gripe, pero en grandes dosis o en su forma sintética pura, puede actuar como un poderoso estimulante que facilita una ilegal ventaja competitiva.

En Argentina, la noticia se vivió como un verdadero duelo. Todo el país lloró junto a su ídolo máximo y ya no importó la continuidad de la Copa del Mundo. Muchos compararon aquel dolor popular con el que se vivió el día de la muerte de algunos grandes referentes del pueblo. Incluso, a miles de kilómetros de la patria de Maradona, en Bangladesh, un hincha se suicidó por la derrota del equipo albiceleste. Claro, aquello fue una exageración, pero no el dolor genuino del Diez y de todo un país que soñaba con que su héroe se despidiera de la forma en que lo merecía.