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Por qué el pie humano está hecho para correr... Incluso sin zapatos

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Los Rarámuri: Corriendo por sus vidas (1:50)

Los corredores Rarámuri han perfeccionado las carreras de fondo, gracias en parte a la pobreza extrema en la que viven, pero esa forma de vida la quieren cristalizar en éxitos deportivos. (1:50)

Mucho antes que alguien corriese una prueba de 10K o un maratón, los humanos estaban persiguiendo animales salvajes.

La carne, y no las medallas, era la recompensa para los cazadores que iban descalzos por los tupidos bosques.

“Evolucionamos para correr”, afirma la Dra. Irene Davis, directora del Spaulding National Running Center y profesora en el departamento de medicina y rehabilitación física de la Harvard Medical School en Boston. “El correr está en nuestros genes”.

Davis, experta en la biomecánica del correr, afirma que nuestros pies, piernas y pulmones están estructurados a fin de correr largas distancias. Tuvimos éxito en la cacería de persistencia al perseguir las presas hasta el cansancio y el sobrecalentamiento, mientras nuestros sistemas de refrescamiento más eficientes nos mantenían en pie, dice. Nuestros pies se encuentran equipados con un arco flexible y longitudinal a fin de soportar el peso corporal.

Contamos con largos talones de Aquiles para guardar y retornar energía. El balón en la parte anterior del pie nos da un punto natural de caída. Esas particularidades, combinadas con músculos de lento pliegue y diseño corporal, nos convirtieron en corredores de fondo naturales durante dos millones de años sin el apoyo de los zapatos de atletismo y su confort, indica Davis.

“Corrimos sin nada puesto”, expresa.

He ahí el por qué el pueblo indígena mexicano rarámuri, o los antiguos atletas griegos, el campeón del maratón Olímpico en 1960, Abebe Bikila o los jovencitos en Kenia o Etiopía, se han convertido en excelentes fondistas corriendo descalzos. Les va bien sin usar zapatos o delgadas sandalias (las cuales dan protección a la suela sin cambiar el paso).

“Esta es la manera en la cual nos adaptamos para correr”, dice Davis.

Estudios relativos al correr descalzos hechos por Davis y Daniel Lieberman, profesor de biología evolutiva humana en la Universidad de Harvard, han recibido mucha atención. Asimismo, la habilidad humana de correr descalzo fue el motivo principal del popular libro de 2009 “Born to Run” (Nacido para correr) de Christopher McDougall, el cual tiene como protagonistas a los rarámuri (conocidos como los Tarahumara). En dicho libro, el ex entrenador de pista y cross country de la Universidad de Stanford Vin Lananna, ahora director atlético asociado en la Universidad de Oregon y presidente de USA Track & Field, comentó a McDougall que en muchas ocasiones hacía que sus atletas corriesen descalzos y que esto los hacía más veloces y menos propensos a las lesiones.

Davis cree que corredores tales como los rarámuri se destacan corriendo descalzos en largas distancias (y se mantienen libres de lesiones) por varios motivos:

• Con los zapatos puestos, muchos corredores posan primero su talón. La gran mayoría de los corredores habituales descalzos posan la pelota del pie. Esto es menos brusco, ya que la pantorrilla absorbe la mayor parte de la carga. El golpe del talón es dos veces mayor, dice Davis, y puede causar problemas en articulaciones, ligamentos y músculos por todo el cuerpo. “Es mi creencia que la caída hacia adelante es tan fundamental en el correr como es el golpe hacia atrás en el caminar”, indica Davis, haciendo notar que los corredores que no usan zapatos perfeccionan una “caída del pie más sutil” en la pelota del pie.

• Los corredores descalzos pueden tener mejor equilibrio. Sin nada que se pare el pie del piso, los corredores como los rarámuri sienten mejor la superficie y pueden hacer ajustes. Además, los zapatos con laterales o posteriores que hacen la suela de mayor tamaño que el pie suelen alterar la mecánica de la carrera. “Al momento de agregar esas zonas entre el pie y el suelo, se incrementa la presión hacia tobillos, pie, rodillas y caderas”, dic Davis.

• Consciencia de la superficie. Los corredores descalzos prestan mayor atención a lo que tienen en el suelo. “No es que se ponen unos audífonos, se desconectan y golpean su talón contra el piso”, dice Davis. “Se tiene mayor cuidado con lo que se está pisando”. Además, los corredores descalzos (con pies más fuertes) pondrán a consciencia menor peso en sus pies cuando pisan algo incómodo.

Davis, quien corre como hobby, ha debido detenerse en el pasado debido a las lesiones. No obstante, desde que comenzó a correr descalza o con la mínima cantidad de calzado posible en 2009, las lesiones no han vuelto a hacer mella.