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Zlatan se siente perfecto y lo hace todo con potencia

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Zlatan: "Soy como el vino" (1:37)

A los 36 años, el delantero estrella de Suecia asegura que nunca está satisfecho con su rendimiento. "Cuando me siento bien, me quiero sentir aún mejor". (1:37)

ZLATAN IBRAHIMOVIC
Delantero, LA Galaxy
Máximo goleador de todos los tiempos del equipo nacional de Suecia

EDAD: 36
ESTATURA: 6-5
PESO: 209 libras (94.8 kg)

Zlatan Ibrahimovic no es un hombre modesto, así que tal vez no sorprenda que la más reciente celebridad de Los Angeles haya decidido posar para el 10° aniversario del Body Issue. Pero todavía hay muchos temas sobre los que el ícono del fútbol global puede opinar. Ibrahimovic se sentó recientemente con Chris Connelly, de ESPN, y reveló los detalles de su brutal lesión de la rodilla, cómo se está adaptando a su nuevo equipo y su debut tan memorable.

Estás aquí para posar para el 'Body Issue'. ¿Qué es lo que te diferencia físicamente de todos los demás futbolistas?
Cuando hago algo, lo hago con potencia. No se trata de la belleza, porque todos pueden verse bien. Pero no todos son potentes. Y yo aporto eso.

También aportas creatividad y estilo. ¿Cómo es el momento en el campo de juego en que sabes que puedes ser creativo? ¿Qué tiene que suceder?
Necesito estar enojado. Necesito estar muy enojado. Es entonces en que saco mis movimientos inesperados ... de buena manera. Y veo cosas que es difícil describir. En el partido, puedo ver huecos que puedo usar. Y luego puedo ver la visión, el segundo y tercer paso, lo que sucederá, y predigo esas cosas.

¿Qué es lo que te motiva?
Busco a los que me odian. Hago eso para que me dé energía. Eso es lo que tuve toda mi carrera – había personas que no creían en mi. Había personas que decían que yo nunca lo lograría. Me juzgaban incluso antes de que hubiera tenido una chance. Pero todo eso lo invierto para convertirlo en una potencia positiva para mi. Siempre sentí el impulso de hacer todo mejor, de no estar nunca satisfecho. Así es como me mantuve y todavía puedo encontrar esos huecos de los que extraigo la energía. Pero el problema es que transformo a quienes me odian en fanáticos míos. Así que tengo que tener más personas que me odien.

[Ríe] Va a ser difícil hallar a esas personas si sigues siendo como antes.
Si, pero los voy a encontrar. Los voy a provocar de alguna forma.

Tu precisión en el campo de juego es fenomenal. En tu libro [I Am Zlatan, 2001] mencionas a un entrenador [el ex director técnico del Real Madrid, Fabio Capello] que te hizo parar en el área penal y se limitó a lanzarte una pelota tras otra para que patearas.
Todos los días. Me hacía colocar frente a la meta y yo pateaba de 50 a 100 veces todos los días. Y cuando digo todos los días, es porque era todos los días. Y siguió presionándome, presionándome y al final no necesitaba llamarme. Yo iba solo y lo hacía porque se convirtió en mi medicina. Necesitaba repetirlo y necesitaba entrenarme en ello. Si te entrenas duro, el trabajo duro te recompensa. Y tal vez sea por eso que doy en el blanco más veces que lo normal.

¿En qué parte de tu cuerpo sientes más confianza, en lo que respecta a tu fuerza?
En todo el paquete. No hay debilidades.

¿Incluso a los 36 años? Eso cambia las cosas un poco, ¿no?
No, es perfecto. Soy como el vino: cuanto más viejo, mejor. La edad es solo un número, está todo en tu mente, lo fuerte que eres, lo joven que eres y cómo te preparas. Entreno muchísimo. Me preparo muy bien y me gusta porque eso me impulsa. Nunca me siento satisfecho porque cuando me siento bien, quiero sentirme mejor. Soy un adicto al trabajo.

Sin embargo, has sufrido una catastrófica lesión en la rodilla [en abril de 2017]. ¿Cómo fue eso?
Me sentí muy raro porque nunca había tenido una lesión importante. Cuando sucedió, incluso me dije a mi mismo, "no estoy lesionado". Y traté de caminar derecho después. Hubo otro jugador que se lesionó en el primer tiempo – y salió transportado en camilla. Yo salí caminando porque me dije que no estaba lesionado. Y cuando entré, todavía me decía, "No estoy lesionado, es solo un pequeño golpe o algo así". Pero sentía algo diferente. Luego, el día siguiente, estaba hinchado y me hicieron una resonancia magnética y se vio que todo estaba mal. Y luego escuchas todos los comentarios: Todo terminó. Nunca volverá a jugar. Nunca volverá a ser el mismo. Así que aparecieron las personas con odio. Y todo eso me da energía, todas esas personas hablando. Así que me dije, "Yo decido cuando dejaré el fútbol. Yo decido cómo terminará esta historia. No voy a dejar que esta historia termine con una lesión. Voy a retirarme de la manera en que quiera retirarme". Cuando me retire, me sentiré exactamente igual que cuando comencé a jugar, potente y sintiéndome perfecto.

¿Cómo haces para aplicar a tu rehabilitación la mentalidad que llevas a cada partido?
Me entrené todos los días, entrenamientos aburridos. Pero necesitaba hacerlo. Y tenía personas a mi alrededor que creían en mí y me dieron el impulso que necesitaba. Tenía a mi familia. Tenía a mi agente. Tenía a mi kinesiólogo. Trabajábamos todos los días. Y cuando firmé el año extra con el Manchester United - [en agosto de 2017], le pregunté [entrenador José] Mourinho, "Puedo hacer [rehabilitación] a distancia? Porque si veo a mis compañeros de equipo todos los días, me volveré loco".

¿Por qué?
Porque quiero estar con ellos. Soy ese tipo de persona. Cuando el entrenador me necesita, estoy allí, aunque mi rodilla no lo esté o tenga una pierna fracturada o algo así. Puedo estar ahí para apoyarlos, porque así es como funciona. Cuando me necesiten, estaré alentándolos. Y los voy a defender en todo momento. Así que pedí tomar distancia, hacer mi entrenamiento aislado. Le doy todo mi agradecimiento al United [por permitirme hacer eso], a mis compañeros en el United, al entrenador Mourinho – que me dio esa confianza. Y aquí estoy ahora, y estoy disfrutando de mi fútbol.

¿Te resultará difícil mirar jugar al equipo nacional de Suecia en los partidos del Mundial y no estar con ellos?
No. Al principio, en los primeros partidos era diferente porque sentía que podía hacerlo mucho mejor que ellos, obviamente. Y todavía siento eso. Pero llega un momento en que uno dice dejemos que lo hagan y lo disfruten porque de donde vengo, no era bienvenido. Yo era diferente. Llegué con un pasado diferente. Y pasé por todas esas cosas y me convertí en capitán de mi equipo nacional. Quiero decir que no puedo aspirar a algo más grande que eso.

Aquí en LA has escuchado las ovaciones por tu fenomenal debut. Te sonreías al recordarlo. ¿Qué sentiste en esos momentos en el campo de juego?
Me sentí asombrado porque el entusiasmo era fantástico. El único deseo del Galaxy era que, por favor, estuviera listo para el 31 de marzo, fecha del partido contra LAFC. Solo prepárate para ese partido y alístate y asegúrate de venir. Y yo dije, "No se preocupen, éste es mi trabajo. Hagan mi visa para que la tenga y pueda entrar al país". [Ríe] Así que todo estaba listo. Llegué aquí. Entrené durante 20 minutos. No conozco a nadie. El día siguiente fui elegido para el partido. El entrenador me preguntó, "¿Estás seguro de que puedes jugar?" Le dije, "Sólo deme unos minutos. Le mostraré". Y todos preguntaban, "¿Cómo está tu rodilla?". Y yo dije, "Tenemos que ver cómo está". Y estábamos perdiendo 1 a 0, así que estoy sentado en el banco y parecía como, no hay problema, todavía podemos hacerlo. Después del 2 a 0, miro a mi izquierda y le dije, "No sé si Zlatan es suficiente para esto". Después del 3 a 0, le digo, "Escucha, esta será una temporada larga". Y entonces escuché a la multitud gritando, "Queremos a Zlatan". OK, ¿me pondrían a jugar o no? ¿O prefieren dejarme descansar? No sabía qué pensar. Así que comencé a calentar. Nos pusimos 3 a 1. OK, ahora es tu turno. Entras y entonces se produce la magia. Así que les di Zlatan, como digo. Querían a Zlatan, yo se los di.

Has escuchado ovaciones en todas las grandes catedrales de fútbol del mundo.. ¿Cómo fue escuchar esas ovaciones en LA?
Fue asombroso, porque cuando cambié de clubes, tenía una conexión especial con los fanáticos. Sentí la bienvenida. Sentí la energía. Sentí la adrenalina. Y solo quería devolverla. Quería devolver tanto como fuera posible, especialmente para los niños que estaban presentes, porque son el futuro. Y yo sé que no pueden verme todos los días. Pensaba, "Ustedes tienen la suerte ahora de verme aquí". Así que quería devolverles tanto como fuera posible y haciendo lo que sé hacer, jugar al fútbol. Y allí es donde aparece la creatividad. Uno quiere hacer algo más. Quiero ser el ejemplo que deseen imitar.