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Todo por volver a los Juegos

París y Berlín quedan cada vez más lejos en el tiempo.

Pasan los Juegos Olímpicos y cuando faltan medallas la Argentina extraña los tiempos en los que el polo le aseguraba estar presente en el medallero.

La Segunda Guerra Mundial hizo estragos por donde se mire y tras ella sólo dos deportes de conjunto no regresaron al calendario olímpico. El handball y el polo.

Treinta y seis años más tarde y después de varios cambios, el balonmano aparecería nuevamente en los JJOO en 1972 en Munich. Sus reglas básicamente eran las mismas, pero el cambo se achico y ahora eran 7 los jugadores en lugar de 11.

No ocurrió lo mismo con el polo que anduvo a la deriva.

La intensión de volver a los JJOO siempre estuvo, pero más que la hegemonía de la Argentina, lo que pesó en contra fue la falta de una entidad que reuniera a las asociaciones nacionales y organizara torneos continentales y mundiales. Con el fin de cumplir con las metas que impuso el Comité Olímpico Internacional es que nació en noviembre de 1982 la Federación Internacional de Polo.

El impulso original nació desde Sudamérica y prueba de ello es que cinco de los siete países que la fundaron fueron de la región: Brasil, Colombia, Uruguay, Chile y la Argentina, junto a España y Pakistán. Al poco tiempo y por escrito se sumaron Estados Unidos y Canadá.

Con el tiempo varias naciones claves, como Inglaterra con su Hurlingham Polo Association, comprendieron el mensaje y se unieron para darle una fuerza real a una entidad que hoy reúne a 95 países, va camino a su undécimo mundial con hándicap, y en los JJOO de Tokio en 2020 irá con el polo como deporte de exhibición.

El punto de partida de este camino fue el Mundial de bajo y mediano handicap celebrado en Buenos Aires en mayo de 1987, hace ya tres décadas.

Si aún hoy propios y extraños se preguntan, porqué la Argentina participa de un torneo que tiene carácter de mundial, con una formación muy inferior a la que podría presentar; los invitamos a imaginar lo que fueron los debates 30 años atrás.

El segundo de los debates, fue decidir como integraría el equipo argentino. Lo que parecía una solución, lo fue a medias. El ganador del torneo Metropolitano de Bajo y Mediano handicap de 1986, sería quien representaría a la Argentina en el nuevo torneo Mundial, y lo haría en carácter de equipo, no de selección nacional. El orgullo argentino en caso de perder parecía quedar a salvo. Así comenzó a desarrollarse aquel Metropolitano.

En Madrid, España derrotaba a Francia; en Queesland, Australia vencía a Nigeria, y por Buenos Aires, se median equipos de Mar del Plata, Pergamino, Venado Tuerto, Mackena, Coronel Suárez, Chapaleufú y de los clubes más cercanos a Palermo, a la vez que se seleccionaban 150 caballos para montar a los países que tomarían parte del Primero de los Mundiales de Bajo Handicap de la historia.

Mientras tanto Maradona terminaba su obra maestra en el Estadio Azteca, y le daba a la Argentina su segundo Mundial. Un poco más tarde en Palermo, Indios Chapaleufú con Marcos, Gonzalo y Horacito Heguy, junto a Alex Garrahan, le propinaban a La Espadaña la única derrota que tendría en sus siete participaciones en el Abierto Argentino.

Con tanto festejo, casi pasó en silenció la clasificación de Mayling, que con Diego Jimmy Dodero, Pablo Sirvent, Martín Vidou y Esteban Panelo; primero en octavos de final derrotó a Chapaleufú, en cuartos a La Espadaña, en semis a El Retiro, y así se instaló en una definición que se jugó en el Jockey Club, en San Isidro. Su rival fue El Chaparral con Miguel Pando, Carlos Torres Zavaleta, Juan Albizu y Marcos Eddy. A penas medio gol los separaba en handicap, pero en el quinto chukker el partido cambió. Mayling ganó por un contundente 10 1/2 a 5.

Mayo de 1987 quedó más cerca en el calendario y también la confirmación que Mayling jugaría como Argentina y no como club. Entonces la AAP nombró un coach con pergaminos. Alberto Pedro Heguy, aceptó el cargo, con un pedido. Casi una imposición. Sumar a su sobrino, Bautista Heguy como suplente.

Como a Bilardo en México ´86, a Alberto Pedro los ¨planetas se le alinearon en su favor¨. Jimmy Dodero, factotum de Mayling con su cuenta bancaria, más que con su habilidad se lesionó, y la joven gran promesa del polo argentino comenzó jugando en su lugar.

Los triunfos argentinos ante Australia, Brasil y España se fueron dando sin sobre saltos, con el menor de los hermanos Heguy como gran figura.

El torneo era de todos contra todos y a la última fecha sólo llegaron con chances de obtener el título la Argentina y México, a quien sólo un triunfo le servía como resultado.

La reglamentaria movida azteca fue modificar a uno de sus integrantes, para tener un equipo menor en handicap y así comenzar ganando por 5 goles. Mientras que por el lado argenino, Diego Dodero apuró su recuperación y sin estar al 100% reclamó su lugar en el equipo.

El sufrimiento ese día en Palermo fue total. Con Bautista esperando como suplente en los palenques Vidou, Panelo y Sirvent corrieron toda la cancha para terminar empatando en 14 ante México, y poder darle ese primer título a la Argentina.

Esas fueron las primeras escenas de un campeonato mundial, creado para que el polo vuelva a los JJOO.

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