Los Lakers tienen marca positiva en victorias y derrotas, pero con este equipo no aspiran a ser campeones de NBA. ¿Hay solución?
La temporada 2025/26 ha sobrepasado el meridiano para Los Angeles Lakers. Con el triunfo ante Toronto Raptors el domingo 18 de enero, ha cerrado una primera mitad de la NBA con marca de 25 y 16, unas 9 victorias más que lo que marca la columna de derrotas. Desde entonces, ha sumado un triunfo ante Denver Nuggets y una derrota ante LA Clippers.
Por lo que ha mostrado en la cancha, su marca de 26-17 no alcanza para creer que este equipo puede llegar a estar en la pelea por lo que la franquicia considera una temporada exitosa: lejos está este equipo de ilusionar a sus fanáticos con el título número 18 de la franquicia.
Los Lakers ocupan el sexto lugar en el Oeste, apenas medio juego por encima de Minnesota Timberwolves (27-18) que pretende arrebatarle el puesto para no tener lidiar con el play-in.
Más allá de las lesiones, que han sido abundantes, no hay nadie que dude en que, para volver a ser contendientes, este equipo necesita resolver problemas que lo alejan de dicha posibilidad.
La necesidad de crear un buen grupo de apoyo alrededor de su máxima estrella es imperiosa, pero los activos que dispone la gerencia resultan insuficientes hoy en día. La falta de selecciones de draft para canjear en los próximos años, atentan contra las posibilidades de hacer cambios en la fecha límite del 5 de febrero, aunque la cantidad de contratos que expiran al final de la temporada, le aseguran un buen espacio salarial para reconstruir al equipo en la agencia libre que, es justo reconocerlo, carece de nombres rutilantes y atractivos.
Por otra parte, la inconsistencia ofensiva, sumada a una fragilidad defensiva marcada, forman parte de una lista de problemas que hay que enfrentar e intentar solucionarlos.
Esta podrían ser la posible solución la Lakers, tarea para nada sencilla pero que encararemos como un gran desafío.
Problema #1: la cancha
El hecho de estar jugando con dos líneas de tiempo diferentes es una de las razones de la falta de identidad del equipo. Por un lado, históricamente los Lakers siempre han tenido la necesidad de competir por títulos, optimizando siempre el presente a cualquier precio sin pensar en el futuro. Pero desde la llegada de Luka Doncic, queda claro que el futuro podría verse mejor si se apuesta por armar un equipo optimizando las cualidades de su nueva estrella.
El modelo del plantel de hoy fue armado con anterioridad al cambio que trajo a Luka a la franquicia, por lo tanto, necesita ajustes.
Las cualidades del esloveno para crear tiros para buenos lanzadores de triples es algo que debería aprovecharse rodeándolo de tiradores. Las falencias de Luka en defensa, también requieren que, para limitarlas, tendrían que encontrar la manera de contar en el corto plazo con aleros atléticos y jóvenes capaces de poder crear un buen sistema defensivo de conjunto.
Hoy los Lakers tienen unos de los peores ratings defensivos, están en la posición 25 entre 30 equipos permitiendo 117.3 puntos por cada 100 posesiones. Y en efectividad de triples, alcanza apenas el 34.8% que lo ubican en el puesto 23, agregando que solo tienen dos jugadores que tiran por encima de un 37% desde la línea de triple y que se encuentran entre los mejores 87 promedios de la competencia: Rui Hachimura (42.6% con cuatro intentos por juego) y Nick Smith Jr (39.7% en tres intentos).
Sus tres principales figuras, no han contribuido de momento a que este pobre 34.8% mejore: Luka Doncic tienen una efectividad del 33.7% en 10.2 intentos por juego, la de Austin Reaves es de 36.5% en ocho intentos mientras la de Lebron es de 33.3% en 4.8 intentos. Sin mejorar estas estadísticas, difícilmente podrán tener opciones reales de avanzar lejos en los playoffs y competir por un título.
Probable solución: encontrar tiradores efectivos que, además, puedan defender el perímetro rival antes del 5 de febrero cuando cierra la fecha de traspasos será bastante complicado, pero al menos deberían intentarlo.
La falta de monedas de cambio para conseguir las piezas que hagan falta hace de esta tarea una cuesta empinada difícil de remontar, aunque jugadores como Ayo Dosunmu (Chicago Bulls), Peyton Watson (Denver Nuggets) si está disponible o Keon Ellis (Sacramento Kings) podrían ser alternativas económicas que pueden brindar ayuda en ambos costados de la cancha.
De’Andre Hunter (Cleveland Cavaliers) puede ser una alternativa más experimentada y segura que las anteriores, pero también más complicada de lograr vía cambio sin entregar alguna de las escasas selecciones de draft disponibles para intercambiar. De todas maneras, si llegara alguno de los nombrados, serviría para obtener una pieza que puede cubrir una de las necesidades actuales, pero que no alcanzaría para ilusionarse con ser contendientes.
Problema #2: El nuevo orden
La NBA ha entrado en una nueva era: la de los equipos largos, atléticos, jóvenes y polifuncionales que contribuyan por igual tanto en la ofensiva como en la defensa. Aunque los especialistas (tanto ofensivos como defensivos) siguen teniendo un lugar en el juego, su preponderancia no es la misma que en otras épocas.
Los tres equipos con mejores marcas en la competencia actual, Oklahoma City Thunder (37-8), Detroit Pistons (32-10) y San Antonio Spurs (31-14), fueron conformándose con un principio básico: elegir bien en los diferentes drafts y pulir el talento seleccionado, sumándole la posibilidad de realizar traspasos sin que este sea el enfoque principal a la hora de armar el plantel. Ese es el nuevo orden que “amenaza” con instalarse por mucho tiempo.
Modelos como los Big 3 han caído en saco roto por el nuevo convenio salarial de la competencia. Hoy se privilegia el Big 12 al Big 3. Quizás los Spurs de principio de la década pasada, fueron los pioneros en tener un equipo largo en lugar de armar un trio de salarios máximos complementados por algunos jugadores de nivel salarial medio y varios de contratos de veteranos.
El dinero disponible que tienen las franquicias debe ser gastado de manera inteligente, sabiendo rodear a las figuras jóvenes con jugadores que complementen su juego y contribuyan a una identidad de juego determinada.
Al trío mencionado anteriormente, podemos agregarle a Boston Celtics (27-16), Cleveland Cavaliers (25-20), Houston Rockets (26-16), en esa lista. Denver Nuggets (30-15) y New York Knicks (26-18), podrían ser excepciones a la regla de tener un equipo con más de dos contratos máximos.
Los Lakers se encuentran con dos figuras, LeBron James y Luka Doncic, recibiendo el 49% del total salarial del equipo. Si a ello le sumamos que LeBron tiene 41 años, está en su temporada 23 y, a pesar de sus buenos números, sus mejores días quedaron atrás y tiene más pasado que futuro, la necesidad de encontrar un segundo violín más joven y menos oneroso, resulta absolutamente necesario.
Por dar un ejemplo, los dos jugadores más caros de OKC Thunder, Shail Gilgeous-Alexander e Isaiah Hartenstein, suman el 35.5% del total salarial, mientras que en San Antonio Spurs sus dos jugadores con salario más alto, De’Aaron Fox y Devin Vassell, acumulan el 34.7% del total.
Probable solución: Gastar dinero de manera más eficiente, contar con un plantel más balanceado tanto en habilidades como en salario, contar con una banca atlética y productiva es lo que el nuevo orden exige.
¿Cómo lograrlo? Tomando las decisiones acertadas y sostenibles en el tiempo, formando un nuevo equipo vía agencia libre, traspasos y draft, teniendo en cuenta que a quienes tendrán que derrotar si quieren ser contendientes, son equipos jóvenes, atléticos, talentosos y con más futuro que pasado como el Thunder y los Spurs.
Es tiempo de decisiones que permitan cambiar el rumbo y también dar un salto de calidad que les permita codearse con los poderosos. Hay que elaborar un plan, ejecutarlo y mantenerlo en el tiempo haciendo los ajustes que se requieran. Pero definitivamente, hay que saber qué ruta tomar. Si no se sabe hacia dónde se va, cualquier camino los dejará a ninguna parte.
Problema #3: la organización
Robe Pelinka es quien ha liderado los esfuerzos de mantener el equipo en el lote de los contendientes luego de haber ganado el título en la temporada 2019/20. Desde entonces, salvo un viaje a las finales de conferencia para morir en el intento de un nuevo campeonato a manos de Denver Nuggets en la temporada 2022/23, los Lakers han navegado en la mediocridad.
Decisiones desacertadas y costosas como el traspaso de Russell Westbrook para formar un Big 3 junto a LeBron y Anthony Davis, lesiones y la falta de un plantel balanceado, duradero y poderoso, fueron los motivos que provocaron este presente de bajas calorías.
La llegada de Doncic fue una bocanada de aire fresco, ya que encontraron una figura sobre la que se puede construir un equipo sin tener que preocuparse por la edad, como en el caso de LeBron James, y las lesiones, en el caso de Davis.
Sin embargo, hoy se encuentran a mitad de camino hacia ninguna parte y en una encrucijada: la de intentar reforzar este equipo para tener un cierre de temporada evitando una salida rápida de playoffs, o esperar para disponer de un gran espacio salarial cercano a los $60 millones para formar un equipo alrededor de Doncic que se convierta en contendiente.
Es el propio Pelinka quien tiene actualmente el bastón de mando para enderezar el rumbo. Y toda la presión de los fans, sus figuras y del nuevo dueño, Mark Walter, recae sobre sus espaldas. No tiene margen de error.
Probable solución: Establecer un rumbo a seguir y mantenerlo en el corto plazo. Y ese rumbo debe tener como premisas rodear a Doncic con jugadores atléticos y versátiles. Buscar en la agencia libre un pivote que defienda la pintura (¿Walker Kessler?), aprovechar que los contratos que expiran a final de la temporada de LeBron James, Rui Hachimura, Maxi Klever y Gabe Vincent liberarán $93.3 millones de masa salarial y, con el dinero disponible, sumar aleros y sumar aleros con buena defensa y con buenos porcentajes en triples. Cumplida esta misión, renovar a largo plazo de Austin Reaves (alrededor de $40 millones) para ser el socio de Luka y tan mentado segundo violín de una orquesta nueva y con futuro.
Es más fácil decir que hacer, reza el dicho. Pero, sin duda, esta es la salida más conveniente.
Conclusión: “In Mark Walter we trust”
El nuevo dueño de la franquicia no ha invertido $10 billones de dólares simplemente para competir. Tal como hizo con Los Angeles Dodgers en la MLB, ha formado un equipo para dominar la liga año tras año. Y en cada invierno, renueva la apuesta para seguir ganando.
Si bien en la NBA hay un límite salarial que cumplir, su ambición será la misma: construir un equipo ganador y mejorarlo en cada oportunidad que se presente.
Es Mark Walter quien debe determinar el norte de la franquicia. Es él quien elabore un plan de juego y quien sepa elegir a quienes lo ejecuten.
Hoy tiene en Doncic a una figura con la que construir un equipo. También en JJ Redick un entrenador joven y creativo, que ha sabido ganarse el respecto de sus dirigidos. A partir de esos dos pilares, Walter deberá pintar su nueva obra maestra.
¿Cómo? Restructurado y jerarquizando la franquicia, eligiendo a los expertos de cada área (como hizo con los Dodgers), de la misma manera que un pintor elige los colores para expresar su arte sobre una tela blanca.
El reto está apenas comenzando, por lo tanto, el lema actual debería ser: “In Mark Walter we trust”. Un lema que, en caso de que su plan resulte exitoso, podría mantenerse vigente por mucho tiempo.
