A poco más de 100 días del arranque de la nueva temporada, las negociaciones entre la WNBA y el sindicato de jugadoras están en un punto muerto.
En poco más de 100 días, el 8 de mayo, está pautada a comenzar la temporada 2026 de la WNBA con tres partidos.
De aquí a entonces, la liga necesita realizar un draft de expansión para dos equipos, el Portland Fire y el Toronto Tempo, más de 100 agentes libres sin restricciones deben firmar contratos; y las novatas de 2026 deben ser reclutadas por sus equipos. Y lo más importante, la liga y las jugadoras deben llegar a un acuerdo sobre un convenio colectivo, un proceso que lleva 15 meses gestándose.
Cuando venció la fecha límite el 9 de enero, las partes iniciaron un período llamado "statu quo" en el que las condiciones del acuerdo de 2020 siguen vigentes.
En las tres semanas transcurridas desde entonces, el estancamiento ha continuado. La Asociación Nacional de Jugadoras de Baloncesto Femenino (WNBPA, por sus siglas en inglés) sigue esperando una respuesta oficial de la liga desde que le envió una propuesta hace un mes. La liga cree que la propuesta no merecía respuesta, ya que no era muy diferente de las anteriores que el sindicato había presentado. En cambio, según informaron fuentes a ESPN, está esperando que las jugadoras presenten lo que consideraría una propuesta más “realista”.
A medida que se acerca la temporada, y con tanto por lograr antes de que se dé el salto inicial, parece que el tiempo se acaba para que ambas partes lleguen a un acuerdo. Varias fuentes han informado a ESPN que existe un consenso de que la única manera de encontrar una resolución es hacer concesiones.
"Eso es literalmente lo que es una negociación", dijo una jugadora a ESPN.
Kendra Andrews, Katie Barnes, Alexa Philippou y Michael Voepel de ESPN evalúan un posible camino hacia la resolución.

Llegar a un entendimiento mutuo sobre el reparto de ingresos
Según las propuestas de la liga, las jugadoras verían aumentos salariales significativos al inicio del nuevo convenio colectivo, y aquellas con el máximo salario superarían el millón de dólares. Y, por primera vez, el salario de cada jugadora estaría directamente vinculado al éxito de la liga, aumentando a medida que crece el negocio. Sin embargo, gran parte de la razón de este estancamiento es que las partes aún no están de acuerdo sobre cómo funcionará el reparto de ingresos bajo un nuevo acuerdo. La liga ha propuesto un sistema en el que las jugadoras recibirían, en promedio, el 70% de los ingresos netos durante la vigencia del acuerdo, mientras que las jugadoras han propuesto recibir el 30% de los ingresos brutos (los ingresos netos se definen como los ingresos después de deducir los gastos, mientras que los ingresos brutos son los ingresos antes de deducir los gastos).
Fuentes han indicado a ESPN que es poco probable que los dueños cedan significativamente en su postura sobre el reparto de ingresos, aunque existe margen de maniobra considerando otros gastos en los que incurrirían con la propuesta actual de las jugadoras. La liga ha declarado que sus prioridades no son solo aumentar la compensación de las jugadoras, sino también -- ante la oportunidad de pasar de décadas operando con pérdidas a una rentabilidad sostenida -- incentivar a los dueños a seguir invirtiendo.
Las jugadoras han declarado ampliamente que el porcentaje de ingresos brutos que piden "representa nuestro valor" y "no [es] excesivo", como declaró Napheesa Collier a ESPN a principios de este mes. No está claro cuánto están dispuestas a ceder las jugadoras, si es que lo hacen. El sindicato sigue señalando el aumento de las valoraciones de las franquicias y el nuevo acuerdo mediático de la liga como indicios de que existe una importante entrada de ingresos a la que los propietarios pueden acceder, y algunas jugadoras creen que los dueños de equipos que no pueden seguir el ritmo de los dueños más ricos de la liga deberían vender sus franquicias. Otros se han preguntado si sería más beneficioso para las jugadoras obtener aquella parte de los ingresos que puedan ahora, posiblemente buscar un acuerdo a corto plazo y, suponiendo que el negocio siga creciendo como se espera, luchar por una porción aún mejor del pastel en la próxima ronda de negociaciones, donde tendrían aún más influencia. -- Philippou
Encontrar un punto medio en materia de vivienda
La vivienda proporcionada por los equipos surgió como un punto de tensión en las negociaciones de diciembre de 2025. Desde la ratificación del primer convenio colectivo en 1999, los equipos han estado obligados a proporcionar alojamiento a todas las jugadoras desde el campamento de entrenamiento hasta los playoffs. Si las jugadoras deciden no vivir en la vivienda proporcionada por el equipo, reciben un estipendio, cuyo máximo depende del mercado. Múltiples fuentes informaron a ESPN que la mayoría de las jugadoras utilizan la vivienda del equipo en lugar de optar por recibir el estipendio.
Independientemente de los detalles del reparto de ingresos y el límite salarial, los salarios de la WNBA podrían aumentar sustancialmente. Estos aumentos pendientes plantearon la cuestión de si la vivienda proporcionada por los equipos sigue siendo un gasto necesario para las franquicias. Pero no solo las jugadoras a tiempo completo con salarios garantizados se verían afectadas. Las franquicias de la WNBA pueden tener un roster máximo de 12 jugadoras (muchas actualmente solo tienen un roster de 11 debido al límite salarial vigente), pero solo seis de esos salarios están garantizados. A lo largo de una temporada, los equipos también podrían firmar contratos a corto plazo con jugadoras. Incluso con aumentos, encontrar y asegurar una vivienda sería una carga significativa para estas jugadoras.
"La vivienda para todas las jugadoras sigue siendo una prioridad, especialmente para aquellas con contratos no garantizados y las jugadoras internacionales", declaró una jugadora a ESPN. "Pero creo que este es uno de los temas más difíciles para la liga, por alguna razón".
La NFL, la NBA, la NHL, la MLS y la MLB no ofrecen alojamiento a sus jugadores durante toda la temporada. La NWSL tiene un plan para eliminar gradualmente el alojamiento proporcionado por los equipos para 2027, pero dicho plan incluye estipulaciones para las jugadoras que no tienen salarios altos y/o que se encuentran en mercados caros. En un acuerdo para el convenio colectivo de la WNBA, se espera una concesión similar en cuanto a la variabilidad salarial y del mercado. -- Barnes
Apoyarse en las victorias
Durante meses, gran parte del discurso de la asociación de jugadoras ha sido insistir en que las propuestas de la liga distan tanto de ser adecuadas que resultan insultantes. No es una táctica inusual que un sindicato adopte en este tipo de disputas. Sin embargo, fuentes externas a la WNBPA han declarado a ESPN que el sindicato podría beneficiarse si empieza a hablar con más optimismo sobre las victorias que parece haber conseguido incluso antes de que se firme el acuerdo.
Disminuir la acritud no significa sacrificar las fortalezas del sindicato. Uno de los mayores logros, por ejemplo, es la propuesta de un salario máximo de más de un millón de dólares por temporada, un hito financiero importante para las jugadoras de la WNBA. Además, se espera que el salario promedio al menos se triplique, lo que también representa un gran paso para el sindicato.
Aunque los parámetros del reparto de los ingresos aún se están debatiendo, se proyecta que los términos finales representen una mejora significativa respecto del último convenio colectivo.
Cuando se firmó dicho acuerdo en enero de 2020, la mayoría de los observadores anticiparon que el uso de vuelos chárter de ida y vuelta a los partidos de la WNBA sería un tema clave de campo de batalla en el próximo convenio colectivo. Sin embargo, los vuelos chárter entraron en vigor en 2024, al margen de la negociación colectiva, y se espera que ese aspecto de los viajes se codifique en este acuerdo. Eso también representa una victoria para el sindicato.
También lo es el aumento general de la participación y la unidad de las jugadoras que la asociación de jugadoras ha fomentado desde el último convenio colectivo. Eso ha fortalecido la posición de las jugadoras respecto a este acuerdo laboral y los acuerdos posteriores.
La clave para alcanzar una conclusión exitosa en la negociación laboral es que ambas partes confíen en que se lograrán avances. Por lo tanto, una estrategia eficaz para la asociación de jugadoras podría ser cambiar su enfoque sutilmente hacia las victorias del sindicato. -- Voepel
Restablecer la confianza
El 14 de enero de 2020, la comisionada Cathy Engelbert y la presidenta del sindicato, Nneka Ogwumike, se sentaron juntas y anunciaron un convenio colectivo de ocho años. Ambas vestían de azul -- Ogwumike con un vestido azul rey y Engelbert con un blazer azul marino -- al compartir la noticia de su acuerdo en "Good Morning America".
"Estamos tan orgullosos de las jugadoras y de su capacidad para unirse en torno a temas importantes para ellas", dijo Engelbert. "Mientras ellas negociaron arduamente, nosotros nos unimos, colaboramos y logramos lo que consideramos un acuerdo innovador que apoyará a estas jugadoras a largo plazo".
Era una época diferente. Esto fue antes de que el COVID-19 trastocara el mundo e impactara gravemente las temporadas deportivas. Antes del activismo de las jugadoras durante la subsiguiente temporada de burbuja que llevó a la venta del Atlanta Dream por parte de la exsenadora estadounidense Kelly Loeffler y las jugadoras que hacían campaña por su eventual reemplazo en el Senado, Raphael Warnock. Esto fue antes de la recaudación de capital de 2022 que complicó aún más la estructura de propiedad de la WNBA. Fue antes de la explosión de popularidad del baloncesto femenino, impulsada por Caitlin Clark y Angel Reese. Fue antes de que la insatisfacción a puerta cerrada con el liderazgo de Engelbert se extendiera al público cuando Collier criticó duramente a la comisionada durante su entrevista de salida de 2025. Fue antes de que se produjera una ruptura masiva de confianza entre la liga y sus jugadoras.
Como andan las cosas, la WNBA y la WNBPA tienen dificultades para lograr lo que Engelbert presumió en 2020: colaborar. En cambio, ambas partes han intercambiado críticas, erosionando así gran parte de la confianza mutua, lo que ha llevado ambas partes a cuestionar si la otra está negociando de buena fe.
Ogwumike lo indicó cuando se le preguntó sobre la proyección de la liga de que la propuesta actual de la WNBPA daría lugar a pérdidas de 700 millones de dólares, y le dijo a ESPN que siente "que la liga y los equipos digan que están perdiendo dinero es como decir que sus bolsillos están vacíos mientras también tienen las llaves de un Ferrari nuevo".
La vicepresidenta del sindicato, Breanna Stewart, declaró a ESPN que le gustaría reunirse personalmente con los dueños de la liga, una opinión que otras fuentes han compartido como una posible vía a considerar. Permitir que las partes interesadas clave dialoguen y se escuchen mutuamente, directamente y no a través de abogados e intermediarios, podría ser más productivo para ayudar a superar el estancamiento y alcanzar un acuerdo.
"En algún momento, se acabó la paciencia", declaró a ESPN. "Personalmente, quiero estar en el cuarto hablando de lo que realmente está sucediendo. Estas reuniones se desvían demasiado del tema por el lenguaje, la verborrea y el contexto. Estamos perdiendo el objetivo". -- Andrews, Barnes y Philippou



