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Luka Doncic y un paseo por el MSG a un año de su llegada a los Lakers

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El aniversario agridulce de Luka Doncic en Los Angeles Lakers (1:54)

El esloveno jugó un partidazo con 30 puntos, 15 rebotes y 8 asistencias, pero su equipo cayó en el Madison Square Garden ante New York Knicks. (1:54)

El esloveno cumplió su primer aniversario con el conjunto púrpura y oro en la derrota ante New York Knicks

Caminó los pasillos del Madison Square Garden a paso cansino, vestido con campera negra, pantalón gris y zapatillas de un blanco inmaculado. Se cambió para salir a calentar y apareció el primer indicio llamativo: intentó un tiro de mitad de cancha que se dirigía directo al aro y la consecuente viralización en redes sociales, pero otra pelota interrumpió el desenlace exitoso. Mostró los dientes con una sonrisa desganada. Tras su rutina previa, estuvo listo para el juego.

Antes del inicio, le dedicó un instante especial a bromear con Jalen Brunson, amigo y excompañero. Todo en orden para una noche que marca un año exacto de su llegada a Los Angeles Lakers y nada menos que en La Meca del básquetbol ante New York Knicks. Luka Doncic, así, iniciaba un festejo agridulce.

El comienzo del partido, como si hubiera estado guionado, lo tuvo como protagonista con los primeros puntos para su cuenta personal con un doble en bandeja, asistido por LeBron James, quien le volvía a entregar el testimonio: Luka es el amo y señor de estos Lakers, el Rey ya abdicó, a pesar de que seguirá en cancha hasta que él quiera.

El 1 de febrero de 2025, la NBA y todo el mundo del deporte quedaban perplejos ante tamaña noticia: Lakers y Mavericks llegaban a un acuerdo para intercambiar a Doncic por Anthony Davis (el resto de los personajes de la historia eran actores de reparto). Nico Harrison, el villano de turno, dejaba a Dallas sin su niño maravilla, el que los había llevado a las Finales unos meses antes. El ídolo de la ciudad. Esa noche, aún sin que fuera de público conocimiento, JJ Redick no podía contener su alegría y la transformó en confianza hacia sus jugadores que se lucieron con un triunfo. Justamente en el Garden frente a los Knicks.

Un año más tarde, ya con las riendas del equipo angelino en manos de Luka, la historia aún tiene muchos capítulos por delante, aunque está claro que la nueva estrella de Hollywood brilla con luz propia.

El cumpleaños no fue feliz en lo colectivo, pero Doncic se divirtió, la pasó bien. El esloveno ofreció su repertorio completo: triples convertidos a pesar de una mano rival en la cara, asistencias de lujo para que sus compañeros concretaran los alley oops, pases de un lado al otro de la cancha, penetraciones, rebotes, defensa magra. Sonrisas y festejos. También protestas a los árbitros, como siempre.

El ritmo del juego, especialmente hasta el tercer cuarto, lo ofreció Luka. De a ratos lento y controlado, por momentos frenético, caótico. El Garden, escenario cúlmine, vibró con la primera visita de Doncic vestido de púrpura y oro. Lo sufrió, por supuesto. Pero, ¿cómo no disfrutar de ese talento único?

Lo que se vislumbraba como un show unipersonal, con invitados de lujo como el excéntrico Spike Lee, receptor de la dedicatoria de un triple fabuloso de Luka para tomar el control del marcador en el tercer período, no lo fue. A los Knicks les importaba muy poco este aniversario: consiguieron su sexta victoria seguida con el 112-100, su mejor racha de la temporada, y se quedaron con la celebración en casa.

Doncic registró números para el recuerdo: 30 puntos, 15 rebotes y 8 asistencias. Se anotó así como el tercer jugador en la historia de los Lakers con 30 puntos y 15 rebotes en el Madison. Los otros: Shaquille O'Neal en 2002 y Wilt Chamberlain en 1969.

Este fue el octavo partido consecutivo como visitante en el que Luka aportó al menos 30 puntos y 5 asistencias, la racha más larga de la historia de la NBA.

Luka Doncic cumplió un año en Los Angeles. El aniversario nos ofrece un panorama claro de los Lakers: esa estrella es su lujo. Sin embargo, no es suficiente.