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Nick Young está tocado y hundido sicológicamente

LOS ÁNGELES – Aunque parezca extraño, no está bien visto que las franquicias de la NBA cuenten con un departamento de ayuda sicológica a los jugadores. Generalmente, estos perciben de manera negativa la presencia de sicólogos que monitoreen en qué punto se encuentran sus mentes y estados de ánimo.

El Comité Olímpico de Estados Unidos cuenta con una doctora que lidera a un equipo de casi 10 personas que en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ayudarán a los atletas a lidiar con inseguridades, presiones e incluso problemas personales que puedan repercutir en su desempeño. Antes de viajar, hay una pregunta a la que todos se tendrán que enfrenar: ‘En caso del fallecimiento de un ser querido, ¿prefiere saberlo antes o después de la competencia?’

Cada mínimo detalle cuenta cuando hay elementos que ponen de relieve la potencial vulnerabilidad de los atletas. Esta lógica no se percibe en la NBA, donde incluso los escasos profesionales de ciencias aplicadas (departamento tan importante en franquicias como Boston Celtics con Johann Bilsborough al frente, San Antonio Spurs con el español Xavi Schelling, Cleveland Cavaliers o Milwaukee Bucks entre otros), todavía no han encontrado un hueco en la mayoría de los equipos.

El caso de Nick Young destapa una necesidad imperante: el que los Lakers no cuenten con un departamento de ayuda sicológica. El jugador lleva ya 13 partidos sin jugar sin que tenga problema físico alguno. Si lo tuviera, habría una legión de profesionales capacitados para hacerse cargo de la situación, empezando por Gary Vitti, legendario médico de la franquicia que vive la última de las 30 temporadas al frente de los servicios médicos, siguiendo por la terapeuta, Judy Sedo, el masajista, Marco Yrjovuori, o el asistente atlético, Marco Nuñez. La nutricionista, Dr. Cate Shanahan, también cuenta con un papel predominante. Sin embargo, no hay especialista alguno que se encargue de echar un ojo a la azotea del cuerpo humano, sin duda el lugar donde residen gran parte de los problemas del equipo.

“No tiene nada que ver con la química. Se trata simplemente del básquetbol. Ahora mismo, sé por lo que está pasando y es difícil para él. Mentalmente no está con nosotros y no hay necesidad de que le saque a jugar”, afirmó Byron Scott sobre Young, a quien ni siquiera le sentó en la banca ante Boston Celtics o Los Angeles Clippers consciente de que está pasando un momento complicado.

La publicación del vídeo que grabó D'Angelo Russell en el que confiesa una infidelidad le ha pasado mella mientras el jugador está prometido con la rapera Iggy Azalea. Antes del incidente, Young se vio envuelto en otra situación junto a Jordan Clarkson, en la que fueron acusados de gritar improperios de carácter sexual a dos mujeres el 20 de marzo.

“Está siendo duro. No tuvo un buen comienzo. No estuvo tan acertado como en el pasado con sus lanzamientos. Fue cuesta abajo en los dos últimos meses”, agregó Scott sobre el veterano, quien esta viviendo la peor campaña de sus nueve años como profesional con mínimos en puntos (7.3 PPJ), porcentaje de efectividad (.339) y de triples (.325). “La situación de la semana pasada (refiriéndose al vídeo) no ayudó. Todos, como coaches, jugadores y todos lo sentimos por él y entendemos la situación en la que está. Es muy difícil”, apuntó.De los lamentos a la forma de encontrar una solución hay un trecho que los Lakers todavía no han sabido recorrer. Ante la inexistencia de un departamento psicológico que no lidie con este tipo de situaciones, los jugadores se las tienen que arreglar por sí solos para reconstruir sus cabezas.

El caso de Young no es el único. El propio novato y elección número dos del draft de 2015, Russell, ha mostrado carencias durante su primer año en los Lakers. En ocasiones dio la sensación de que el cartel de futuro de la franquicia le quedó demasiado grande y no supo adoptar la madurez necesaria en muchas acciones. Del básquetbol universitario pasó a vivir una vida soñada en Hollywood con dinero, exposición y apenas 19 años de edad ahora 20). ¿Acaso no es fundamental el comprender qué tiene Russell en la cabeza? ¿No es importante asegurarse de que su desempeño sea el mejor posible? Amoldarse a un cambio de vida tan radical necesita la presencia de un profesional.

Durante la temporada pasada hubo otro episodio que bien hubiera requerido un departamento psicológico. A mitad de la temporada, Wayne Ellington perdió a su padre asesinado de un disparo. También se las tuvo que arreglar por su cuenta.

Los casos se acumulan y los Lakers siguen sumidos en la nada más absoluta. Cada temporada de las últimas tres se agrava el despropósito y, en esta ocasión, volverán a batir el récord con el peor año de su historia. Las razones del desastre han sido muchas: malas elecciones de jugadores, priorizar en Kobe por encima de un plantel competitivo, la falta de compromiso, actitudes negativas, inmadurez… muchos de estos males se podrían haber arreglado con un profesional que se ocupara de unas mentes tocadas, y en el caso de Young, hundida.