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Houston Rockets, la pesadilla de los puristas en la NBA

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Si hay alguien capaz de complicar las cosas en el Oeste, son los curiosos Rockets (2:20)

Para Sebastián Martínez-Christensen piensa que los 'bajitos' Houston Rockets podrían complicar a los Lakers y Clippers en la Conferencia del Oeste. (2:20)

No importa lo que te guste, sino lo que verdaderamente es.

Los Houston Rockets han ganado sus dos partidos en la burbuja de Orlando con un estilo que molesta a destajo a los puristas. El vértigo despiadado ha llevado a Mike D'Antoni a encontrar la evolución respecto a un grupo que lo tuvo también como entrenador: los Phoenix Suns de los siete segundos o menos.

Correr, tirar y volver a correr. Alineaciones chicas, desprecio por el rebote y los tiros de media distancia, y ritmo frenético: 106 puntos cada 100 posesiones, con la segunda mejor eficiencia ofensiva de la NBA (111.3).

Houston, definitivamente aquí no tenemos un problema. Lo tienen solo los que se niegan a observar lo evidente.

Han pasado más de 350 años desde que Galileo Galilei defendió con su vida una idea que hoy es doctrina: con templanza, aseguró que la tierra giraba alrededor del sol. Para sus detractores, nunca se trató de la verdad, sino de tener razón de manera obtusa: aseguraban, sin dudar, que la Tierra era el centro del universo. El padre del método científico fue atacado por no retractarse en sus ideas.

Hoy en día, los obtusos siguen siendo moneda corriente en las distintas artes. Ya no se paga con la severidad de antaño, pero sí con un desparramo de mensajes en las redes sociales que condenan sin chequear. La opinión ha hecho mella contra el empirismo y es así que rara vez los datos se respaldan con números. El propósito, entonces, es dejar la forma de lado e ir con todo por el contenido.

Los cambios muchas veces son dolorosos. Somos, en gran parte, adictos al status quo, pero la evolución es progreso constante. Los Rockets, con el gerente Daryl Morey a la cabeza, creador de la MIT Sloan Conference, pusieron en marcha hace ya algunos años el concepto de "moneyball" (o "Moreyball") en la NBA. La Big Data como proceso de toma de decisiones le permitió a Houston convertirse en un equipo de élite y ser modelo de réplica para el resto de las franquicias de la Liga.

¿Qué es lo que hizo Morey respecto al resto de los ejecutivos de la NBA? Alinear la visión de la dirigencia con el propósito de cómo debería jugar un equipo de básquetbol. Los Rockets, que fueron los primeros en apostar a la versatilidad de los jugadores (Morey dejó de tirar dinero en centros pesados y apostó al dinamismo de posiciones, siendo pionero en la utilización del híbrido llamado point forward), el tiro de tres puntos como base y la velocidad como elemento discordante de la normalidad de la Liga, ya no lucen tan originales en 2020, porque son muchos los que aplican estas premisas. Puede gustar o no gustar, pero hay algo que todos debemos saber: este es el camino hacia el éxito. No lo digo yo, lo dicen los números. Ejecutar cada vez mejor a máxima velocidad es el desafío de la NBA en curso.

Establecido el estilo, serán el talento y la toma de decisiones los apartados que determinen la diferencia en el resultado final.

Frente a los Milwaukee Bucks, los Rockets tuvieron 21-61 en triples, el máximo de tiros detrás del arco intentados en un partido sin tiempo extra incluido. Solo se repitió dos veces esa marca y en ambas oportunidades fue establecida por Houston. No solo fueron 61 tiros, sino que significó el 67% de los lanzamientos ejecutados en un juego, el tercer porcentaje más alto de la historia de la NBA. Los Rockets, informa el departamento de estadísticas de ESPN, también son responsables por los otros dos partidos de porcentajes más elevados en un encuentro.

Ahora bien, una máxima del juego es que quien domina los rebotes gana el partido. Primer mito derribado por Houston: ante Milwaukee, franquicia con mejor registro en la NBA, perdieron la lucha debajo de los tableros por 29 rebotes, y aún así ganaron el partido. Es más: igualaron la tercera peor marca en diferencia de rebotes por un equipo ganador en 25 temporadas.

En esta derrota, los Bucks se convirtieron en el primer equipo de la historia en perder tras anotar 110 puntos, ganar la batalla rebotera por 25 o más y limitar al oponente a 40% en tiros de campo. En esta clase de partidos, los equipos estaban, hasta el domingo, 177-0.

El equipo de Mike Budenholzer, además, ganaba por ocho puntos con menos de tres minutos en el tiempo regular. Y los equipos en esa situación (+8 con tres minutos o menos por disputar) están 735-8 en la temporada. Los Bucks, además, estaban 50-0 (líderes de la NBA) en este apartado hasta la derrota del domingo.

Dicho esto, el segundo mito que los Rockets destruyeron es aquel que dice que no defienden. La última jugada en el triunfo ante Milwaukee, con James Harden impidiendo el paso de Giannis Antetokounmpo, fue una muestra gratis de que Houston defiende cuando se lo propone. Ajusta las tuercas cuando la situación amerita, es decir, en el 'clutch time' o "La chiquita" (los últimos cinco minutos de los partidos con juego cerrado). De nuevo, no lo digo yo, lo dicen los números: señala el departamento de estadísticas de ESPN que los Rockets tienen la tercera mejor eficiencia defensiva de la NBA en el clutch time, sólo por detrás de, curiosamente, los Bucks, y Oklahoma City Thunder. Y tienen el segundo mejor límite de porcentaje de tiros de campo del oponente (36.3%) siendo solo Milwaukee un equipo mejor que ellos.

Volvemos al comienzo: no se trata de lo que gusta sino de lo que es. Nadie dice que Houston será el próximo campeón de la NBA, porque hay miles de factores que pueden impedir algo así. De hecho, ni siquiera es el mejor récord de la Liga. Lo que sí decimos -y estamos convencidos de esto- son tres cosas: a) el equipo se diseñó pieza por pieza para llevar a cabo este plan de juego b) esto es lo mejor que pueden hacer los Rockets con este plantel y c) la gran mayoría de los equipos de la Liga han emulado e impulsado esta estrategia puertas adentro para conseguir mejores resultados.

Houston Rockets, en definitiva, se ha erigido en la pesadilla de los puristas en la NBA. Ni bien ni mal: los hechos nos invitan a repensar todos los conceptos que creíamos inalienables.

Cambiar para que todo cambie. Y entonces, así, la evolución del juego será asumida, digerida, y por fin aceptada.