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Los mejores con el guante y al bate

4. ROD CAREW

El panameño tuvo uno de los bates más finos de la historia del béisbol entre 1967 y 1985, y sus números son testimonio del talento que llevó a los Mellizos de Minnesota y los Angelinos de California.

Carew debutó en las mayores con Minnesota en 1967, y fue elegido el Novato del Año de la Liga Americana. Sería toda una institución con los Mellizos, primero como segunda base y luego como inicialista. Pero fue el bate que marcó el paso de Carew en las mayores. De 1969 al 1983, tuvo 15 años consecutivos bateando .300 o más, y en cinco ocasiones tuvo promedio por encima de .350, incluyendo .388 en 1977. Ganó cuatro títulos de bateo de la Liga Americana en forma consecutiva entre 1972 y 1975, y en total tuvo el mejor promedio del viejo circuito en siete temporadas.

Carew también se destacó por su velocidad, sobre todo en los primeros años de su carrera. Tuvo cinco campañas de cifras dobles en triples, y siete temporadas de al menos 20 robos.

La mejor campaña del panameño fue 1977, cuando además de su promedio de .388, conectó 14 jonrones, empujó 100 carreras, dio 16 triples y se robó 23 bases, antes de ser nombrado Jugador Más Valioso de la Americana.

Carew participó en 18 Juegos de Estrellas seguidos entre 1967 y 1984.

A lo largo de sus 19 años en las mayores con los Mellizos y los Angelinos, Carew bateó .328, con 3053 hits, 112 triples, 1015 empujadas y 353 robos. Fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1991.

5. ROBERTO ALOMAR

Roberto Alomar es considerado por muchos el mejor segunda base defensivo de la historia, y su juego ofensivo también está entre los mejores de cualquier defensor de la intermedia de todos los tiempos.

Alomar subió a las mayores en 1988 con los Padres de San Diego con tan sólo 20 años de edad, y de inmediato hizo un gran impacto con el equipo. En el lineup de los Padres, Alomar cumplía perfectamente el rol de catalizador de la ofensiva, embasándose con frecuencia robando bases a un ritmo impresionante.

Cuando pasó a Toronto en 1991, el boricua empezó a demostrar todo su valor en el béisbol. Bateó por encima de .300 en cuatro de sus cinco temporadas con los Azulejos, y robando por lo menos 30 bases en dicho período (con la excepción del año de la huelga, 1994). Alomar también demostró que era un ganador, siendo parte de los bicampeones Azulejos de 1992 y 1993.

Con Baltimore y Cleveland, Alomar desarrolló más poder, alcanzano al menos 14 cuadrangulares en seis años seguidos entre 1996 y el 2001. Con la Tribu, llegó a 100 empujadas en dos ocasiones.

En 17 temporadas con los Padres, los Azulejos, los Orioles, los Indios, los Mets, los Medias Blancas y los Diamondbacks, Alomar tuvo promedio de .300, con 2724 hits, 504 dobles, 80 triples, 210 jonrones, 1134 empujadas y 474 robos.

Ganó 10 Guantes de Oro, incluyendo seis al hilo entre 1991 y 1996, participó en 12 Juegos de Estrellas consecutivos entre 1990 y el 2001. Alomar es sin duda un futuro miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.

6. ROBERTO-BETO-ÁVILA

Roberto Avila fue una de las piezas principales de unos Indios de Cleveland en los años 50 que siempre ganaban muchos partidos, pero que en la mayoría de las ocasiones eran opacados por los poderosos Yankees de Nueva York en la Liga Americana.

El mexicano Avila, conocido como "Bobby" entre sus compañeros estadounidenses, debutó en las mayores con la Tribu en 1949, y ya para 1951 era segunda base regular de Cleveland. Del 51 al 54, tuvo tres temporadas de .300 o más, y fue campeón de bateo en 1954 con robusto promedio de .341, ayudando a los Indios a ganar 111 juegos rumbo al banderín de la Liga Americana.

Avila también enseñó algo de poder, llegando a cifras dobles en jonrones en cuatro ocasiones.

En 11 años en Grandes Ligas, Avila terminó con 1296 hits y promedio de .281. Participó en tres Juegos de Estrellas.