El dominicano fue de los primeros en reportarse a los entrenamientos de primavera del equipo de San Francisco, enfocado en iniciar la campaña jugando una nueva posición.
La novela que representó la salida de Rafael Devers de los Boston Red Sox durante 2025 parece haber quedado atrás, al menos para él. El ahora inicialista y bateador designado de los San Francisco Giants trabaja junto a Ron Washington, coach de infield del equipo, con el objetivo de mejorar defensivamente y consolidarse como primera base a tiempo completo.
Sin embargo, lo ocurrido en Boston y su sorpresiva salida vía cambio seguirá siendo un tema inevitable, al menos durante la temporada 2026. Hace apenas unos días, Tom Werner, presidente de los Red Sox, y Sam Kennedy, director de operaciones del equipo, fueron cuestionados sobre la decisión de traspasar al jugador. Kennedy calificó el movimiento como “una de las decisiones más difíciles” desde que forma parte de la organización. Werner, por su parte, fue más directo.
El presidente de los Red Sox declaró ante la prensa: “No me gusta hablar mal de ningún jugador. Me gustaría decir que es una persona maravillosa, pero cuando tuvimos una lesión en primera base, su reticencia a jugar en esa posición fue extremadamente desalentadora (...) Fue un episodio frustrante, simplemente, toma el guante”.
Devers fue consultado sobre esas declaraciones, pero dejó claro que ese capítulo quedó atrás y que no tiene intención de reabrirlo.
Rafael Devers (speaking through translator Erwin Higueros) took the high road when asked about Red Sox chairmanTom Werner's comments about Devers not playing first last season after Triston Casa's injury. #SFGiants pic.twitter.com/3UjJeGFjYt
— Matt Lively (@mattblively) February 17, 2026
“No, eso ya quedó en el pasado para mí”, dijo Devers sobre su etapa con los Red Sox y las palabras de Werner. “No tengo ningún tipo de comentario sobre ese tipo de personas. Eso pasó, quedó atrás. Soy un tipo que no mira hacia atrás. Lo mío está en esta organización. Estoy aquí y ya”, sentenció.
En sus primeros 90 partidos con los Giants, tras ser traspasado desde Boston, Devers bateó para .236 con un OPS de .807, conectó 20 cuadrangulares y remolcó 51 carreras. En ese tramo registró un OPS+ de 130.
