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La música de Julio Urías

En febrero del 2017, Julio sentaba las bases del trabajo fuera de la loma que hoy lo llevarán a abrir un partido en una Serie Mundial

Culiacán era una fiesta de beisbol en febrero del 2017, bueno siempre lo es, pero ese mes recibía la Serie del Caribe y en los alrededores del Estadio de Tomateros en el centro de la Ciudad, la banda y el merengue retumbaban a todo volumen.

A seis kilómetros de ahí el sonido era muy distinto, casi de retiro espiritual en la Academia de Beisbol de Sinaloa, a no ser por el zumbido de misiles de 95 millas y el trueno del cuero que hipnotizaban a los pocos testigos de una singular sesión de acondicionamiento físico: Julio Urías se preparaba para el spring training.

Con shorts a la espinilla, calcetas cortas y camiseta sin mangas, más un look de Steph Curry que de Clayton Kershaw, el zurdo de 21 años corría por los jardines, levantaba pesas, hacía abdominales y apenas al final de cada serie cronometrada, tomaba aire para hacer 10 lanzamientos antes de volver a empezar.

Aunque en ese momento no lo sabía, Julio sentaba las bases del trabajo fuera de la loma que se volvería su mejor amigo durante los 15 meses posteriores a la operación que estaba por pasar en la cápsula anterior de su hombro izquierdo, una de las más temidas por los peloteros y cuyo porcentaje de recuperación es menor que el de la Tommy John.

Para rehabilitarse invirtió una temporada y media en el gimnasio mientras los Dodgers labraban su camino de regreso a la Serie Mundial después de 29 años, lo que resultó una prueba más difícil que la atlética, por la frustración de ver al equipo llegar tan lejos sin poder hacer nada.

Pero Julio fue paciente y salió de la lesión con mucho más que un hombro nuevo, salió con la maestría de un pitcher que domina sus emociones en el momento más importante, tal como hiciera desde ese febrero cuando su ciudad se desbordaba en carnaval.

Es por eso que cada que pisa la loma suena música de banda en los estadios. Quizás aún se le eriza la piel al recordar su tierra con El Sinaloense, la canción con la que debutó en el 2016, pero en algún punto Julio se va para adentro y el estruendo de las trompetas da paso a la zona de concentración, esa desde la que despachó a los últimos 9 bateadores de los Braves en la Serie de Campeonato.

Esta noche cuando Julio Urías se convierta en el cuarto mexicano en la historia en abrir en una Serie Mundial, trate de poner atención al entorno para encontrar el momento en el que el pitcher desaparece y sólo escucha su corazón en la garganta, aislado del ruido y los nervios que millones sentirán en casa ante la posibilidad de que los Dodgers se pongan a una victoria de ser campeones, lanzamiento por lanzamiento.