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LIDOM: ¿Qué salió mal para Gigantes del Cibao durante la Serie Final?

Gigantes del Cibao perdieron oportunidad dorada para ganar su segundo campeonato de LIDOM. ESPN

Los Gigantes del Cibao tuvieron una ventaja de tres victorias frente a una y no pudieron aprovechar las tres oportunidades que se les presentaron para derrotar a las Águilas Cibaeñas en la Serie Final LIDOM, lo que hace preguntarse, ¿Qué salió mal?

Los Gigantes del Cibao se convirtieron en el segundo equipo en la historia del campeonato de béisbol invernal de la República Dominicana en perder una serie final luego de tener una ventaja de tres partidos frente a uno. Varios factores incidieron para que esto ocurriera, pero dos de ellos toman preponderancia al comparar los resultados en las victorias y en las derrotas del conjunto de San Francisco de Macorís.

Iniciando con el cuerpo de relevistas de los Gigantes, al iniciar la temporada este fue uno de los principales dolores de cabeza para el equipo, debido a la inconsistencia de sus lanzadores. En la semifinal contra Estrellas Orientales, esto cambió por completo para los francomacorisanos, quienes parecían haber resuelto su situación. Incluso, durante los dos primeros partidos y en el quinto juego de la Serie Final LIDOM, los relevistas de los Gigantes no permitieron carreras a las Águilas, lo que apuntaba a que, salvo una catástrofe, el equipo se dirigía a su segundo campeonato. Por desgracia para ellos, una catástrofe fue exactamente lo ocurrido.

Desde el tercer partido de la final en adelante, el bullpen de los Gigantes permitió 17 carreras en quince entradas de trabajo, terminando con una astronómica efectividad de 6.12.

El bateo de los Gigantes, su principal herramienta durante toda la temporada se mostró inconsistente durante la final. Mucho de ello debido a que los jugadores del conjunto, buscando aprovechar las dimensiones de los estadios en los que se disputó la Serie Final LIDOM (Estadio Cibao y estadio Julián Javier), se mantuvieron buscando la pared, lo cual les funcionó en las victorias, pero no en las derrotas.

En términos generales, los Gigantes del Cibao agotaron 235 oportunidades al bate, conectando 61 hits para un promedio de .260. Tuvieron un porcentaje de embasarse (OBP) de .238 y un slugging (SLG) de .455, buenos para un OPS de .783. Remolcaron 31 carreras, pero se poncharon en 65 ocasiones, mientras que solo negociaron 22 transferencias. En promedio, durante sus victorias promediaron 5.3 carreras por partido, mientras que en sus derrotas solo anotaron 3.8.

Los números de poder estuvieron presentes, pero con ellos llegó un número elevado de ponches, en especiales en momentos apremiantes con corredores en base, donde batearon para .241 (13 hits en 54 turnos).

Por supuesto, no contar con el estelar lanzador César Valdez por temas de salud, arruinó la estrategia dentro de la rotación abridora del equipo. El brote de COVID-19 que atacó a tres jugadores, entre ellos al abridor Paolo Espino y al mánager Luis “Pipe” Urueta aportó más presión a unos Gigantes que no pudieron aprovechar las tres oportunidades que se les presentaron para cerrar la serie.

Sin embargo, no se puede pensar que la temporada fue un desastre para ellos. Luego de dos años consecutivos siendo eliminados en temporada regular, regresaron a la postemporada y disputaron un séptimo juego en la final contra las Águilas Cibaeñas, colíderes históricos en campeonatos dentro del béisbol profesional dominicano.