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Martino descubre sus cartas ocultas ante Ecuador

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Paco Gabriel considera que el proyecto de Martino va convencer a los que se ausentaron (2:16)

El ex futbolista mexicano comentó que lo que ha hecho el técnico le llena en todos los aspectos. (2:16)

LOS ÁNGELES -- Ecuador y el Estadio de los Vaqueros de Dallas son una ecuación tóxica para la selección mexicana de futbol.

Más allá de la merecida, apretada, pírrica victoria (3-2), nuevamente, el Tri termina en los hospitales texanos. Y tiene renta adelantada para tres vía crucis más, hasta el 2022.

Sin embargo, Ecuador fue un catalizador útil para el Tri, más allá del desazón que sazona la lista de bajas tras las lesiones de Héctor Moreno, Jonathan dos Santos y Jorge Sánchez. ¿El estado del terreno de juego?

Con el protagonismo de Andrés Guardado y Jonathan Dos Santos, bajo el mando del Chapito Montes y el vigor del Chaka Rodríguez, México evidenció flaquezas en el fondo, más allá del ceñido filtro que tenía en media cancha.

El fervor, la dureza, la ansiedad por la Copa América, permitió que Ecuador, mejor en el segundo tiempo, pero siempre con una prole de jugadores de élite para el continente, se convirtiera en un punto de referencia exigente para México.

Yendo de más a menos, exaltando su contundencia, el Tri fue acusando la preocupación por los jugadores lesionados, sobre una cancha dura –según reportes--, y el fantasma de aquella fractura de Luis Montes ante el mismo Ecuador en un amistoso previo al Mundial de Brasil.

Pero, el 1-1 restableció el compromiso. México plantó personalidad y recuperó el orden en la cancha y equilibró del juego, firmado por el gol de Luis Montes para el 2-1, y tras el empate a dos, un remate del Chaka Rodríguez, de esos, de los que el Tuca Ferretti añora en Tigres, para el 3-2.

Más allá de la bonanza en el arranque del proceso, de los boyantes resultados con abundancia de goles, el cierre de la preparación con el Tata Martino para la Copa Oro, deja claro que hay una coherencia absoluta de equipo. México juega a algo, pero, aún deberá mejorar.

En tiempos de transición radical en la Concacaf, con Centroamérica titubeando, con EEUU amorfo, el compromiso crece para el Tata Martino, porque además, debe cargar bultos ajenos, tras la bochornosa del Tri en la edición anterior, con Juan Carlos Osorio y su Pompi Páez.

Por lo pronto, como hospital ambulante, México esperará a los temibles heraldos médicos, para poder ajustar la lista para la Copa Oro, comenzando las hostilidades con Cuba, el próximo sábado en Los Ángeles.

Sin embargo, queda claro, más allá de las responsivas médicas, Tata Martino ya tiene a los once para enfrentar la Copa Oro, y ya Ecuador le permitió ver otras cartas que parecían ocultas.