<
>

Golazo de Vega provoca cATLAStrofe

LOS ÁNGELES -- Con un soberbio gol, Alexis Vega puso en ridículo a Oribe Peralta, a quienes lo contrataron y a la obtusa necedad de Tomás Boy por defender al ex americanista.

Al 62’, Alexis Vega se generó el perfil e hizo ebullición su hambre de gol. El obús fue una línea fantasmal de 30 metros, desde su botín hasta acurrucarse en la red. ¿Camilo Vargas? Sólo fue un ornamento cuando agregó el ballet chusco de su estirada inútil. Chivas 1-0 Atlas.

Sin merecer calzarle las pantuflas de la emotividad y el drama a otras versiones de esta Guerra Civil Tapatía, pero la batalla de este sábado por la noche, mantuvo la intensidad y pasó de la frigidez a la fiebre, incluyendo la expulsión de Segura al minuto 80.

Tratando de maquillar la evidente urgencia de puntos y la preocupación por no perder, el partido se demoró en la transición de la cautela al compromiso, con el Guadalajara y su dinámica imponiendo el manejo del balón.

Más allá de la caricaturesca versión de arbitraje que ofrece César R. Palazuelos, los momentos punzantes fueron de Chivas, a pesar de titubeos previos al gol por parte de Brizuela y del mismo Vega.

Ciertamente, cuando Chivas pretende jugar a velocidad, sufre porque Alan Pulido sigue siendo un impertinente transeúnte, vestido de futbolista. Y el equipo pierde ritmo y continuidad.

Parecía que Pulido había llegado a la cancha del Estadio Akron de alguno de esos brunch con marca registrada de Miguel Layún: lento, descastado, apático, indigno, pues, de una jornada épica como suelen ser los Clásicos Tapatíos.

Pero el gol de Alexis Vega, y en general su rendimiento destacable en la cancha, terminó por advertirle a Tomás Boy que debe empaquetar de inmediato a Oribe Peralta y debe enviarlo, sin devolución, a donde encaje mejor, al museo de Coapa o de Torreón.

La victoria le permite a Chivas agregarse a la segunda legión de aspirantes a Liguilla, y separarse ligeramente de la chusma que lloriquea en el sótano de la Tabla de Posiciones. Está aún, sin embargo, en esa línea crítica donde ha vivido este torneo: con las manos vacías.

A destacarse, el compromiso de los jugadores de Chivas, mucho más uniforme que el del Atlas, y que en esta ocasión, por necesidad, o porque al final ya entendió de que se trata, Tomás Boy fue haciendo los ajustes necesarios, según los momentos del partido, como no enloquecer, víctima del escenario, cuando Segura se marcha con la roja y deja con diez al Atlas.

Saldo favorable para Chivas, al final de esta victoria en la Guerra Civil Tapatía.

1.- Queda claro que su futuro depende del presente de Alexis Vega y no del copretérito que pasea en silla de ruedas a Oribe Peralta.

2.- El equipo se cuelga una sonrisa de orgullo, en un Clásico, a mitad del torneo, y al final da muestras que de mantenerse ese compromiso en la cancha, evadirá el descenso, más allá de ese seguro de vida llamado Veracruz.

3.- Y su técnico Tomás Boy ha encontrado su mejor equipo posible y el sentido común para determinar los cambios. Aún necesita atreverse a enviar a la banca a Alan Pulido, pero parece mucho pedir.

¿Atlas? A un equipo que ha visto corrompido su ADN de Clásico contra Chivas, le puede pasar esto… jugarlo descuidadamente como un partido cualquiera.

Tomás Boy tiene una frase recurrente: “A chillidos de marrano, oídos de carnicero”.