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Cruz Azul pervirtió el #ÓdiameMás en el #CompadécemeMás

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Cruz Azul amarró liderato y consiguió un pase perfecto (0:59)

Por su lado, el América está a la espera del resultado entre Pumas y Toluca. (0:59)

LOS ANGELES -- Miguel Herrera podrá ostentar la paternidad sobre Cruz Azul en Liguillas, en finales, en esa zona bélica donde las historias entregan medallas y no anécdotas. Sin embargo, diez goles en tres partidos, ulcera, desangra, ofende, lacera.

Pero, donde más aflige e inflige a Miguel Herrera es que Cruz Azul ha apergollado al América en futbol, con futbol, al futbol, en las tres últimas humillaciones (5-2, 1-0, 4-1, la noche del sábado en la Copa por México).

Y frases que se revierten, implacables. "En América no puedes perder clásicos ni a las canicas", ha dicho 'El Piojo', pero, piojoso y todo el minitorneo, El Nido puede quedar desterrado de la Copa por México si Pumas golea a los tristones diantres (dícese de los más infelices demonios). Y eso a Emilio (Azcárraga) no le va a gustar.

Para felicidad de Miguel Herrera, porque en el sótano retorcido de su ego, lo disfruta perversamente, es el pararrayos de todos los enquistados contra el América. ¿Le interesa un recuento?

1.- En la misma kermes futbolera, Chivas gana, casi gusta, y golea, cierto al "Mazaflán", como lo bautizaron en las ladinas y perversas redes sociales, pero la nación rojiblanca se vistió inquietamente de celeste en las noches quietas de pandemia.

2.- El victimario es un desahuciado que, súbitamente, encuentra la panacea a todas sus desgracias (dentro y fuera de la cancha), exorcizándolas con el plumaje águila que ejerce de curandera de sus males. Vencer a las Águilas, sana a Billy Álvarez, el ridículo del número de contagiados por COVID-19, y todo lo que se venga.

3.- Hasta Alejandro Irarragorri debe celebrar discretamente, no sea que pierda el padrinazgo del que goza, porque sus ex Robert Dante Siboldi y Cabecita Rodríguez, han sido los recientes verdugos de La Voz del Amo.

4.- Y en especial el jugador uruguayo. Tres veces su promotor lo ofreció a las Águilas. Tres veces ofreció sus servicios a Coapa, y tres veces lo rechazaron. ¿Y Cabecita?, pues muy mala cabeza, pero los ha vacunado en estas tres victorias.

5.- Y claro, el gremio arbitral, que de vivir reprimido, bajo amenaza, durante años, después de aquel desahogo de Miguel Herrera ("pregúntenle a aquellos pu... (árbitros) que vienen atrás"), recargaron corajito contra El Piojo, a quien ya le habían saqueado en finales con Monterrey y Atlante, "por hocicón", explica un árbitro en cortito.

¿De acuerdo? En el regionalísimo y autóctono mapa futbolero de México, hay pues una fiesta popular y populachera, porque al apóstol, al predicador del #ÓdiameMás, le recetaron, a nombre de la comunidad oprimida, de los otros 16 clubes, un nuevo soplamocos que debe retumbar en las entendederas y las gónadas emasculadas del americanismo.

Insisto en el tema: en sus tres recientes enfrentamientos, Cruz Azul ha postrado al América con futbol, al futbol y en futbol, aunque no olvidemos que aquel 5-2 se estercoló con una roja a Roger Martínez y otras decisiones arbitrales.

Este sábado, Sebastián Córdova dio la ventaja luego de ridiculizar al Cruz Azul, con el robo y la definición. Después, el hazmerreír sería otro.

América fue otro tras el 1-0, y otra peor versión tras el flagelo masoquista de Federico Viñas, y ya el Cabecita Rodríguez los puso de rodillas, nuevamente con esa firma que le gusta al uruguayo: a puro golazo.

Y América pasó, o ha pasado, con Cruz Azul, del #Ódiame Más, al #CompadécemeMás. Y sólo hay más humillante que la sonrisa socarrona del Cabecita Rodríguez, el tan rechazado y ninguneado tapabocas de Miguel Herrera, porque le pusieron uno tan inesperada como amargamente.

Insisto, es un torneo microondas, o en términos mexicanos, es un torneo de anafre, pero al América debe dolerle ser goleado así. Sin soslayar, claro, que para que Cruz Azul se vista de gala, debe desnudar a su enconado rival en la inmisericorde palestra, en el descarnado palenque de una Liguilla y, por supuesto de una Final.

Porque, de otra manera, todo quedará como un cúmulo de anécdotas, que por muchas, pero muchísimas que sean, no llevan a la distinguida dama, una Copa en la Liga, a ese recoveco herrumbroso, oscuro, siniestro, abandonado, que es la Sala de Trofeos de Cruz Azul.