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Aguirre, ¿el mejor técnico llegado de Europa a México?

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Javier Aguirre, el candidato más fuerte para dirigir Rayados (1:01)

El 'Vasco' podría llegar al banquillo de la Pandilla. Otros nombres que suenan son Míchel González, Ignacio Ambriz y Quique Setién. (1:01)

LOS ÁNGELES -- Repatriado, ciertamente, pero ¿es “Javier Aguirre Onaindia Arraskaeta Landeta Goyado Alberdi Uriarte Garechana y Lanetarzúa” el técnico más capacitado que habiendo estado en Europa llegue al futbol mexicano? Claro, tampoco es que la vara esté muy alta.

Sin duda, Leo Beenhakker supera a todos. Tres campeonatos de Liga con Real Madrid son suficientes credenciales. Encandiló el futbol que practicó el América con el holandés, hasta que la estulticia directiva, encabezada por la prepotencia de Emilio Díez Barroso, forzó el divorcio.

¿Y el resto? ¿Gerardo Martino? En el Barcelona siguen lamentando esa gestión. ¿César Luis Menotti? En Barcelona entregó tres trofeos coperos, pero ninguna Liga, y su paso por el Atlético de Madrid y Sampdoria, fue tan fugaz como triste. ¿Pedro Caixinha? Absolutamente no. En Rangers, aún tienen escalofríos financieros. ¿Míchel González? Como jugador, un referente, pero como técnico, fue campeón en la Liga… de Grecia.

¿Más nombres de entrenadores que de Europa se aventuraron por México? Juan Manuel Lillo, más verbo que sustancia; Hans Westerhof, un notable formador, que dejó una academia en Chivas, que después desecharon; John Van’t Schip, fue un capricho de Johan Cruyff con el Guadalajara, y el resto, intrascendencia total en Europa: Xabier Azkargorta, Pako Ayestarán, Benito Floro (copas con el Madrid), Paco Jémez, Mirko Jozic, y el Turco Mahomed, con pestilente estela en Celta de Vigo.

Habría que agregar a Arpad Fékete y a Bora Milutinovic, aunque ambos ejercieron como entrenadores solamente en México. El primero el bombero por excelencia, pero campeón con Chivas, y el segundo estuvo sólo días en Udinese, aunque ha estado en cuatro mundiales con diferentes selecciones nacionales: México, Estados Unidos, Costa Rica y Nigeria.

Aguirre logró colocar al Osasuna en una Final de la Copa del Rey y en la Champions, además de regresar a esa competencia de privilegio al Atlético de Madrid, tras años de ausencia. Carga, sin embargo, con dos pasajes penosos: el descenso de un milagroso Leganés, cortesía del VAR, en juego decisivo ante el Real Madrid, y el proceso por supuesto amaño de partido, con el Real Zaragoza, del cual salió exonerado.

Regresa al futbol mexicano para darse cuenta que todo está cambiado, pero que nada ha cambiado. Encontrará una Liga distinta a la que en alguna vez compitió e hizo campeón a Pachuca, hoy dominada por extranjeros, la mayoría de pobre calidad, y regida por un VAR tan malo como el que le tocó sufrir ya en España.


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Convertido en el técnico mejor pagado del futbol mexicano, llega además arropado por un escenario de tranquilidad, porque en Monterrey tienen una paciencia bíblica, al grado que aguantaron casi un año de dar tumbos con Mohamed, y sacar resultados a chiripazos o a chispazos de sus jugadores.

Encontrará no la mejor nómina, pero sí la más cara del futbol mexicano, con once foráneos, y de golpe se preguntará qué hacen ahí dos jugadores con pésimo rendimiento como los caprichos costosísimos de promotores y directivos, como Maximiliano Meza y Matías Kraneviter, y otros que ya se enquistaron en el club, con pobres resultados, como Funes Mori, Dorlan Pabón o Avilés Hurtado, además que se agota la paciencia con Vincent Janssen y Aké Loba.

La personalidad, el recorrido, el haber dirigido en dos Copas del Mundo, en cuatro continentes, bajo culturas distintas, con muy diversas idiosincrasias de futbolistas, le darán al ‘Vasco’ el control absoluto del club, de la directiva y del vestidor. De esa manera, el margen de errores se reduce.

En Rayados encontrará, además de esa paciencia o tolerancia, un poderoso capital. Si pide refuerzos, los tendrá, especialmente si hay un respaldo puntual de los motivos para contratarlos.

Recuerde que en Monterrey se distinguen por satisfacer hasta la compra de sospechosos bultos, como los que llevaron el mismo Mohamed y Diego Alonso.

En el equilibrio necesario, entre tantas bendiciones, Aguirre encontrará, por otro lado, varias urgentes obligaciones, la principal, esa competencia directa con Tigres antes que con la mismísima competencia de la Liga Mx.

Que no es espectacular, explosivo, el futbol que desarrolla Aguirre, es cierto. Y es otra carta a su favor: en Monterrey no le exigen el embeleso en la cancha durante 90 minutos, lo que quieren es agregar trofeos, por lo menos más que los que puedan tener sus vecinos indeseables.

A la afición le llenará plenamente el estilo combativo, intenso, de gónadas al servicio del talento, que es el fundamento primario de sus equipos. Especialmente después de ver tanta apatía y abulia de los jugadores de Rayados a lo largo de 2020, especialmente luego de la manera miserable en que fueron eliminados por Puebla en el repechaje.

Regresa además a un país que en declaraciones desafortunadas calificó de “jodido”, y de las que después debió disculparse, no por mentir, sino por herir susceptibilidades, especialmente porque en México se acostumbra, hipócritamente, lavar la ropa sucia en casa. Ya se irá dando cuenta al paso de los días, si el país está tan o más de como lo etiquetó entonces.

Por lo pronto, la llegada de Aguirre vuelve a poner como protagonista a Monterrey, al menos en plano mediático, especialmente cuando en la competencia, que en el lado oscuro mantiene con Tigres, este club decide mantener al mismo entrenador, con los tristes resultados recientes tan conocidos y tan lamentados por su afición.