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Liga Mx, la mejor compinche de la COVID-19

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Los que manejan la Liga MX son los mejores cómplices del COVID-19 (3:10)

Rafa Ramos acusa a la Liga MX de manejar de manera displicente la pandemia de coronavirus. (3:10)

LOS ÁNGELES -- La Pandemia por COVID-19 ha despojado de la hipócrita y apócrifa piel de oveja a los voraces lobos del futbol mexicano.

Han hecho de la mentira el cobijo, la guarida perfecta, para permear una inocencia que no existe, que no tienen, que no merecen.

El Sector Salud de Monterrey sale en defensa del equipo, como si el futbol mexicano no hubiera estado pisoteando desde hace meses la supuesta autoridad, liderazgo, jerarquía, que a nivel nacional deberían tener las autoridades sanitarias en México.

El Sector Salud debió ser el rector, el fiscal, el vigilante, sobre las acciones del futbol mexicano. Terminó convertido en su cortesana, en la casquivana de sus intereses. Las meretrices también son cómplices.

El presidente de la Liga Mx, Mikel Arriola, para quien el futbol se resume en “11 idiotitas detrás de una pelotita”, ha confrontado la crisis por Coronavirus en el futbol mexicano con las únicas armas que tiene: la verborrea oficialista de un lacayo gubernamental, rescatado del desempleo por Yon de Luisa.

Este mismo miércoles, el Sector Salud y el mismo Arriola debieron aplazar la Liga Mx hasta nuevo aviso. Hasta que el 100 por ciento de los involucrados dé negativo. Pero ninguno se atreve, ni el oficialismo ni el oficialito de Yon de Luisa, porque la maquinaria ya está en marcha.

El Sector Salud de Monterrey y Arriola defienden a Rayados. El problema es que el mismísimo Javier Aguirre los desmiente. El técnico reveló en conferencia de prensa los positivos de Stefan Medina y de Avilés Hurtado, y la sospecha de otros más. Aún así, enfrentaron al América, alineando a esos sospechosos.

¿Monterrey es culpable? Hay una apelación simple e inmediata para al menos tratar de demostrar su inocencia ante la opinión público: presentar los certificados de resultados positivos y negativos, con fecha y con hora de entrega.

¿Sabían o no de la veintena de contaminados minutos antes de enfrentar al América? La versión al interior de Rayados es que sí lo sabían, minutos antes de saltar a la cancha.

¿Por qué no detener el partido? ¿Por qué no perder por default? ¿Por qué no notificarlo al América, a la Liga MX y al cuerpo arbitral? ¿Quién lo impidió y quién decidió no avisar sino hasta el día siguiente?

Tantos porqués sin respuesta. Y tantos quiénes bajo el oscurantismo de la impunidad y de la inmunidad.

Declara Mikel Arriola que antes de tomar decisiones, deberán esperar los resultados de los exámenes a los miembros del Club América. ¿Por qué esperar?

¿Es necesario cuantificar el daño en El Nido para tomar una decisión hacia la eventual, pero potencial negligencia de Rayados? ¿Acaso si en Coapa no hay una decena de positivos por COVID-19, debe soslayarse y ningunearse la torpeza o el dolo de Rayados?

Entonces, según la sabiduría del eterno burócrata del “no hacer nada”, Mikel Arriola, si no hay un niño ahogado, no es necesario tapar el pozo. Te extrañamos Enrique Bonilla. Es más, te extrañamos Decio de María. #PerdónanosNecio.

Incluso, ante la sugerencia de implementar de inmediato un reglamento de sanciones por acciones contra la salud pública, ha sido desestimada por la Liga Mx y por la FMF. Ambos organismos, y los mismos clubes, se han visto timoratos, pusilánimes, mezquinos, mercenarios, para actuar radicalmente.

Desde julio de 2020, la NFL y la NBA determinaron multas y castigos implacables, contra quienes violaran los protocolos de sanidad y pudieran propagar la COVID-19, con indisciplinas. Y no se han acobardado... como otros.

El caso más reciente es el de Kyrie Irving, de los Brooklyn Nets. Por su negligencia o estulticia, Irving fue multado con 50 mil dólares por la NBA, además de que los Nets decidieron descontarle de su salario los días de ausencia al mantenerlo en cuarentena, por violar los códigos impuestos. Dejó de recibir casi un millón de dólares por acudir a una fiesta familiar, y además sin usar mascarilla.

Un caso reciente en la Liga Mx: Jonathan Cabecita Rodríguez. ¿Qué ocurrió? Cruz Azul le dio una tierna nalgadita juguetona, y la Liga MX se cruzó de brazos.

Recordemos que hace meses, nuestra compañera Elizabeth Patiño, con revelaciones de primera mano, denunció en el podcast de Raza Deportiva que a la cancha saltaban positivos asintomáticos en diferentes equipos, si pasaban las pruebas físicas elementales. Esposas de algunos de esos futbolistas le corroborarían a Elizabeth esa valiosa información.

Todo esto agrava la situación actual, pero ¿quién va a investigarlo? ¿El Sector Salud? ¿La Liga Mx? ¿La FMF? Cruzarse de brazos es la forma más atrevida de proceder por parte de todos ellos. Eligen la inmundicia del cohecho.

Y hay otras situaciones aún más graves por revisar. Y es una pregunta directa: ¿están a salvo las conciencias de los médicos de los equipos de la Liga Mx? Porque la mayoría de ellos despacha aburguesadamente desde su esterilizado e impoluto consultorio, contemplando esta danza macabra de contagios.

Recuerde: entre julio y diciembre de 2020 se detectaron 165 casos positivos de Coronavirus entre un total de 459 jugadores registrados. Es decir un 35.9 por ciento de la población futbolera en la Liga Mx dio positivo. ¿No es acaso una cifra alarmante que debió obligar a tomar medidas extremas?

Por eso insisto en el caso de los médicos de los clubes. ¿O aquello del juramento de Hipócrates dejó pasó a la indolencia de los hipócritas? Mientras ellos se solazan entre lujos, sus colegas, decenas de miles de ellos, arriesgan la vida, diariamente, 24/7, en las trincheras abarrotadas de hospitales, sanatorios y clínicas rurales. ¿Y los doctorcitos de la Liga Mx?

No quiero ni imaginar, por otro lado, a las familias de algunos de los jugadores del América. Tras el juego ante Rayados, fueron a sus casas, ese día o el siguiente, abrazaron a sus hijos, a sus parejas, a sus padres, creyendo que estaban totalmente limpios.

Pero, súbitamente, cuando se fue destapando la epidemia en Monterrey, ¿puede Usted imaginarse el conflicto y la desazón de los americanistas y de sus allegados?

Hay más. Los salarios de los jugadores y cuerpo técnico son de millones o de cientos de miles de dólares. Los salarios de un utilero, de un masajista, o de sus mismos ayudantes, deben rondar los 20 mil pesos mensuales, es decir, unos mil dólares. ¿Pueden estas personas, imprescindibles en la maquinaria del futbol, alimentarse bien ellos y sus familias, tomar suplementos, higienizar correctamente su casa, su entorno como lo hacen jugadores, entrenadores y directivos? Por supuesto que no. ¿Y de ellos hay un reporte puntual?

Hace unos días le preguntábamos directamente en Twitter a Mikel Arriola si estaba enterado de cómo se maneja el conflicto horripilante del Coronavirus en la Liga Mx de Desarrollo. Claro, no respondió, ni lo hará. Pero, es sabido, es tierra de nadie. O acaso en esta liga de segunda, ¿hay protocolos de primera?

No hay duda. La Liga Mx y su presidente Mikel Arriola se han convertido en los mejores compinches de la COVID-19.