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Rafael Márquez, de pintar el Batimóvil al Salón de la Fama

Rafael Márquez será exaltado en junio del 2023 en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional.

Rafael Márquez tenía 18 años cuando dejó el boxeo en busca de mejores oportunidades y se fue a Tijuana a trabajar en Juguetrenes, una compañía que se dedicaba a pintar el Batimóvil y el Castillo de Grayskull; sin embargo, a los 20 años tomó la mejor decisión de su vida, la de volver a ponerse las guantes, y hoy la vida le confirmó que no se equivocó, porque será exaltado el próximo año en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional con sede en Canastota, Nueva York.

“Me fui dos años a Tijuana, trabajé en una fábrica que se llama Juguetrenes y pintábamos el carro de Batman, el Castillo de HeMan, se mandaba todo eso a Estados Unidos, pero la verdad tomé la decisión de volver a boxear y no me equivoqué”, dijo Rafael Márquez a ESPN KNOCKOUT. “Me siento muy orgulloso de la carrera que hicimos, de mi familia, de mi papá que nos inició en este deporte tan duro, y esto es para ellos y para la afición que siempre estuvo apoyándonos. Me siento muy orgulloso de estar en el Salón de la Fama”, añadió Márquez.

Excampeón de peso Gallo y Supergallo, Rafael Márquez enfrentó y doblegó a personajes como Mark Johnson, Tim Austin, Ricardo ‘Chapito’ Vargas, Mauricio Pastrana y Silence Mabuza; sin embargo, fue en la serie de combates ante el también mexicano Israel Vázquez la que terminó por catapultarlo, ganando dos de los cuatro enfrentamientos.

“Israel fue también un gran peleador, la verdad hizo buenas cosas, enfrentó a grandes peleadores y no tengo duda de que se merece estar también (en el Salón de la Fama)”, destacó Rafael. “Al final para mí fue la disciplina y la constancia la que nos llevó a las grandes peleas, desde Mark Johnson, creo que desde ahí despegó la carrera”, puntualizó.

Rafael Márquez, quien se convertirá en la ceremonia de exaltación en junio próximo en Canastota, Nueva York, al lado de su hermano Juan Manuel en la primera dupla de hermanos mexicanos en ser exaltados en el Recinto de los Inmortales, no se olvidó del entrenador Ignacio Beristáin, y tampoco de Laura Serrano, la primera peleadora mexicana que será exaltada en el Salón de la Fama.

“Mi papá nos inició en este deporte, pero Nacho Beristáin fue el que puso en punto para llegar a ser grandes”, recalcó Rafael Márquez Méndez. “Y lo de Laura Serrano, sensacional, la conozco muy bien, una gran peleadora y felicidades para ella, es un orgullo para todos los mexicanos que una de nuestras peleadoras esté por fin en el Salón de la Fama, ya se habían tardado”, finiquitó.