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Canelo es tricampeón en pelea aburrida y de pocas emociones

Confirmando todos los pronósticos previos, el monarca AMB-CMB de la división mediana, Saul Canelo Alvarez venció a Daniel Jacobs y sumó un nuevo cinturón el de la FIB. El combate tiene dos lecturas, una mala y una buena.

La primera directamente relacionada con la pelea, no pasó de mediocre y con poca, con mínima emoción. La segunda, es que llegó a los 12 asaltos, hubo pelea. Y eso no es poca cosa.

De antemano se sabía que la única posibilidad de sobrevivencia para el estadounidense era lograr una buena rehidratación. Eso se logró, violando una cláusula que le obligaba a cumplir un límite de 10 libras en el segundo pesaje. Eso, felizmente, no ocurrió y el público que no tuvo un respaldo adecuado a un evento de esta naturaleza pudo ver una pelea competitiva. Mediocre, pero competitiva.

Apenas, el octavo episodio levantó la platea cuando se dieron violentos intercambios y los dos pusieron todo lo que tenían, aceptaron tomar riesgos y pusieron a prueba su asimilación.

Fue como una isla en una batalla donde los dos fueron cautelosos, donde se respetaron más allá de lo esperado y donde la iniciativa, por poco, fue del mexicano. Ello hace legitima su victoria, por más que pudo ser también un empate debido a lo difícil de la mayoría de los asaltos para elegir un vencedor.

¿Por qué ganó Canelo? ¿Por qué perdió Jacobs?

El mensaje físico que trasmitieron los dos rivales al inicio fue extraño. Jacobs pudo hidratar y se vio fuerte, entero. Canelo fue el de siempre, aunque corporalmente no se vio tan poderoso ni marcado como, por ejemplo, sus peleas ante GGG. Es posible que ello fuera la razón de tanta cautela inicial en su boxeo.

La cautela fue la razón del aburrimiento, los dos forzaron un combate táctico. Jacobs moviéndose, lanzando golpes largos, por momento cambiando de derecho a zurdo, intentando alcanzar la zona media del mexicano y apurando sobre el final de cada asalto.

Canelo apostó a los golpes de poder, al contragolpe y en general fue el de mejor disposición ofensiva, aunque sin secuencia. Jacobs con su movilidad no se lo permitía. Esa disposición, lo mantuvo activo y le permitió predominar en toda la primera mitad de la pelea.

Canelo dominaba, pero nadie conmovía a nadie al punto que los rostros en la mitad estaban tan inmaculados como luego al final de la pelea. No obstante, después de la mitad, se vio lo mejor de Jacobs, arriesgó más y sobre todo le llegó en algunos asaltos, en especial el noveno con golpes impresioanantes a la barbilla de Canelo. El mexicano ni se dio por enterado.

Su capacidad para resistir golpes duros, esta vez, llegó a la incomprensión. El trallazo cruzado que Jacobs le colocó en el rostro en el noveno episodio era simplemente un golpe de KO. Necesariamente ese fenómeno tendrá una explicación científica.

El octavo asalto fue lo mejor, el resto para el olvido. En los asaltos de campeonato, Jacobs intentó, mientras Canelo puso los mejores golpes. Pero nadie lastimó a nadie, no hubo intercambios, no hubo emoción ni tampoco el combate alcanzó el nivel de una verdadera definición de tres títulos.

Hubo asaltos de uno y de otro, aunque en general los jueces premiaron la mejor disposición ofensiva de Canelo tal como lo marcó la estadística del golpeo general del combate que favoreció enteramente al tapatío.

En la suma de los méritos, más allá de lo que no vimos, hubo pelea. El combate recorrió la distancia, no hubo ventajas logradas fuera del cuadrilátero y en líneas generales el boxeo del mexicano lució mejor, especialmente en la fase defensiva donde se le vio elegancia al pasar golpes y velocidad en el cuerpeo. Le faltó, quizás, insistir con los golpes al hígado, pero seguramente temió el contragolpe y prefirió llegar a la victoria de la manera infalible, las tarjetas de los jueces. Es difícil verlo perder por esa vía y esta vez no sería diferente.

Ahora, el mexicano seguramente enfrentará al campeón OMB Demetrius Andrade, en el mes de septiembre, en pelea donde no serán necesarias cláusulas. Hasta entonces, habrá otras peleas que seguramente mejoraran el gusto a poco que dejó el Canelo-Jacobs.