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GP de San Pablo: la odisea de llegar y salir de Interlagos

El parking, a la mañana temprano. Luego, más tarde, llega el momento de jugar a encontrar el auto. .

El tránsito de la capital financiera de Brasil es caótico a toda hora. A eso se suma el embudo para ingresar y salir del autódromo. Todo un desafío a la paciencia.

La frase “el tráfico en San Pablo es terrible” todo el mundo la debe haber escuchado, al menos, una vez en la vida. Pues bien, sí, es terrible. La capital financiera de Brasil es gigante. Para tener una noción: en el estado paulista viven 46 millones de personas, una población más grande que siete países sudamericanos. Argentina la iguala y Colombia la supera por seis millones. Nadie puede quejarse de la falta de autopistas a avenidas anchas, porque las hay de sobra. Carriles y carriles y carriles. Claro, todos tapados de autos, camiones, buses, motos… Por eso, llegar o volver del autódromo de Interlagos puede ser una odisea.

El hotel en el que se aloja ESPN.com está a 14 kilómetros del trazado. Un viaje que en condiciones mínimamente normales debería realizarse en 20 minutos puede convertirse en… No es exageración… Pero de verdad… Una hora y media. Especialmente a la vuelta.

La ida, en horario matutino, corre con una ventaja en días hábiles: se va al revés del tránsito. Mayormente la gente viaja hacia el centro desde Interlagos, entonces se puede arribar en 50 minutitos. Una ganga. La vuelta, en cambio, puede ser tortuosa. Es que ahí entra en juego algunos baches en la organización. No hay buena señalización en el autódromo y los controles, en su mayoría, no saben... No saben dónde está la sala de prensa, no saben cómo se llega al fan zone, no saben por dónde se entra, por dónde se sale, discuten entre ellos...

Para salir del autódromo en auto desde el estacionamiento hay dos caminos: o estilo zen y tomárselo con calma o terminar con un pico de presión. Encontrar el auto en el parking ya es el primer problema, porque no están numerados ni señalizados los diferentes pasillos. Nada, ni números ni letras, ni dibujos de animalitos… Nada. Entonces se ve a la gente jugando a las escondidas. El objetivo: encontrar el auto. Y todos van apretando el botoncito de la llave a ver si algún coche devuelve un guiño de luz cómplice. Y que no vaya a estar un par de pasillos más allá, porque las vallas que están separan los interminables corredores están enganchadas entre sí. Así que, mi amigo, a saltar vallas, al mejor estilo JJ.OO.

Una vez encontrado el auto, llega el otro problema: meterse en la calle de salida, angosta y única. Los muchachos de las combis que trasladan equipos y contingentes no quieren ceder un ápice. ¿Solución? A meter trompa nomás. No queda otro remedio. Una vez en la fila, a tener paciencia. ESPN.com logró meterse en la filita en la vuelta del viernes a las 18.45. La salida definitiva del circuito fue a las 19.30: 45 minutos para hacer diez cuadras. Y aquellos que no tiene coche y deben pedir desde una aplicación la pasan mal. Porque el lugar de recogida es a media hora caminando para salir del atolladero. El peor error es tomarse un taxi en la puerta, porque cobran lo que quieren. Una periodista argentina debió pagar 500 reales (casi 95 dólares) para un viaje de 12 kilómetros.

Por cuestiones de seguridad no es para nada recomendable buscar un atajo metiéndose por alguna calle suelta en las cercanías del autódromo. Dato: el GP de San Pablo es la única carrera de todo el calendario de F1 en la que los pilotos y los integrantes de los equipos llegan vestidos de civil para evitar ser reconocidos. El motivo es obvio… Una vez que el camino se abre un poco, llega el momento de avanzar, lento, por las avenidas, algunas de las cuales tienen un detalle: un angosto carril central exclusivo para motos. Y ahí pasan, a puro bocinazo, y a fondo. Ni Marc Márquez se animaría a tanto.

Los locales están acostumbrados al tránsito tedioso, claramente. Es cierto, alguno que lee estas líneas desde alguna ciudad grande de cualquier lugar del mundo dirá: “Este porque no vino acá, si llega a venir de cae de espaldas”. Y puede ser, pero el tránsito de San Pablo es caótico. Y cuando se corre el GP se multiplica. Es cuestión de tener paciencia, y tiempo.