El neerlandés mostró su fortaleza conductiva y mental en Yas Marina y largará en punta la última fecha de Fórmula 1. El inglés, líder del Mundial, partirá segundo. Oscar Piastri quedó tercero.
¿Logrará cerrar una épica historia y anotarse su quinto título de Fórmula 1 consecutivo o abdicará en su reinado? El escenario no tiene términos medios. Quedan 58 vueltas para cerrar la temporada 2025 de Fórmula 1 y una vez que se baje la bandera de cuadros del GP de Abu Dhabi, 24ª fecha, se sabrá si Max Verstappen continuará con el 1 pintado en su Red Bull o si volverá al 33. Pero hay algo que nadie podrá dejar de reconocer: sigue siendo el rey. Nadie, absolutamente nadie podía imaginar hace tan solo nueve carreras que el neerlandés podría llegar con chances de pelear por la corona a la cita final. Después del GP de Países Bajos, el piloto de Red Bull estaba a 104 puntos de distancia del entonces líder, Oscar Piastri. Pero a la vuelta del parón de vacaciones del verano europeo se combinó la actualización que el equipo de Milton Keynes hizo en el RB21 con el talento y la fortaleza mental del hijo de Jos y empezó la arremetida. Y llegó a los últimos 58 giros del año a 12 unidades de Lando Norris y largará desde la pole.
Hasta el acérrimo contra de Verstappen deberá despojarse de su simpatía y reconocer que, por estos días, el neerlandés es el único que hace que el público se levante de la silla. Es un piloto completo y fuerte. Tanto, que a pesar del panorama tan favorable para Norris, la duda en el ambiente flota. Para el campeón solo servía una cosa en Abu Dhabi: ganar todo. Después de quejarse de los saltos de su RB21 en los ensayos (probablemente parte del juego psicológico), llegó la clasificación. La Q3 de Yas Marina fue la muestra de la valía de Max. En su primer intento destrozó los relojes. Y en el cierre, se bajó su tiempo. Con los dos registros logrados se quedaba con la pole. Bestial. “Es lo único que podemos hacer este fin de semana, maximizar todo y es lo que hicimos”, dijo Max tras firmar su 48ª pole position.
Mientras Verstappen volaba, Norris se mostró falible, una vez más. Se lo notó tenso en su manejo durante toda la qualy. Le costó la Q1 y la Q2, no para meterse en el grupo de los que avanzan al siguiente segmento, porque con el dominio de su McLaren eso no podía ocurrir. Pero le costó mantenerse sereno. Lo mejor lo sacó al final, con una vuelta que le permitió meterse segundo, a 201 milésimas del dueño de la pole.
Oscar Piastri, el tercero en discordia llegó con sus acciones en baja a la definición. Su cénit de la temporada pasó allá en Países Bajos, cuando lideraba con 34 de luz sobre Norris, pero llegó al cierre a 16 de su compañero. Sus chances llegaron reducidas y quedaron aún más aplacadas tras la qualy, con el tercer puesto. Las chances del australiano parecen atadas a algún posible toque entre Norris y Verstappen en la largada y le dejen servido un triunfo que finalice en título.
Quedan 58 vueltas. ¿Qué puede ocurrir? Nadie lo sabe, claro. Pero hay algo seguro: Max irá por el triunfo. No solo porque lo necesita para tener chances, lo hará porque es su forma de ser. Si debe abdicar, lo hará como un verdadero campeón. Norris tiene el título a centímetros. Por supuesto, son carreras de autos y los fierros se pueden romper. Le pasó en Zandvoort, pero sin inconvenientes, el inglés solo debe llegar en el podio para consagrarse. Debe evitar cualquier chance de roce con Verstappen y mantenerse. No aparecen rivales serios que puedan poner en duda su chance de terminar entre los tres. George Russell y su Mercedes pueden acercarse (larga cuarto), pero hasta podría darse el lujo de dejarlo pasar y quedar delante de Piastri. Desde McLaren ya avisaron que, de ser necesario, habrá órdenes. El panorama para el australiano parece llevarlo a largar como escudero. No hay más. Los aliados más fieles que podía tener Verstappen no llegaron a la orilla. Isack Hadjar, su futuro compañero, fue noveno con el Racing Bulls. Y Yuki Tsunoda, su actual compañero, quedó décimo.
Desde lo deportivo, parece asunto cocinado. Pero hay algo que Max querrá aprovechar como sea: la flaqueza mental que tantas veces mostró Norris. Verstappen sí buscara apretar a Lando en el pique, buscar esmerilarlo desde su fortaleza psíquica. El inglés ya mostró sus nervios en qualy y hasta en ensayos tuvo que traer de vuelta su McLaren que apuntaba para afuera. Quedan 58 vueltas y un título en juego.
