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Red Bull inicia una nueva era sin su triángulo de hierro

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Norris terminó tercero y es campeón del mundo (8:05)

El británico aprovechó la diferencia de puntos y con ayuda de su compañero y del equipo se alzó con el título. Verstappen ganó pero no fue suficiente, Piastri quedó segundo. Colapinto cruzó la línea de meta último. (8:05)

La salida de Helmut Marko cerró una etapa de 20 años que se terminó en 17 meses, tras la salida de Adrian Newey y Christian Horner.

Red Bull nació como equipo de Fórmula 1 en 2005, después de que la empresa de bebidas energizantes comprara los restos de Jaguar al cierre de 2004. De inmediato, Dietrich Mateschitz, el millonario austríaco que movía los hilos de la compañía y amante de los deportes extremos, decidió respaldarse en su compatriota Helmut Marko, a quien nombró como asesor deportivo y lo puso a la cabeza del programa de desarrollo de jóvenes. El expiloto, ganador de las 24 Horas de Le Mans de 1971 y quien perdiera el ojo izquierdo en un accidente durante el GP de Francia de F1 de 1972, se convirtió en parte de la columna vertebral del team con base en Milton Keynes. Al mismo tiempo que Marko, Christian Horner llegó para ocupar el cargo de director. Con un pasado pobre como corredor, el inglés tomó la batuta con apenas 31 años. Para 2006, Mateschitz fue por más y contrató a Adrian Newey como jefe del área técnica. El triángulo de hierro de Red Bull estaba formado.

El equipo austríaco debió esperar hasta 2009 para lograr su primera victoria en Fórmula 1. Fue en el GP de China, de la mano de Sebastian Vettel, un piloto que fue producto del programa júnior de Red Bull, bajo la tutela de Marko. El resto fue una historia conocida: cuatro títulos del alemán, la sequía cuando comenzó la era de los motores híbridos y el dominio de Mercedes, hasta desembocar en el tetracampeonato de Max Verstappen. El éxito acompañaba al triángulo de hierro. Sin embargo, nada es para siempre…

La solidez del trío comenzó a resquebrajarse el 22 de octubre de 2022. Ese día moría Mateschitz. El millonario austríaco, dueño del 49% de las acciones, manejaba todo personalmente y, en el caso del equipo de Fórmula 1, le había dado el poder total al triángulo. El fallecimiento de Dietrich fue un golpe letal. Los accionistas tailandeses comenzaron a tener más influencia en la toma de decisiones de la empresa y se formó un triunvirato para manejar las cuestiones que solo estaba bajo la tutela del austríaco. Franz Watzlawick se transformó en el CEO para todo los referido al negocio de las bebidas, Alexander Kirchmayr asumió como director financiero y Oliver Mintzlaff (quien se había desempeñado como director ejecutivo de Red Bull Leipzing de la Bundesliga), quedó a cargo de los proyectos especiales y deportivos.

Mintzlaff empezó a tener injerencia y a inmiscuirse en las entrañas del Red Bull F1, algo que Mateschitz nunca hizo. El poder que tenía Horner puertas adentro era total. Ya sin el austríaco, el triángulo comenzó a tener rencillas internas que fueron subiendo de todo. Así, la escudería anunció en mayo de 2024 la salida de Newey. El triángulo se había roto definitivamente. “La Fórmula 1 lo consume todo y llevo mucho tiempo en ella. Llega un momento en el que siento, como dijo Forrest Gump, que estoy un poco cansado", dijo el gurú inglés cuando habló de su salida. Habló del cansancio de los viajes, de estar más en su casa… Cinco meses después, Aston Martin anunciaría la llegada de Newey a sus filas. El desgaste de la relación con Horner fue clave para la salida de la escudería austríaca.

El grupo de ingeniería de Red Bull siguió adelante, con Horner a la cabeza y Marko como hombre fuerte. El título de 2024 de Max Verstappen matizó el tembladeral interno. Sin embargo, la suerte del británico estaba echada. Y llegó la comunicación en julio de este año, apenas un puñado de días después del GP de Gran Bretaña: destituido de inmediato. El marido de Geri Halliwell tenía cinco años de contrato por delante, pero eso no fue un atenuante a tener en cuenta: Red Bull desembolsó 100 millones de dólares para firmar la salida.

Sin Newey ni Horner, solo Marko quedaba de aquella estructura triangular. Helmut manejó los hilos del programa de desarrollo de la casa de las bebidas energizantes con un estilo marcial. Siempre con polémicas declaraciones. Este año, por caso, castigó a Isack Hadjar por haber llorado después de quedar afuera del GP de Australia por un despiste en la vuelta previa. “Verlo llorar fue un espectáculo vergonzoso”, dijo el férreo austríaco. No dudó en asegurar que Kimi Antonelli se había dejado pasar por Lando Norris en Qatar y en Abu Dhabi responsabilizó a Yuki Tsunoda por la pérdida del título de Verstappen.

Marko jamás fue políticamente correcto. Desde Red Bull querían terminar con su paso por el team y así finalizar el desmembramiento del triángulo de hierro. Sin embargo, había alguien que apoyaba firmemente al austríaco: Verstappen. “Si Helmut tiene que irse, entonces yo también me iré”, dijo el tetracampeón en Arabia Saudita 2024, cuando el poder en la cúpula del equipo de F1 tambaleaba. Mintzlaff hizo la jugada final. Fue el austríaco el que le dio una butaca de F1 en Toro Rosso con apenas 17 años, mientras que Toto Wolff, capo de Mercedes, le ofrecía un año de GP2 para sumar experiencia.

Con la salida de Horner, Laurent Mekies fue ungido como director de Red Bull. Con bastos conocimientos técnicos y llegado desde Racing Bulls, habló de tú a tú con Verstappen, con el objetivo de seducirlo. Durante buena parte de 2025 el runrún ubicaba a Max en Mercedes para 2026. Cuando Mekies y el equipo técnico de Milton Keynes lograron hacer andar al RB21 después del parón veraniego y Verstappen fue seducido para seguir con los toros rojos en el póximo Mundial (Mekies fue clave), el golpe final estaba echo. Finalizada la carrera de Yas Marina, Marko anunció su retiro de Red Bull. No es ilógico en un hombre de 82 años dejar de viajar por el mundo y pensar más en una tranquilidad hogareña. También es cierto que lo habían esmerilado en su poder. La muestra clara fue Alex Dunne. El irlandés, piloto de F2, rompió con McLaren (integraba el programa de jóvenes) y Helmut lo quiso incorporar a Red Bull. Mintzlaff le bajó el pulgar y Dunne no llegó a Milton Keynes. Jaque mate.

Red Bull comenzará en 2026 su primera temporada sin ninguno de los tres hombres que lo llevaron a lo más alto dentro de la estructura. Lo único que quería Mintzlaff era retener a Max y lo consiguió. Ahora será cuestión de entregarle un auto ganador a su estrella, porque el coqueteo con Mercedes es permanente. También habrá que ver si la nueva normativa, más allá de la competitividad de su auto, le gusta. Porque hasta puede plantar todo y dejar la categoría. En Milton Keynes comienza una nueva era.