El tetracampeón alemán, con pasado en la Scuderia, le dio un consejo clave al británico para terminar de cuajar con los tifosi.
El Papa, la Nazionale y Ferrari encarnan lo más profundo de la identidad italiana. La Scuderia es un ícono nacional y el único equipo con presencia perfecta en la historia de Fórmula 1. Correr en los autos rojos es el sueño de la mayoría de los pilotos y el calor de los tifosi los acompaña en cada rincón del mundo. Increíblemente, solo un italiano fue campeón con Il Cavallino: Alberto Ascari en 1952 y 1953. Giancarlo Fisichella fue el último corredor de Italia en ponerse el buzo colorado, en el GP de Abu Dhabi de 2009, cerrando su paso de cinco Grandes Premios en reemplazo de Felipe Massa. Los fanáticos italianos están acostumbrados a tener extranjeros al comando de los modelos de Ferrari, pero hay una condición que tienen casi como religión: deben hablar italiano.
En el GP de Italia de 1995, un mes después de que se anunciara la llegada de Michael Schumacher a la Rossa, los fanáticos le dedicaron una bandera a la decisión de la marca: “Meglio un Alesi oggi che 100 Schumacher domani (Mejor un Alesi hoy que 100 Schumacher mañana)”. Los tifosi amaba al francés, con espíritu latino, y no querían saber nada con ese frío alemán que llegaba con los dos títulos ganados en Benetton. Para colmo, Schumi no hablaba una palabra de italiano. Cuando el de Hürth-Hermülheim fue presentado no hubo nada de pasta ni pizza, cero italiano. Los fanáticos lo miraban de costado, no los convencía. ¿Qué hizo el Kaiser? Curso acelerado para hablar la lengua de Ferrari. La pole y el segundo puesto conseguido en el GP de San Marino en Imola (en la región de Emilia-Romagna) empezó a enamorar a los hinchas, pero el flechazo llegó cuando habló en italiano poco después del podio. Por estos días, en Maranello, Schumi sigue siendo el mejor de la historia de Ferrari, después de los cinco títulos conseguidos. Y el más mimado de la actualidad es Charles Leclerc, porque tiene ese espíritu bien italiano.
Lewis Hamilton es la antítesis. El inglés llegó a Ferrari en enero de 2025 para cumplir su sueño de correr bajo el logo del Cavallino y tratar de llegar a su octavo título vestido de rojo. La primera temporada fue una pesadilla total: no consiguió ningún podio y el triunfo en el sprint del GP de China fue la única mueca de alegría que se llevó del magro año con su SF-25. El entusiasmo previo de los tifosi se topó con una realidad opaca y, para colmo, poco y nada de italiano… “Ciao, tifosi”, dijo el inglés ante los miles de ferraristas que lo esperaban en el fan zone de Imola en 2025. Fue lo único que dijo antes de pasar al inglés. Leclerc, a su lado, habló todo en italiano.
Sebastian Vettel llegó a Ferrari con sus cuatro títulos ganados en Red Bull y sabe bien qué esperan los tifosi de sus pilotos. En una entrevista brindada en Beyond The Grid, el podcast oficial de F1, el alemán fue consultado sobre qué consejo le daría a Hamilton. La respuesta fue elocuente: “El único consejo que le puedo dar, el mejor consejo es aprender el idioma, que lo aprenda muy bien, la forma de aprender una lengua es exponerte a ti mismo, hablar con la gente, exponerte a la cultura y todo irá encajando".
Vettel, quien finalmente no se pudo dar el gusto de ganar una corona con la Scuderia (fue subcampeón de Hamilton en 2017 y 2018), agregó: “A mí me encantó ir a Ferrari, no me arrepiento. Fue un momento fantástico. Yo no quiero decir que Lewis no se haya adaptado, pero no sé cómo hubiese sido tener el inglés como lengua materna y no estar cómodo en una lengua extranjera. A Lewis le ha pasado que el inglés es la lengua internacional, estaba con un equipo británico. Estuvo en Mercedes mucho tiempo y moverse a Ferrari es muy diferente. Yo aprendí italiano, tomé clases, pero no era perfecto, debería haber aprendido italiano más, pasar más tiempo en Italia, para entender la cultura mejor”, cerró.
