<
>

Ferrari: sus tres principales retos en la temporada 2026

play
Los cambios y sus nombres en la nueva Fórmula 1 del 2026 (4:05)

José Antonio Cortés explica las novedades que se podrán encontrar en la categoría a partir de la próxima temporada y los nombres que recibirán los cambios implementados. (4:05)

La temporada 2026 de F1 es un nuevo comienzo para Ferrari que busca construir con coche ganador.


Ferrari terminó 2025 con el mismo problema que lleva arrastrando desde 2008: cero títulos.

Pero esta vez, la situación fue un poco más grave. Lewis Hamilton vivió la peor temporada de su carrera (cero podios en 24 Grandes Premios), Charles Leclerc peleó solo contra el mundo, y el SF-25 pasó de promesa a chiste en tiempo récord.

Ahora, con el reset reglamentario de 2026 a la vuelta de la esquina, Ferrari tiene tres retos gigantes que cumplir si no quiere repetir el papelón.

(Spoiler: la historia no está a su favor…)

Reto 1: Construir un coche ganador de F1

El reglamento del 2026 es básicamente un borrón y cuenta nueva: se mantienen los motores híbridos pero ahora tendrán una repartición 50-50 entre combustión y electricidad, alerones activos, coches más pequeños y ligeros. Todos los equipos empiezan de cero. Ferrari lleva meses trabajando en el "Proyecto 678" (nombre clave del SF-26), y la gran pregunta es si finalmente van a construir un monoplaza que sirva para ganar carreras de manera consistente.

La estadística es brutal: Ferrari no gana un campeonato desde 2008. En el camino han construido carros rápidos pero frágiles (2017-2018 con Sebastian Vettel), carros lentos (2020), carros con potencial pero imposibles de configurar (2022-2024), y el SF-25 de 2025 que simplemente existió como una prueba de resilencia. El problema de fondo es que Ferrari tiene años sin construir un carro completo: siempre les falla algo. O el motor no rinde, o la aerodinámica tiene una ventana operativa microscópica, o la suspensión no funciona en todas las pistas.

Para 2026, Ferrari ya pasó los crash tests de la FIA a la primera (algo positivo pero no definitivo). Loic Serra, el nuevo director técnico de chasis, diseñó el SF-26 con suspensión pushrod adelante y atrás, buscando mejor empaquetamiento del motor y más estabilidad aerodinámica. En papel suena bien. El problema es que Ferrari siempre suena bien en papel.

La realidad es que construir un coche ganador no es solo acertar el concepto inicial en marzo. Es tener un paquete balanceado que funcione en Bahrain, Mónaco, Silverstone y Singapur. Es un carro que los pilotos puedan configurar sin volverse locos. Es confiabilidad. Es poder extraer rendimiento sin violar el reglamento técnico (como las descalificaciones por plank en China 2025). Ferrari necesita construir un coche que Charles Leclerc y Lewis Hamilton puedan manejar al límite sin sentir que están domando un toro mecánico. Porque Mercedes, Red Bull y McLaren definitivamente van a traer carros competitivos, y si Ferrari llega con otro experimento fallido, se acabó.

Reto 2: Contender por el título de F1

Construir un buen carro es una cosa. Pelear un campeonato de principio a fin es otra completamente distinta, y es algo que Ferrari no hace desde 2012 con Fernando Alonso (y lo perdieron en la última carrera). Para contender por el título en 2026, Ferrari necesita resolver un problema crónico: la capacidad de mantener desarrollo constante durante toda la temporada sin rendirse a mitad de año.

La lección de 2025 fue devastadora. Ferrari decidió en abril dejar de desarrollar el SF-25 para enfocarse 100% en 2026. Fred Vasseur lo defendió como "la decisión correcta", y Hamilton dijo que él mismo la empujó. Técnicamente tiene sentido si no vas a pelear el campeonato. Pero quedarse sin desarrollo durante seis meses mató la moral: Leclerc y Hamilton manejaron un carro congelado mientras Mercedes, Red Bull y McLaren seguían mejorando. Ferrari terminó cuarto en constructores, la brecha creció, y Hamilton llegó a decir que era "una pesadilla".

El problema es que para ganar un campeonato moderno de F1 necesitas dos cosas: empezar bien y desarrollar mejor que tus rivales. McLaren ganó el campeonato 2024 no porque tuvieran el mejor carro en Bahrain, sino porque trajeron mejoras efectivas en cada carrera hasta noviembre. Red Bull dominó 2022-2023 porque su ciclo de desarrollo era implacable. Ferrari, en cambio, tiene un patrón: empiezan decente, traen un par de mejoras que no funcionan, se frustran, y tiran la toalla para "enfocarse en el año siguiente".

Vasseur ya admitió que en 2026 "no se trata de cómo empieces en Australia, sino de la capacidad de desarrollo rápido durante el año". Traducción: el que traiga más mejoras efectivas, gana. Ferrari tiene el presupuesto, tiene infraestructura de primer nivel, tiene túnel de viento nuevo. Lo que necesitan es disciplina para mantener un ciclo de desarrollo agresivo de marzo a noviembre sin rendirse. Porque si vuelven con la excusa de "ya nos enfocamos en 2027", Leclerc se va a ir y Hamilton se retira por dignidad.

Reto 3: Recuperar a Lewis Hamilton

Lewis Hamilton llegó a Ferrari en febrero 2025 con la ilusión de cumplir su sueño de niño y buscar el octavo título que lo separaría de Michael Schumacher. Lo que vivió fue una pesadilla: cero podios en 24 grandes premios, 152 puntos (su peor registro desde 2010), sexto en el campeonato, 86 puntos detrás de Leclerc, y tres salidas en Q1 consecutivas al final del año. Para 2026, Ferrari no solo necesita un buen carro. Necesita recuperar al Lewis Hamilton que ganó siete campeonatos, porque lo que vimos en 2025 no fue ni sombra de eso.

El británico admitió que 2025 fue "la peor temporada de mi vida" y que fue "terrible" de principio a fin. Las señales de alarma están por todos lados. Ralf Schumacher ya salió a decir que Hamilton "tiene un problema mental, no de edad", que "ya no se abre con el equipo" y que necesita "abrazar el paquete" en 2026. Hasta John Elkann, el presidente de Ferrari, le mandó un mensaje público pidiéndole que se enfocara en manejar y hablara menos, algo que obviamente no ayudó.

Si bien es cierto que el SF-25 era un desastre, Leclerc sacó siete podios con el mismo carro. Hamilton peleó con los frenos todo el año, nunca se sintió cómodo con el simulador (algo que odia), y su adaptación a Ferrari fue todo menos fluida. A sus 41 años, con un contrato hasta finales de 2026, el británico está en una encrucijada: o recupera su nivel y pelea por el título, o las preguntas sobre su retiro van a dominar cada conferencia de prensa.

Ferrari necesita darle a Lewis un carro con el que pueda confiar, un equipo de ingeniería que lo escuche (sus sugerencias fueron ignoradas en 2025), y tiempo en el simulador para prepararse mejor. Pero Hamilton también necesita hacer su parte: trabajar más con el equipo, dejar el negativismo atrás, y recordar que sigue siendo Lewis Hamilton. Porque si 2026 arranca mal y volvemos a ver al Lewis derrotado de Qatar y Abu Dhabi, el proyecto Ferrari-Hamilton va a terminar siendo recordado como uno de los fracasos más grandes en la historia reciente de la F1.