El nuevo monoplaza de Red Bull luce un acabado brillante que recupera el espíritu de los coches de 2010 a 2013.
Red Bull presentó la decoración de su auto para la temporada 2026 de la Fórmula 1 en el que mantuvo el diseño pero cambió la variación del color azul.
El evento realizado en Detroit, Estados Unidos, reveló los colores del auto que manejarán Max Verstappen e Isack Hadjar en la campaña.
El nuevo monoplaza luce un acabado glossy que recupera el espíritu de los coches que dominaron la F1 entre 2010 y 2013, acompañado del contorno blanco en el logo de Red Bull que no se veía desde 2015. Ford Racing ocupa un lugar prominente en la tapa del motor, no solo un discreto logo en el alerón trasero, dejando claro que esta alianza es mucho más que un acuerdo comercial. El azul presenta además una textura sutil que le da profundidad visual al conjunto.
Lo verdaderamente nuevo del RB22 no está solo en su pintura, sino en su ADN. El reglamento de 2026 ha transformado radicalmente la silueta del monoplaza: dimensiones más compactas, aerodinámica activa en ambos alerones, y bajo la carrocería, el primer motor de fabricación propia en la historia de Red Bull junto al fabricante estadounidense.
Verstappen e Isack Hadjar defenderán los colores del equipo principal, mientras Liam Lawson y Arvid Lindblad tomarán las riendas del equipo junior. Red Bull entra a 2026 con nueva piel y nuevo corazón, y por primera vez en casi una década, el monoplaza refleja la ambición que siempre ha definido a Milton Keynes. Queda por verse si el brillo de la pintura se traduce en el del podio más alto, pero al menos esta vez, la revolución no hay que buscarla debajo de la carrocería: está a la vista de todos.
“Había estado pidiendo por esto por un tiempo”, afirmó Max Verstappen sobre los cambios en las tonalidades. “Sí, me gusta lo brillante; me gusta el azul, es mi color favorito; me gusta el delineado en el logo de Red Bull, que volvió, es más fresco. Sí, me gusta”.
