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El reto de Red Bull: convencer a Verstappen con el motor

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Red Bull le baja dos rayitas al tono azul en decoración de su auto (3:41)

La escudería presentó el nuevo diseño de su auto RB22 para la Temporada 2026 de Fórmula 1, el cual tendrá a Ford como nuevo patrocinador. (3:41)

Del rendimiento de la nueva planta de poder de Red Bull, fabricada por ellos mismos, depende el futuro de Verstappen en F1.


Durante algunas semanas de la temporada 2025 de Fórmula 1, el paddock se cimbró. Existía la posibilidad que el piloto cuatro veces campeón, el neerlandés Max Verstappen dejara a Red Bull, con el que ha estado ligado durante toda su carrera, y probara suerte en una nueva escudería para la campaña 2026.

Había varias cuestiones que apuntaban a ello: los problemas internos en la organización austriaca que desencadenaron en la salida del eterno director del equipo, Christian Horner, quien había estado al frente durante los ocho campeonatos de conductores conseguidos por la empresa y con Jos Verstappen en el núcleo del conflicto.

Antes también había dejado la institución el director técnico Adrian Newey, el diseñador del auto con el que Max había llegado a la cima de la máxima categoría y uno de los mejores en toda la historia, cansado de las disputas y con un nuevo reto en Aston Martin.

Por si fuera poco, el monoplaza RB21 no parecía a la altura de sus antecesores, superado claramente por los McLaren, lo que tenía al neerlandés a 81 puntos del líder de la tabla al salir del Gran Premio de Bélgica, superada la primera mitad del calendario.

Además, en Mercedes se puso en pausa la renovación de sus volantes, el británico George Russell y el novato italiano Andrea Kimi Antonelli, ante un escenario en el que el de Países Bajos estuviera disponible para cambiar de garaje tan pronto como en el año en el que entran en vigor las nuevas reglas de los motores.

Sin embargo, Verstappen decidió poner fin a los rumores y al aterrizar la semana siguiente en Hungría confirmó que se quedaría en Red Bull para 2026 y aunque ahí terminó noveno, el anuncio pareció transformar por completo el desarrollo de la temporada.

Max se subió al podio en el resto de las 10 citas, incluida la última en Abu Dabi y aunque le entregó la corona al británico Lando Norris (McLaren) forzó esa definición hasta la bandera a cuadros y terminó a dos unidades del inglés, después de imponerse en los tres eventos finales del 2025.

Ese buen sabor de boca en la segunda mitad de la campaña podría ser clave para este nuevo comienzo, pero ante el cambio de normas y el estreno oficial de una planta de poder fabricada por la marca de bebidas energéticas, la posibilidad que Max vuelva a estar en el mercado es viable.

Por ello, la apuesta de los austriacos debe ser la de darle un motor competitivo que desde el inicio sea capaz de pelear por los triunfos con los McLaren o los Mercedes y que le permita romper el empate de cuatro títulos con su antecesor en el garaje azul, el alemán Sebastian Vettel.

De lo contrario, Verstappen, que tiene contrato hasta 2028, utilizará las primeras fechas para volver a pensar en su futuro, si la planta de poder producida en Milton Keynes está lejos de las otras, entonces podría contemplar marcharse, aunque los directivos insistan en que su acuerdo no incluye cláusulas de salida.

La última carta de Red Bull

Luego de una disputa que provocó el rompimiento con Renault como proveedor de motores en 2015, tras ocho años de éxitos, Red Bull encontró un nuevo socio en Honda para 2019, después que la institución japonesa también tuviera un divorcio complicado, pero con McLaren.

Sin embargo, para el final del 2021, justo después del primer título de Verstappen, los asiáticos decidieron abandonar la F1, lo que dejó a la empresa en una encrucijada, porque ante las pautas del serial, debía regresar con Renault; entonces llegó un movimiento inesperado: crear RB Powertrains para fabricar sus propias unidades de potencia a mediano plazo.

Todo ello implicó un vínculo con Honda para mantenerse como socio hasta 2024 y luego hasta 2025, además del anuncio de la máxima categoría sobre el congelamiento del desarrollo de nuevos motores hasta 2026, para darle tiempo a la escuadra de cumplir con ese objetivo.

En el camino, Max se coronó en otras tres ocasiones y Honda dio marcha atrás a su decisión de marcharse, pero era demasiado tarde y seguirá en la grilla, pero ahora con Aston Martin; mientras tanto en Milton Keynes se construyó un proyecto desde cero, con nuevas instalaciones y con Ben Hodgkinson como director técnico tras dejar Mercedes.

En 2023, Ford se incorporó como socio estratégico en áreas como la eléctrica, de software y las analíticas y con el arranque del 2026 se cumplió el plazo, por lo que en la develación del nuevo auto para esta campaña se anunció el nombre de la pieza como DM01 (en honor al fundador de la compañía, Dietrich Mateschitz, quien apoyó el proyecto) y sólo resta verlo en pista.

“La apropiación y la dedicación que veo en cada departamento es increíble y creo que tenemos todos los ingredientes, pero si se convertirá en un platillo Michelin, tendremos que verlo, pero hemos hecho todo”, dijo Hodgkinson en la presentación hace unos días.

Del éxito del plan no sólo depende el sitio que ocupará Red Bull en esta nueva era, luego de seis campeonatos de constructores en 13 años, sino el futuro de Verstappen, que no estará conforme en el fondo de la parrilla y buscará pelear por los triunfos, sea en su casa de siempre o en nuevo destino a partir de 2027.

Permanencia, retiro o salida

El propio Max lo explicó a la agencia británica PA antes del Gran Premio de Qatar del año anterior: “Mi contrato termina en 2028, pero dependerá de las nuevas reglas en 2026, y si son buenas y divertidas. Si no lo son, entonces no me veo quedándome, ganar siete títulos no está en mi mente, todavía me quedan tres años más, así que puede ser, pero no es algo que tenga que hacer antes de retirarme, porque eso podría hacerlo mañana”.

En sus palabras, Verstappen abrió otra vía, la del retiro del Gran Circo a pesar de tener 28 años porque ha incursionado en otros seriales e incluso en otros aspectos profesionales, por lo que podría optar por otras disciplinas, sin alejarse del automovilismo.

Además, dejó en claro que su contrato no está escrito en piedra y podría romperse en cualquier momento, para dejar el que ha sido su hogar prácticamente desde que era un adolescente, porque Max se unió al RB Junior Team en 2014, antes de cumplir 17 y escaló de forma meteórica.

En 2014 terminó su único año en la Fórmula 3 Europea (fue tercero) y para 2015 dio el salto a la máxima categoría, con Toro Rosso, donde apenas estuvo en 23 carreras, para ascender a Red Bull para el Gran Premio de España de 2016, donde consiguió una histórica victoria en su debut.

Luego vinieron los años a la espera de terminar con el reinado de Mercedes, hasta convertirse en el dominador a partir de 2021, en lo que parecía un cuento de hadas hasta que comenzaron los problemas en 2025, que ponen en riesgo la continuidad de una relación que parecía eterna.

Si Red Bull falla en ofrecerle un coche competitivo volverán a aparecer los interesados, porque prácticamente los otros nueve equipos de la parrilla soñarían con contar con alguien con su talento, pero a la hora de decidir, Verstappen podría optar por el que le dé más opciones de ganar.

Entonces volvería Mercedes a la discusión, porque, aunque Russell y Antonelli renovaron, no lo hicieron a largo plazo, con lo que el director Toto Wolff se guardó la posibilidad de reclutar al neerlandés a futuro, sobre todo si el motor Mercedes es tan exitoso en esta nueva era como en la anterior.

Otra alternativa es Aston Martin, que tiene dos ingredientes clave en los éxitos anteriores del tetracampeón, cuenta con Newey como diseñador y con Honda como proveedor de plantas de poder, su adaptación sería más sencilla y el dueño de la escuadra, Lawrence Stroll no dudaría en ofrecerle el contrato más jugoso.

Pero de nuevo, Verstappen tendrá que observar el comportamiento de Mercedes o de Aston Martin en esta nueva campaña, mientras Red Bull sueña con que la apuesta que hizo en aquel lejano 2021 pueda rendirle frutos tan pronto como en marzo y convencer a Max que, con esta unidad de potencia, no hay un lugar mejor para él en la F1.