La supuesta laguna legal encontrada por los ingenieros de las Flechas de Plata, que permitiría superar los 16.1 de relación de compresión a altas temperaturas, sigue dando tela para cortar.
Pasaron los cinco días de pruebas privadas en Barcelona y Fórmula 1 se prepara para las seis jornadas de ensayos de pretemporada en Baréin. El GP de Australia, primera fecha que se disputará el 8 de marzo es un horizonte cada vez más cercano para las 11 escuderías que diputará la 77ª temporada del Mundial. La ausencia de Williams, el radical diseño de Adrian Newey en su trabajo para Aston Martin, el poderío de las Flechas de Plata, la ilusión de Ferrari, el mejor semblante de Alpine… Nada de todo eso que cruzó el granítico secretismo de Montmeló logró acallar la gran polémica que F1 tiene por estos días: la legalidad de las unidades de potencia de Mercedes-Benz. Y los capítulos continúan.
Primero, un rápido repaso. Los ingenieros de la marca alemana habrían encontrado la posibilidad de elevar la relación de compresión del motor de combustión en altas temperaturas, utilizando elementos que se expanden naturalmente con el calor, y llevarían la compresión a 18.1, cuando el límite impuesto para 2026 es 16.1. La FIA, como ente fiscalizador, realiza mediciones estáticas y a temperatura ambiente. En ese momento, da los 16.1. La Federación Internacional del Automóvil recibió una carta secreta (que dejó de serla, por cierto) de Audi, Ferrari y Honda pidiendo un cambio en la forma de medir la bendita compresión. La respuesta inicial de la FIA fue que la reglamentación se mantiene tal como estaba el año pasado: medición estática y a temperatura ambiente.
Sin embargo, el embate de los rivales de las Flechas de Plata continúa. Vale recordar que, en 2026, Mercedes impulsara, además de a su equipo integral, a McLaren, Alpine y Williams. En la misiva encubierta faltó la firma el otro constructor de unidades de potencia que hay en F1: Red Bull Ford Powertrains. La casa de las bebidas energizantes debutará este año como motorista en el Mundial, tras finalizar la alianza con Honda (hoy, exclusivo de Aston Martin). El rumor indica que la muchachada de Milton Keynes habría encontrado la misma “milagrosa” solución que Mercedes y que, en el llano, se trataría de una ventaja de casi tres décimas por vuelta. El tema es que los austríacos no lo tendrían del todo aceitado y, mucho menos, desarrollado. Entonces…
Red Bull podría sumarse al grupo de los denunciantes, según informó The Race, movimiento que sería crucial en el reclamo. Los rivales de Mercedes entablaron conversaciones para encontrar un sistema que permita realizar la prueba de compresión en alta temperatura y llevarle la propuesta a la FIA para que la aplique y, así, disipar las dudas. Por lo pronto, los fiscalizadores no tienen en carpeta cambiar el sistema.
¿Qué puede ocurrir? Si se suma Red Bull Ford Powertrains a Honda, Ferrari y Audi, los cuatro constructores podrían presentar la idea al Comité Asesor de Unidades de Potencia para que se ponga a votación de inmediato para que se puedan aplicar ya desde el GP de Australia. Entra las opciones discutidas para cambiar el sistema de medición aparece el uso de sensores mientras el coche está en pista o realizarla de manera estática en boxes, pero en temperatura de funcionamiento extremo. Según las reglas, para que se pueda producir una modificación de carácter inmediato a la normativa de la unidad de potencia, se necesitan el respaldo de cuatro de los cinco fabricantes, de la FIA y de FOM (la empresa que comercializa a la categoría y que pertenece a Liberty Media). Ahí entra a tallar la importancia de que Red Bull se sumara al triunvirato inicial.
La gran duda pasa justamente por qué camino tomarán FIA y FOM. Difícilmente voten de forma diferente, suelen hacerlo en bloque. Por lo demostrado hasta ahora, la FIA mostró firme en su idea de no alterar la normativa. En octubre del año pasado se enfatizaron las reglas sobre las maneras de tomar mediciones, algo que fue respaldado por Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA.
Parece difícil que la Federación cambie de opinión y acepte modificar las reglas. Sobre todo, porque el 1º de marzo se hará la homologación final de las unidades de potencia y no hay tiempo para realizar un cambio significativo en el diseño. Todo apunta a que, de haber modificaciones, se harán recién para 2027. “Es legal. Se corresponde con las reglas escritas y a como se realizan los controles. No entiendo que algunos equipos se concentren más en lo que hacen los demás y sigan discutiendo un caso que es muy transparente”, bramó Toto Wolff en las pruebas privadas de Barcelona.
