La F1 de 2026 apenas se dirige a los primeros tests de pretemporada en Baréin y ya tiene su primer drama.
La Fórmula 1 de 2026 apenas se dirige a los primeros tests de pretemporada en Baréin y ya tiene su primer drama político, porque en este deporte las guerras más importantes casi nunca se ganan en la pista sino en las salas de reunión donde los ingenieros hablan de cosas que el resto de los mortales necesitamos tres cafés para entender.
El motor de Mercedes: ¿Genialidad o trampa?
Todo comenzó en diciembre, cuando empezaron a circular rumores de que Mercedes había encontrado algo en el reglamento técnico que, dependiendo de a quién le preguntes, es una genialidad de ingeniería o el equivalente moderno de copiar en un examen con la respuesta escrita en la muñeca.
El artículo C5.4.3 establece que ningún cilindro puede superar un radio de compresión de 16.0, medido a temperatura ambiente. Esas tres últimas palabras son el centro del problema: Mercedes habría diseñado una unidad de potencia que cumple con el 16:1 cuando la mides en frío, pero que en pista opera cerca de 18:1. La ganancia estimada: entre 10 y 15 HP adicionales, una a dos décimas de segundo por vuelta en un deporte donde las carreras se definen por centésimas.
La realidad es que lo que empezó como chisme de paddock fue tomando fuerza hasta que se convirtió en un pleito en las oficinas detrás de los garajes. Ferrari, Audi y Honda, otras de las constructoras de motores, enviaron una carta conjunta a la FIA, y según múltiples reportes, Red Bull —que también fabrica su motor y que inicialmente figuraba como cómplice del mismo truco—habría cambiado de bando para unirse al bloque opositor. Aparentemente los ingenieros de Milton Keynes no lograron replicar las ganancias esperadas, lo que en lenguaje de paddock significa: "si yo no puedo tenerlo, tú tampoco".
El jueves 5 de febrero se celebró una reunión del PUAC, el comité asesor de unidades de potencia, donde se elaboraron propuestas que la FIA debe evaluar, entre ellas implementar sensores que monitoreen el radio de compresión con el motor encendido o realizar mediciones con la unidad a temperatura de operación. Pero múltiples fuentes confirmaron a The Race que no se acordó ningún cambio inmediato, las reglas siguen exactamente como están escritas.
El plan de los cuatro fabricantes es presentar una propuesta conjunta antes del Gran Premio de Australia el 8 de marzo. Para aprobarla necesitan cuatro de cinco fabricantes más el respaldo de FIA y FOM. Los números dan, pero la FIA hasta ahora se ha alineado con Mercedes. De hecho, el 16 de octubre pasado se modificaron las reglas para enfatizar que las mediciones se realizan en condiciones ambientales, lo que básicamente significa que el regulador ya sabía cómo se interpretaría el artículo y lo dejó así.
So Toto, what impact will the new regulations have? 💭
— Mercedes-AMG PETRONAS F1 Team (@MercedesAMGF1) February 2, 2026
Toto Wolff, jefe de Mercedes, famoso por su rivalidad con el ex de Red Bull, Christian Horner, no se guardó nada durante el lanzamiento del equipo: "La unidad de potencia es legal. Corresponde a cómo está escrito el reglamento y a cómo se realizan las verificaciones". Y luego soltó la frase que tiene a medio paddock con el ojo izquierdo temblando: "Hagan su trabajo".
El ángulo técnico suma intriga. Expertos citados por Auto Motor und Sport dudan que el truco funcione únicamente por expansión térmica, porque las aleaciones de acero permitidas para los pistones tienen coeficientes que difícilmente producirían el cambio de volumen necesario. Si existieran elementos móviles dentro del cilindro, eso sería directamente ilegal. Entonces la pregunta obvia es: ¿qué exactamente está haciendo Mercedes? Nadie tiene una respuesta con certeza, lo que tiene a todo el mundo creando diferentes escenarios de cómo será la temporada.
La homologación de las unidades de potencia cierra el 1 de marzo. No hay tiempo para que nadie modifique su diseño. Si la FIA prohíbe el truco, Mercedes rediseña a semanas de la primera carrera. Si lo declara legal, los rivales tienen que replicarlo con unidades ya selladas. Ambos escenarios cuestan millones. La mayoría de las fuentes coinciden en que un cambio antes de Melbourne es poco realista y que cualquier ajuste llegaría en 2027, pero la posibilidad de un protesto formal sigue sobre la mesa.
Wolff le pide a la competencia que haga su trabajo, pero la competencia parece estar haciendo exactamente eso, solo que fuera de la pista. La Fórmula 1 siempre ha sido así: un deporte donde a veces el ingeniero con el mejor abogado le gana al ingeniero con el mejor motor.
