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La guerra de marcas por vestir a las escuderías en Fórmula 1

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El Cadillac de Checo Pérez ya gira en Baréin (0:27)

Valtteri Bottas giró en las prácticas matutinas, mientras que Checo Pérez lo hizo en la sesión de la tarde (0:27)

La expansión global de la F1 han provocado una nueva batalla fuera de la pista: las marcas que visten a las escuderías.


La expansión global de la Fórmula 1 y el crecimiento sostenido de sus ingresos en los últimos años han provocado una nueva batalla fuera de la pista con la lucha de las marcas de ropa por vestir a las escuderías. La máxima categoría del automovilismo se ha convertido en un escaparate comercial de alto impacto, donde cada logotipo en una gorra, una chamarra o el mono de un piloto representa una oportunidad de negocio multimillonaria.

El interés de las grandes compañías de ropa deportiva y de estilo de vida por ingresar al paddock ha aumentado de forma considerable. El deseo de las marcas por aparecer en la indumentaria oficial de los equipos y de sus pilotos ha detonado una competencia directa que ha desplazado a fabricantes más pequeños y ha elevado el valor comercial de las licencias de merchandising.

Esta transformación no siempre fue así. Hace una década, varias escuderías diseñaban, maquilaban y comercializaban en menor escala su propia ropa. Equipos como McLaren, Lotus o Sauber gestionaban internamente sus líneas de prendas, enfocadas principalmente en sus tiendas oficiales y ventas en circuito. Sin embargo, el creciente interés de los aficionados por vestir productos idénticos a los de sus pilotos favoritos convirtió al merchandising en una fuente de ingresos alternativa que, con el paso de los años, se consolidó como una pieza importante del modelo financiero de los equipos.

Para 2025, una playera tipo polo oficial de Fórmula 1 puede alcanzar precios cercanos a los $187 dólares (alrededor de 3,200 pesos mexicanos). Estas cifras representan ingresos significativos para las escuderías, pero también han captado la atención de corporaciones globales que buscan asegurar una parte de un mercado que año con año incrementa su valor.

En 2022, la empresa Fanatics reportó que sus ventas en línea dentro de la categoría Fórmula 1 crecieron 101 % respecto al año anterior y un 1,084 % en comparación con 2018. En ese mismo informe se destacó el llamado “efecto Checo Pérez”, ya que Red Bull registró un aumento del 305 % en ventas en línea durante 2022, impulsado principalmente por el mercado mexicano.

El crecimiento de la categoría también abrió la puerta a nuevas alianzas estratégicas. Adidas ingresó al paddock como proveedor oficial de ropa del equipo Mercedes, un movimiento que significó un revés para Puma, que perdió una de sus escuderías rumbo a 2025. De acuerdo con Forbes, el acuerdo multianual entre Adidas y Mercedes ronda los $30 millones de dólares.

Williams también modificó su indumentaria a partir de 2025 al dejar Puma para vestirse con New Era, marca reconocida históricamente por la producción de gorras en ligas deportivas de todo el mundo. Antes de convertirse en proveedor integral, New Era ya había colaborado con equipos como Red Bull, Alpine y McLaren en líneas específicas de headwear.

Otras marcas con menor impacto global, como Orlen o Hackett London, perdieron la batalla ante las multinacionales que buscan consolidar su dominio en la categoría reina. Para 2026, nueve marcas diferentes vestirán a las escuderías de Fórmula 1. Solo Adidas y Puma cuentan con más de un equipo en su portafolio. La marca alemana de las tres franjas viste a Mercedes y Audi, mientras que Puma mantiene acuerdos con Ferrari y McLaren.

Para Puma, la pérdida de un equipo en 2025 no significó retroceso sin respuesta. La compañía trabajó durante el último año para cerrar un nuevo acuerdo con McLaren, escudería que hasta 2025 era vestida por Castore. La organización de Woking, que ha ganado los dos últimos campeonatos de constructores y cuenta con el actual campeón mundial Lando Norris, anunció un contrato multianual con la marca alemana como su nuevo proveedor oficial de ropa.

“Nuestro deporte está en un momento increíble y ha sido fantástico ver la llegada de importantes marcas de moda y estilo de vida que buscan conectar profundamente con nuestra creciente base global de aficionados. No se me ocurre un mejor socio que el gigante de la ropa deportiva Puma para ayudarnos a potenciar nuestra oferta de ropa para aficionados”, declaró Arthur Höeld, CEO de Puma, durante el anuncio del acuerdo.

Durante años, Puma llegó a dominar la categoría al vestir simultáneamente a varios equipos. Sin embargo, la creciente competencia por colocar su logotipo en la ropa de pilotos y escuderías ha reducido poco a poco su presencia. Aun así, la firma GlobalData Sport estima que Puma paga alrededor de $10 millones de dólares anuales a cada equipo que viste, cifra que dimensiona el valor actual de estos acuerdos.

La Fórmula 1 continúa su expansión global, sus ingresos se multiplican y las marcas han dejado claro que la batalla por conquistar el paddock apenas está en sus primeras vueltas. En la categoría reina del automovilismo, la moda ya no es un accesorio, es parte central del negocio.